Las acciones iniciaron la semana con un tono positivo, impulsadas por los bancos y el sector energético, en un contexto de mayor apetito por riesgo y un fuerte rebote en América Latina tras los eventos en Venezuela. La renta fija acompañó con una compresión de tasas luego de un dato de ISM manufacturero más débil de lo esperado, lo que dio soporte a los bonos soberanos y corporativos. El dólar operó levemente a la baja, en línea con el movimiento de la curva estadounidense. En commodities, el petróleo avanzó pese a los cambios geopolíticos, el oro profundizó su tendencia alcista como activo de refugio y los metales industriales, encabezados por el cobre, extendieron las subas ante un escenario de oferta más ajustada.

En la primera rueda de la semana, las acciones tomaron impulso de la mano de bancos y petroleras. El Dow Jones lideró las subas con una ganancia de 1,6%, mientras que el S&P 500 avanzó un 0,8% y el Nasdaq un 0,7%. Los títulos de Chevron saltaron un 5,8%, ya que es la única compañía estadounidense con operaciones y permisos vigentes para operar en Venezuela, y las expectativas de una mayor influencia de EE. UU. en el país mejoraron las perspectivas de ventas e inversiones futuras. Las refinadoras también presentaron un buen desempeño, ante un mejor panorama para las empresas con infraestructura adaptada al crudo pesado y ácido proveniente de Venezuela. En tanto, JPMorgan, Citi y NY Mellon registraron alzas cercanas al 4% en una sólida rueda para el sector financiero.

La captura de Maduro en Venezuela y el optimismo que generó para LATAM también impulsaron a los índices de acciones de la región. El índice de LATAM se destacó con una suba de 2,1%. Dentro del índice, Brasil avanzó un 2,0%.

En paralelo, los rendimientos de los bonos del Tesoro operaron a la baja, afectados por el dato de ISM Manufacturero que se ubicó por debajo de lo esperado. Concretamente, la US10Y cayó 3 pb y cerró en 4,16%, al tiempo que la US2Y retrocedió 2 pb hasta 3,45%. Esto implicó un alza de 0,2% para el índice de Bonos del Tesoro, así como una mejora de 0,3% para los corporativos High Yield e Investment Grade. En cuanto a la deuda de mercados emergentes, esta anotó una suba de 0,1%.

Por su parte, el dólar DXY retrocedió un 0,1%, en línea con lo ocurrido en la curva soberana de EE. UU., y cerró en un nivel de 98,36, luego de que se moderaran las preocupaciones por la situación en Venezuela. En detalle, la moneda no mostró variaciones frente al euro, aunque registró caídas de 0,6% ante la libra y de 0,3% contra el yen. En Brasil, dado el optimismo generado, el dólar cedió otro 0,4% hasta un nivel de USDBRL 5,40. Por su parte, el oro anotó un nuevo aumento de 2,7% debido a las tensiones geopolíticas que generaron una mayor demanda por activos de refugio, lo cual confirmó el sendero alcista del metal, que cerró en un nivel de USD 4.447 la onza.

En commodities, el petróleo WTI operó con una importante suba de 1,7%, alcanzando un nivel de USD 58,3 el barril. Este incremento se dio a pesar de la captura de Maduro y de la posibilidad de que eso agregue oferta de crudo en el mercado. Si bien el país posee las mayores reservas probadas de crudo del mundo, décadas de falta de inversión en su infraestructura energética limitaron la porción de petróleo exportable, concentrada principalmente en envíos a Rusia, Irán y China, países que no sancionaron a Caracas. Además, el carácter pesado y ácido del crudo venezolano hace que se comercialice con un fuerte descuento frente al WTI, lo que incrementa las barreras para que empresas estadounidenses realicen inversiones en la región debido a la mayor complejidad de extracción. En este contexto, la OPEP+ reiteró su compromiso de mantener sin cambios los niveles de producción durante el primer trimestre. Por otro lado, en agrícolas, la soja avanzó un 1,8% hasta USD 385 la tonelada. El cobre, siguiendo con el impulso alcista de los metales, anotó un alza de 5,0% y finalizó en un nivel de USD 5,92 la libra, acercándose a máximos históricos, potenciado por una oferta global más ajustada. La posibilidad de aranceles en EE. UU. desvió los envíos hacia el mercado norteamericano y redujo la disponibilidad en Londres y Shanghái, a la vez que una huelga en una mina chilena sumó presión.

En el dato económico del día, el ISM Manufacturero de EE. UU. volvió a mostrar un deterioro en diciembre, al caer a 47,9 desde 48,2 en noviembre, marcando el nivel más bajo desde octubre de 2024 y encadenando el tercer mes consecutivo en zona de contracción. La debilidad estuvo explicada principalmente por retrocesos en la producción (51 vs. 51,4) y en los inventarios (45,2 vs. 48,9), luego de las mejoras del mes previo, lo que refleja un mayor grado de cautela en el sector. Al mismo tiempo, las presiones de precios se mantuvieron elevadas y sin cambios (58,5), lo que sugiere que los costos siguen siendo un factor relevante para las empresas. El empleo, por su parte, permaneció en contracción, aunque a un ritmo algo más moderado (44,9 vs. 44).