El conflicto en Medio Oriente continúa y, con ello, el precio del petróleo sigue en el centro de la escena, amenazando cada vez más el escenario base de este 2026. De prever que la actividad global seguiría creciendo, con menor inflación y bancos centrales flexibilizando la política monetaria, a un mes del conflicto y con el precio del petróleo arriba de los USD 100 el barril, el mercado teme por más inflación, menor actividad y políticas monetarias más restrictivas. Por ahora, la esperanza es que no se extienda más en el tiempo ni que escale a nivel regional y militar. Ante este riesgo y con un frente interno cada vez más complicado, con una evidente caída en la popularidad, Trump anunció que las negociaciones están en marcha y dio una tregua hasta el 6 de abril, pero Irán lo negó y el mercado descree. Con este marco de fondo, los mercados globales volvieron a tener una semana volátil y bajista, con las tasas subiendo, el dólar fortaleciéndose y las acciones profundizando la caída, entrando en zona de corrección técnica al acumular una baja de casi el 10%. En el plano macro, los datos económicos no dan señales de derrumbe, pero sí de una economía que perdió impulso, con deterioro de la confianza del consumidor y perspectivas de mayor inflación. En la semana de Pascua, el mercado seguirá determinado por la situación de la guerra, especialmente por la actividad en el estrecho de Ormuz y el precio del petróleo, en tanto que, en el plano económico, en la agenda se destaca la publicación de los indicadores del mercado laboral de febrero.
Geopolítica
Sin resolución a la vista. La guerra entre EE. UU. e Israel contra Irán, iniciada el 28 de febrero bajo la denominada "Operación Furia Épica", cumplió 28 días en medio de propuestas fallidas para poner fin al conflicto. En el frente diplomático, Irán recibió una propuesta de 15 puntos por parte de EE. UU. para alcanzar un alto el fuego, que incluye alivio de sanciones, reducción del programa nuclear iraní y acceso al tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz, aunque Teherán continuó negando que existan negociaciones directas con Washington. Pakistán confirmó que ha estado transmitiendo mensajes entre ambas partes como mediador, asegurando que se llevan a cabo conversaciones indirectas. En cuanto al estrecho de Ormuz, el punto más crítico del conflicto, un funcionario iraní exigió esta semana el reconocimiento de la soberanía iraní sobre el estrecho como condición para poner fin a la guerra. Trump, por su parte, prorrogó la moratoria sobre los ataques a instalaciones energéticas iraníes hasta el 6 de abril, mientras que el crudo Brent acumula una suba de casi el 50% desde el inicio del conflicto. En el plano militar, los bombardeos de EE. UU. e Israel impactaron dos importantes plantas siderúrgicas en Irán. En Tel Aviv se registraron protestas crecientes contra la guerra, con arrestos de manifestantes, mientras que el secretario general de la ONU advirtió que la guerra está "fuera de control" y exigió el cese de las operaciones militares.
Estados Unidos
Menor déficit externo. El déficit por cuenta corriente de Estados Unidos se redujo a USD 190.700 M (2,4% del PBI) en 4Q25, frente a los USD 239.100 M (3,1% del PBI) del 3Q25, lo que representa el déficit más bajo desde el primer trimestre de 2021. La mejora la explicó el déficit de bienes, que se redujo de USD 265.900 M a USD 241.500 M, debido a que las importaciones se contrajeron más que las exportaciones, lo que refleja el impacto de los aranceles impuestos por la administración presidencial estadounidense. Además, la balanza de renta primaria pasó de un déficit de USD 2.500 M a un superávit de USD 23.900 M. Mientras tanto, el superávit de servicios disminuyó ligeramente a USD 81.400 M, desde los USD 86.500 M, y el déficit de renta secundaria se redujo levemente a USD 54.600 M, desde los USD 57.200 M. Con este resultado, tras el déficit récord en 2024 de USD 1,13 billones, en 2025 el déficit de cuenta corriente se redujo de 4,1% a 3,6% del PBI.
Señales de enfriamiento de la actividad y recalentamiento de precios. La versión preliminar de marzo del PMI compuesto de S&P Global cayó a 51,4 desde 51,9 en febrero, marcando su nivel más bajo desde abril del año pasado y señalando un segundo mes consecutivo de desaceleración del crecimiento. Si bien aún se encuentra por encima del umbral de 50 que indica expansión, la lectura apunta al desempeño trimestral más débil desde finales de 2023. La actividad empresarial se desaceleró a su nivel más bajo en 11 meses debido a la disminución de los nuevos pedidos y al aumento de los precios tras la guerra en Oriente Medio. La confianza en el sector privado se debilitó, lo que llevó a la primera caída del empleo en más de un año. Los costos de los insumos aumentaron drásticamente, impulsando el mayor incremento en los precios de venta desde agosto de 2022, vinculado en gran medida a los mayores costos de la energía y la escasez de suministro, mientras que los plazos de entrega de la manufactura se alargaron significativamente.
