El mercado volvió a poner el foco en la política monetaria y ajustó expectativas tras un tono más “hawkish” en las minutas de la Fed, en un contexto en el que los datos continúan mostrando una economía resiliente. De esta manera, cayeron las acciones, los rendimientos se mantuvieron estables y el dólar se fortaleció. Por su parte, los metales volvieron a subir y el petróleo retomó impulso por las tensiones geopolíticas.
Las acciones recortaron gran parte de las ganancias registradas en la rueda del miércoles, afectadas por un tono más “hawkish” tras la publicación de las minutas de la Fed. El Dow Jones lideró las bajas con una caída de 0,74%, mientras que el Nasdaq retrocedió 0,58% y el S&P 500 perdió 0,49%. Los sectores financiero, de consumo discrecional y tecnología fueron los más afectados, a diferencia de utilidades que mostró un desempeño positivo. A nivel global, también fue una rueda negativa para la renta variable, con caídas de 0,9% en Europa, 0,5% en Japón y 0,7% en el índice de mercados emergentes, con China cediendo 0,8%. En contraste, se destacó el índice de Latam, que subió 0,4% gracias al avance de 1,1% en Brasil.
La curva soberana operó sin cambios en sus rendimientos, con la UST10Y en 4,08%, tras el alza registrada en la rueda del miércoles. En este contexto, el índice de bonos del Tesoro se mantuvo neutral, al tiempo que el resto de los segmentos de renta fija mostró caídas. Concretamente, en corporativos, tanto High Yield como Investment Grade retrocedieron 0,1%, y la deuda de mercados emergentes perdió 0,2%. Los datos que reflejan robustez en el mercado laboral y el aumento en el precio del petróleo, con la consecuente preocupación por la inflación, llevaron al mercado a reducir marginalmente las probabilidades de nuevos recortes de tasas por parte de la Fed, que se mantienen en dos bajas de 25 pb para los meses de junio y septiembre.
El US Dollar Index (DXY) anotó una segunda suba consecutiva de 0,20% y cerró en 97,90. Mostró una apreciación de 0,1% frente al euro y al yen, y de 0,2% ante la libra. En tanto, no presentó cambios frente al real brasileño, que finalizó en USDBRL 5,23. En metales preciosos, el oro y la plata avanzaron 0,2% y 0,8%, respectivamente, y cerraron en USD 4.987 y USD 77,8 la onza, impulsados por la escalada de los conflictos geopolíticos.
En commodities, se observó un nuevo aumento de 2,3% en el petróleo WTI, que alcanzó los USD 66,7 el barril. La tensión entre EE. UU. e Irán se mantiene latente, con EE. UU. desplegando la mayor flota en Medio Oriente en años, sumado al pedido de Israel de un cambio de régimen en Teherán y a la advertencia del director de la ONU de que la ventana de Irán para alcanzar un acuerdo diplomático es cada vez más estrecha. Todo esto, junto con la caída de 9 M de barriles en los inventarios de crudo en EE. UU. durante la segunda semana de febrero, cuando se anticipaba una suba de 2 M, dio soporte al precio del petróleo. En cuanto al cobre, cayó 1,1% y cerró en USD 5,7 la libra, presionado por el aumento de inventarios en los mercados de referencia y por una demanda más débil en China. En agrícolas, la soja avanzó 0,4% hasta USD 418,2 la tonelada, aún respaldada por el acuerdo entre China y EE. UU., en el que China se comprometió a incrementar sus importaciones de soja desde EE. UU.
En el dato económico del día, el déficit comercial de EE. UU. se amplió a USD 70.300 M en diciembre de 2025, desde USD 53.000 M en noviembre, superando las expectativas del mercado que proyectaban un rojo de USD 55.500 M. Las exportaciones cayeron 1,7% hasta USD 287.300 M, explicadas principalmente por una fuerte baja en el oro no monetario. En paralelo, las importaciones aumentaron 3,6% hasta USD 357.600 M, debido a mayores compras de accesorios informáticos. En el total de 2025, EE. UU. registró un déficit comercial de USD 901.500 M, levemente inferior al rojo de USD 903.500 M en 2024, aunque todavía entre los más elevados desde 1960.
Las solicitudes iniciales de desempleo en EE. UU. disminuyeron en 23.000 respecto de la semana previa hasta 206.000 en la segunda semana de febrero. Este resultado se ubicó significativamente por debajo de las expectativas del mercado (225.000) y retornando a niveles inferiores al promedio observado a comienzos del año pasado. Por su parte, las solicitudes continuas –que funcionan como proxy del desempleo total vigente– aumentaron levemente en 17.000 hasta 1.869.000 en la primera semana de febrero.


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