Los mercados llevan cuatro meses asimilando la victoria presidencial de Donald Trump en noviembre de 2024. Durante este período, las fluctuaciones de precios delinearon el escenario que los inversores proyectan para su mandato. Al mismo tiempo, la creciente volatilidad refleja la incertidumbre que genera el presidente, cuyas políticas, especialmente en materia arancelaria, son difíciles de prever y están sujetas a constantes cambios.
Los bonos del Tesoro constituyen un claro termómetro de esta incertidumbre. Inicialmente, los tipos de interés subieron ante el temor de un repunte inflacionario, impulsado por la expectativa de aranceles a las importaciones y una política fiscal expansiva, que sería facilitada por la mayoría republicana en el Congreso.
Sin embargo, desde mediados de enero, las tasas iniciaron una pronunciada marcha descendente a medida que se incorporaba en precios el creciente riesgo de que los aranceles deriven en una fuerte desaceleración de la economía global. En la actualidad, los tipos se sitúan en línea o por debajo de sus valores previos a la victoria de Trump.

Vale la pena destacar que la baja de tasas no responde necesariamente a menores expectativas de inflación. Sucede que las expectativas de menor crecimiento económico tuvieron una mayor incidencia en las tasas que las proyecciones inflacionarias.
De hecho, la tasa de inflación descontada por el mercado (el breakeven entre Treasuries y TIPS) para los próximos cinco años es de 2,6% anual, superando el 2,3% esperado en vísperas de la elección presidencial.

El impacto de Trump en el mercado cambiario fue claro desde el comienzo. Las tarifas a la importación afectarán en mayor medida a los socios comerciales de Estados Unidos, lo que da paso a un dólar relativamente fuerte frente a las demás monedas.
Los crecientes temores sobre una desaceleración en el crecimiento económico norteamericano y la resultante baja en los rendimientos de Treasuries provocaron una caída del dólar en los últimos 30 días. No obstante, la moneda norteamericana continúa 3% por encima de su valor previo a la victoria de Trump.

Por otro lado, dentro de los commodities, el petróleo se encuentra 5% por debajo de sus valores previos a noviembre. Más allá de la expresa intención de Trump de lograr menores precios, existen múltiples factores detrás de esta baja.
Desde el punto de vista geopolítico, la caída del petróleo responde al probable fin de los conflictos bélicos en Medio Oriente y Ucrania. Adicionalmente, se espera un exceso de oferta durante 2025, causado por el menor crecimiento económico, que impacta en el consumo, y un aumento de 2% en la oferta. Este último alcanzaría los 105 millones de barriles diarios, impulsado por un ambiente favorable para la extracción en Estados Unidos, mayor bombeo de la OPEP y el potencial retorno del petróleo ruso a los mercados.
Un movimiento adicional a destacar es el salto de 29% en el precio del acero dentro de Estados Unidos, que es resultado directo de la aplicación de aranceles del 25% a la importación.

Los fabricantes de acero norteamericanos acumulan un alza de entre 15% y 20% en los últimos dos meses, debido a la expectativa –recientemente confirmada– de aranceles a la importación del metal. No obstante, sus cotizaciones se encuentran levemente por debajo de los valores previos a la victoria de Trump, dando cuenta de un complejo contexto en el cual la suba de costos y el menor crecimiento económico podrían neutralizar los mayores precios internos.

Asimismo, la presión de Trump para que sus pares europeos incrementen sus presupuestos militares está dando frutos. Los miembros de la Unión Europea están discutiendo importantes aumentos para que el gasto en defensa alcance el 2% del gasto total, en sintonía con los lineamientos de la OTAN. Producto de esto, los contratistas militares europeos subieron hasta 94% en dólares en los últimos cuatro meses.

No sucedió lo mismo con los contratistas militares norteamericanos, que se mostraron mayormente a la baja en igual lapso, presionados por las iniciativas de Trump para lograr un tratado de paz entre Rusia y Ucrania, sumado a los acuerdos de alto al fuego entre Israel y sus vecinos.
La menor demanda de armamento para Ucrania e Israel, así como la potencial auditoría de gastos por el nuevo Departamento de Eficiencia del Gobierno que lidera Elon Musk, anticipan eventuales recortes presupuestarios en defensa, un área que explica buena parte del déficit fiscal norteamericano.

Elon Musk logró una posición de privilegio al acompañar a Trump durante su carrera presidencial. Esto llevó a una disparada de 90% en la valuación de Tesla luego de su victoria, desde USD 810 MM hasta USD 1.540 MM, alcanzando brevemente el valor de Meta Platforms, firma cuyas ganancias son 8x mayores a las de la automotriz.
La suba de Tesla respondió a un exagerado optimismo por la potencial aprobación de sus programas de conducción autónoma y el final de varios litigios e investigaciones que diferentes áreas del gobierno tienen sobre la empresa. Esta vorágine inicial fue menguando progresivamente, ya que Trump lleva más de un mes en el cargo y no ha habido ninguna señal de tratamiento preferencial a la empresa. Por el contrario, las ventas de Tesla en Europa y China se vieron negativamente impactadas por la asociación de la figura de Musk a las políticas arancelarias del gobierno.
Tesla se encuentra actualmente 40% por debajo de sus máximos de diciembre pasado, perdiendo una vez más la marca del billón de dólares que supo ganar por primera vez en el año 2021.

Las criptomonedas constituyen otra historia de auge y caída en los primeros meses de Trump, quien se mostró en favor de esta clase de activos. Sus precios se dispararon más de 50% tras las elecciones y volvieron a tener un empujón en enero pasado tras el lanzamiento de una serie de medidas favorables, incluyendo la creación de un grupo de trabajo para analizar la posibilidad de crear el fondo de activos digitales.
Criptomonedas como Solana y Ripple, fundadas en Estados Unidos, subieron con fuerza ante rumores de que el potencial fondo del gobierno las priorizaría. Varios gestores de fondos, entusiasmados por los acontecimientos, aplicaron solicitudes para lanzar ETFs que repliquen la evolución de estas criptomonedas, similar a los recientemente lanzados sobre Bitcoin y Ethereum.
Desde finales de enero, sin embargo, los precios comenzaron a corregirse abruptamente. Solana, envuelta en una serie de controversias y estafas, perdió la mitad de su valor y se encuentra 18% por debajo de sus niveles previos a la victoria de Trump.

En conclusión, los movimientos del mercado en los últimos cuatro meses dan cuenta de una creciente expectativa de desaceleración económica global, que coexistirá con la elevada inflación en Estados Unidos. Al mismo tiempo, se espera el comienzo de una carrera armamentista en Europa, que irónicamente coincidiría con el retorno de la paz en Ucrania y Medio Oriente. Finalmente, los commodities responderán a las sucesivas rondas de aranceles que implemente Trump, siendo la disparada del acero uno de los casos emblemáticos más recientes.
Más allá del consenso descontado por los precios actuales, es importante reconocer que Trump es sinónimo de volatilidad e incertidumbre. En este sentido, es de esperar que los próximos cuatro años estén marcados de sorpresas y frecuentes cambios de rumbo.