Cae la confianza del consumidor. El Índice de Confianza del Consumidor de la Universidad de Michigan en marzo cayó a 53,3, por debajo de la estimación preliminar de 55,5 y del 56,6 de febrero. Esto sitúa la confianza cerca de los mínimos históricos observados a finales de 2025, con descensos que afectan a todos los grupos de edad y afiliaciones políticas. Los hogares con ingresos medios y altos, así como aquellos con patrimonio en bolsa, registraron las caídas más pronunciadas en la confianza. El descenso refleja el impacto del aumento de los precios de la gasolina y la volatilidad de los mercados financieros, ambos exacerbados por el conflicto en Irán. Las perspectivas económicas a corto plazo se desplomaron un 14%, mientras que las expectativas sobre las finanzas personales para el próximo año cayeron un 10%. Sin embargo, las expectativas a largo plazo solo registraron descensos moderados, lo que sugiere que los consumidores podrían no anticipar que los desafíos actuales persistan indefinidamente. Las expectativas de inflación para el próximo año aumentaron al 3,8%, el mayor incremento mensual desde abril de 2025, mientras que las expectativas a largo plazo descendieron ligeramente al 3,2%.
Brasil
Menor desempleo. La tasa de desempleo promedió el 5,8% en el trimestre que finalizó en febrero de 2026, ligeramente superior a las expectativas del mercado (5,7%), pero aun así la más baja registrada para ese período. Esta cifra contrasta con el 6,8% del mismo período del año anterior y el 5,2% del trimestre que finalizó en noviembre del año pasado, que estacionalmente suele presentar un menor desempleo.
Se achica el déficit en la cuenta corriente. En febrero, el déficit por cuenta corriente se redujo a USD 5.600 M, casi la mitad que el registrado en febrero del año pasado. La balanza comercial de bienes pasó de un déficit de USD 1.100 M a un superávit de USD 3.500 M, con un aumento de las exportaciones del 14,8% hasta los USD 26.400 M y una caída de las importaciones del 5,1% hasta los USD 22.900 M. El déficit de servicios se mantuvo estable en USD 3.900 M, ya que el gasto en viajes internacionales aumentó un 49% i.a. y los servicios de propiedad intelectual un 47% i.a., compensados parcialmente por la disminución del 18% i.a. de los costos de transporte y del 5% i.a. de los gastos de telecomunicaciones. El déficit de renta primaria aumentó un 2,1% hasta USD 5.600 M, ya que las salidas de beneficios y dividendos aumentaron un 13,6% i.a., mientras que los pagos de intereses cayeron un 19,8% i.a. Durante el período de 12 meses, el déficit se redujo a USD 63.400 M (2,7% del PBI), frente a los USD 79.000 M (3,7% del PBI) del año anterior.
Japón
Cede la inflación. En febrero de 2026, la inflación general se ubicó en torno al 1,3% i.a., bajando desde el 1,5% de enero y marcando el nivel más bajo desde 2002. En la misma línea, la inflación subyacente (sin alimentos frescos) quedó en 1,6% i.a., cayendo por debajo del objetivo del 2% del BoJ por primera vez en casi cuatro años. Detrás de esta moderación aparecen principalmente los subsidios a la energía, que mantienen caídas en electricidad y gas, junto con una desaceleración en alimentos y transporte. Sin embargo, las medidas que excluyen efectos transitorios muestran que la inflación se mantiene en torno al 2,2% i.a. y 2,7% i.a., lo que sugiere que las presiones internas –especialmente vía salarios y servicios– continúan presentes. En síntesis, Japón está atravesando un escenario de inflación más baja en el corto plazo, pero con señales de que el proceso inflacionario subyacente aún se mantiene relativamente sólido, lo que deja abierta la puerta a nuevas subas de tasas.
Mercados
El petróleo se mantiene en USD 100 el barril. El WTI cerró en USD 99,9 el barril, subiendo 1,6% en la semana, sosteniendo una suba de 49,0% en el mes. La soja cayó 0,2% en la semana hasta USD 426 la tonelada, acumulando una suba de 0,2% en el mes, impulsada por la demanda china. El cobre cerró con una suba semanal de 2,3% hasta un precio de USD 5,5 la libra, aunque acumula una caída de 9,0% en el mes, afectado por los temores de menor demanda global ante la desaceleración de la actividad.
