Las minutas de la última reunión de la Fed de enero pasado mostraron que la mayoría de sus miembros reconoció que el alto nivel de incertidumbre justificaba un enfoque cauteloso al considerar nuevos ajustes a la política monetaria. Recordemos que en dicha reunión decidieron frenar el recorte de tasas luego de tres bajas consecutivas, dejando la tasa de referencia en el rango de 4,25% a 4,50%. Muchos participantes sugirieron que el Comité de Política Monetaria –FOMC– podría mantener la tasa de política en un nivel restrictivo si la economía se mantuviera sólida y la inflación permaneciera elevada. Por el contrario, varios señalaron que la política podría flexibilizarse si las condiciones del mercado laboral se debilitaran, la actividad económica se desacelerara o la inflación regresara al 2% más rápidamente de lo esperado. Muchas autoridades subrayaron la necesidad de contar con pruebas adicionales de una desinflación sostenida. Los participantes también destacaron los riesgos al alza para la inflación, citando posibles cambios en las políticas comerciales y de inmigración, perturbaciones geopolíticas en las cadenas de suministro y un gasto de los hogares mayor de lo previsto. La Fed, a su vez, dejó entrever su preocupación por el techo de la deuda pública, que en el pasado ha generado varios cierres de gobierno. Será importante vigilar cómo se desarrolla esta situación, debido al impacto que puede tener el proceso de reducción del balance de la Fed en este frente.
Mientras tanto, Trump continuó con sus anuncios de suba de aranceles. Esta vez, reafirmó sus planes de imponer un arancel del 25% a las importaciones de automóviles, semiconductores y productos farmacéuticos, que entrará en vigor el 2 de abril, lo que aumenta la incertidumbre comercial.
A pesar de la mirada más restrictiva de la Fed y de los temores de que las medidas arancelarias de Trump presionen la inflación y generen una guerra comercial, los rendimientos de los bonos del Tesoro operaron estables –la UST10Y quedó en 4,55%– y los principales índices de renta variable de EE. UU. tuvieron una jornada con leves subas. Concretamente, el S&P 500 y el Nasdaq avanzaron 0,2% y 0,1%, respectivamente, y cerraron el miércoles en nuevos máximos históricos, en tanto que el Dow Jones casi no registró variaciones. Las acciones de atención médica y bienes de consumo básico lideraron las ganancias, con Eli Lilly y UnitedHealth subiendo más del 1%, al tiempo que Wal-Mart cotizó al alza antes de su informe de ganancias que se publicará mañana. Entre las Megacaps, Microsoft ganó un 1,3% tras presentar su primer chip de computación cuántica, y Tesla subió un 1,7%.