Mayor presión al alza en las tasas. Los rendimientos de los bonos del Tesoro volvieron a estar presionados. La UST2Y fue la menos afectada, cerrando en 3,90% tras subir 1 pb en la semana y acumular 52 pb al alza en el mes. La UST10Y cerró en 4,42%, con un avance de 4 pb semanal y 47 pb en el mes, mientras que la UST30Y terminó en 4,94%, sumando 1 pb en la semana y 34 pb en el mes. Las breakevens, en cambio, mostraron un comportamiento opuesto y cedieron terreno: la de 5 años retrocedió 7 pb hasta 2,62%, aunque en el mes acumula una suba de 16 pb, y la de 10 años bajó 7 pb hasta 2,32%, con un alza de 5 pb en el mes. En materia de política monetaria, el mercado no descuenta recortes en lo que resta de 2026, con el inicio del ciclo de baja desplazado hacia diciembre de 2027. La dinámica de tasas fue la misma en el resto del mundo, con el bono a diez años de Japón avanzando 11 pb en la semana hasta 2,28%, acumulando una suba de 26 pb en el mes; y el bono de Alemania subiendo 6 pb semanales hasta 3,06%, exhibiendo una suba de 35 pb en marzo.
Caídas generalizadas en renta fija. El alza de rendimientos dejó pérdidas en todos los segmentos de renta fija. Los Investment Grade retrocedieron 0,4% semanal y acumulan 3,8% de baja en el mes. Los High Yield cayeron 0,2% en la semana y 2,5% en el mes. El índice de bonos del Tesoro perdió 0,1% en la semana y 2,6% en el mes. Los TIPS cedieron 0,5% en la semana y 2,0% en el mes. La deuda de mercados emergentes también cayó 0,2% en la semana y acumula una caída de 4,9% en marzo.
El dólar gana terreno. El US Dollar Index avanzó 0,5% en la semana y cerró en 100,12, sostenido por la incertidumbre geopolítica y las expectativas de tasas más altas por más tiempo, acumulando una suba de 2,6% en el mes. Frente a monedas desarrolladas, ganó 0,5% contra el euro y la libra en la semana, con alzas mensuales de 2,6% y una caída de 0,4%, respectivamente. Frente al yen avanzó 0,4% en la semana y 2,4% en el mes. Entre las emergentes, subió 0,4% semanal frente al yuan, y 0,8% en el mes, mientras que cedió 1,5% frente al real en la semana, cerrando en USDBRL 5,24, aunque en el mes acumula una suba de 2,1%. El oro revirtió sus caídas al final de la semana y avanzó un 0,5% hasta USD 4.509 la onza, y acumula una baja de 14,6% en el mes. La plata subió 3,3% en la semana, pero acumula una caída de 25,4% en el mes, cerrando en USD 70,0 la onza, ambas presionadas por la expectativa de tasas más altas por más tiempo.
Acciones en zona de riesgo. La renta variable vivió una semana de fuertes oscilaciones, marcada por la alternancia entre noticias de posible tregua y nuevas escaladas del conflicto. El lunes rebotaron ante el anuncio de Trump, el miércoles volvieron a subir ante señales de negociación, pero el jueves cayeron con fuerza ante la reanudación de los ataques. En el balance semanal, el Nasdaq lideró las pérdidas con una caída de 3,3%, seguido por el S&P 500 con -2,2% y el Dow Jones con -1,0%, acumulando en el mes bajas de 7,3%, 7,5% y 7,8%, respectivamente. A nivel global, el índice Mundo ex EE. UU. cayó 0,1% en la semana y acumula una caída de 10,9% en el mes. Europa avanzó 0,3% semanal, aunque retrocede 11,5% en el mes; Japón subió 0,3% en la semana y cae 11,8% en el mes; y los mercados emergentes cedieron 0,8% en la semana y 11,8% en el mes. Dentro de este grupo, China retrocedió 0,6% semanal y 7,1% en el mes. Latam se destacó con una suba de 3,9% semanal, aunque acumula -7,1% en el mes, con Brasil avanzando 4,4% en la semana y cayendo 5,5% en el mes.
Lo que viene. Los mercados seguirán atentos a las señales de desescalada en Oriente Medio, ya que Estados Unidos retrasó sus ataques hasta finales de la próxima semana y la paralización de las exportaciones del Golfo Pérsico amenaza el crecimiento mundial. En una semana corta debido a la Semana Santa, se destacan los datos de empleo de marzo que se publicarán el viernes –se estima que las nóminas no agrícolas aumenten en 48.000, recuperándose de la caída de 92.000 de febrero; la tasa de desempleo podría subir hasta 4,5%, mientras que se prevé que el salario medio por hora aumente un 0,4% m/m, igualando el ritmo del mes anterior–, el PMI manufacturero del ISM –además de la dinámica de la actividad, también ofrecerá información sobre cómo el aumento de los costos energéticos afecta a los productores de bienes–. Otros datos importantes incluyen las ventas minoristas –se estima un aumento de 0,4% m/m–, las ofertas de empleo JOLTS y la balanza comercial, todos correspondientes a febrero pasado. Los inversores también estarán atentos al índice de empleo de ADP y a los precios de la vivienda según Case-Shiller.


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