Panorama local y global de los mercados hoy
El mercado no se recupera de las fuertes bajas registradas ayer. Los futuros del S&P 500 y del Nasdaq caen nuevamente en la mañana de hoy. El Nasdaq se encamina a cerrar su peor semana desde marzo del año 2020, cayendo más de 6%. Asía, que por su zona horaria viene con un día de delay, cerró con bajas de hasta 4% en el caso del Nikkei japonés. Europa opera a la baja.
El dólar se aprecia y vuelve a superar los 90 puntos en el índice DXY. La tasa a 10 años, que estuvo en el centro de escena ayer tras alcanzar unos minutos el 1,6% anual, retrocede hasta 1,48%. Se registran caídas generalizadas en los commodities: Oro, plata, petróleo, cobre, soja, maíz y trigo. La principal baja se da en la plata que retrocede más de 3%.
Estados Unidos bombardeó anoche algunas posiciones militares ligadas a Irán dentro de Siria. Se trata de una contraofensiva luego de ataques sufridos en instalaciones norteamericanas en Irak.
La Cámara Baja de Estados Unidos se apresta a votar y aprobar hoy el paquete fiscal de USD 1,9 trillones, que pasará para la semana que viene al Senado. Luego de algunas declaraciones de senadores, pierde fuerza la idea de aumentar el salario mínimo a USD 15 por hora, ya que no estaría contemplado dentro del proceso de “reconciliación presupuestaria” al cuál apuntan los demócratas para pasar el programa fiscal con mayoría simple.
En el día de ayer la tasa de Treasuries a 10 años superó transitoriamente el 1,5% anual y disparó una corrección bajista importante. La misma tuvo como epicentro a las compañías que cotizan a ratios más elevados. El S&P 500 cerró con una baja de -2,4% al tiempo que el Nasdaq cayó -3,5%.
Las 6 mayores tecnológicas (FAANGM) explican actualmente 23% del S&P 500 por lo que su corrección pone en riesgo a todo el mercado. Hace 5 años estas empresas explicaban solo 12% del índice.
Empresas como Apple, Alphabet, Facebook y Amazon cayeron más de 3%. Tesla y NVIDIA cayeron más de 8%. Los sectores cíclicos, cuyo mejor rendimiento relativo sorprendió toda la semana, cayeron en menor medida, sin superar en ningún caso (XLE, XLI, XLF) el 2% de baja. Por otro lado, papeles defensivos como Pfizer y Johnson & Johnson subieron levemente.
En el acumulado de una semana las energéticas (XLE) se encuentran 8,6% arriba, el sector financiero (XLF) subió 2,8% y el industrial (XLI) 2,3%. Las tecnológicas (XLK) bajaron -4,6% en igual lapso y el Nasdaq lo hizo aún peor, cayendo alrededor de -6%.
El segmento de tecnológicas incipientes y disruptivas, que más allá de ser empresas con futuro promisorio cotizan a ratios burbujeantes, fue el más castigado: el ETF ARKK perdió casi 15% en las últimas 5 ruedas.
Nuestras carteras recomendadas dan cuenta del contexto internacional. Las carteras cíclicas, y su desagregación en sector financiero, son las de mayor rendimiento tanto en los últimos 5 días como también en períodos más largos: uno, tres y seis meses.
Incluso Brasil, que presenta mayor volatilidad y sufrió una situación caótica el lunes con el cambio de mando en Petrobras, se encuentra 24% arriba en dólares en los últimos 6 meses, superando tanto al S&P 500 como a las tecnológicas.
La única cartera que registra pérdidas en 6 meses es Cedear G, que sigue mineras de oro. Se trata de un commodity que sirve de refugio de valor en tiempos de incertidumbre, es decir, que se mueve habitualmente en sentido opuesto a las empresas cíclicas.

En el corto plazo hay dos grandes riesgos para las carteras. Que el tipo de cambio CCL continúe bajando por ventas de dólares para el pago del impuesto a la riqueza y que el mercado norteamericano sufra una corrección. Es por esto que no luce descabellado tomar ganancias con un pequeño porcentaje de las carteras y mantener algo de liquidez en dólares.
Resulta importante en estos tiempos mantenerse alertas a los riesgos, no es nueva la lección de la historia sobre que las combinaciones de valuaciones altas y euforia inversora terminan mal. No obstante, también es importante mantener una mentalidad abierta sobre la posibilidad que estos estos riesgos, hoy “evidentes” para todos, no se materialicen en los próximos años y el mercado continúe subiendo, con sus correcciones transitorias habituales.
La minera reportó un gran balance al 4T20, pero se ve empañado por la pérdida ocasionada debido al acuerdo económico de reparación por el desastre de la represa de Brumadinho. Los datos pre cargos por Brumadinho marcan un EBITDA de USD 9.100 M en el 4T20, es decir el 10% del valor de la empresa en tan solo un trimestre. VALE supo aprovechar el contexto de buenos precios con un importante repunte en la producción.
La empresa cerró con una caja de USD 14.258 M, superando la deuda de USD 13.360 M, lo que implica una deuda neta negativa. Esto le permite volver a pagar dividendos, que en este caso alcanzan a R$ 4,26 según lo anunciado ayer.
VALE espera que continúe el buen momento de precios y demanda para sus principales productos, destacando que la mayoría de sus mercados se encuentra con alta demanda.
Siguen en alza. Ayer el MEP extendió su racha al alza, subiendo 0,7% a 141,92. El CCL también subió 0,7%, finalizando en 145,43. El costo del canje MEP/CCL se ubica en 2,5%.
Bonos en dispares. Dentro de los bonos soberanos en USD, los ley local operaron con subas promedio del 0,7%, mientras que los globales operaron dispares, con el GD29 subiendo 1,2% y el GD38 cayendo 0,9%. Vale remarcar que ayer fue un día muy desfavorable para los bonos de mercados emergentes: con la tasa a 10 años americana subiendo 13 bp a 1,52, el ETF EMB (bonos de mercados emergentes) cayó 1,8%.
Suben los bonos CER y los Dollar linked. Los bonos CER operaron casi todos al alza, excepto el TX28 que cayó 2,1%. Los dollar linked continúan su racha favorable y tuvieron subas de más de 1%. En lo que va de la semana, el T2V1 sube 3% y el TV22 3,8%. Lo que también se destacó ayer fue el volumen operado del TV22, operando más que el T2V1 -cuando generalmente el T2V1 suele operar muchísimo más-. Sumando estos dos puntos, podemos inferir que el TV22 está cobrando más atractivo entre los inversores, debido a la chance de beneficiarse del potencial ajuste del tipo de cambio post-electoral.
Leve alza en las expectativas de devaluación. Esta semana las implícitas de ROFEX vienen repuntando levemente: de operar en el rango del 38% al 39% para los meses marzo a agosto, pasaron al rango de 39% a 42%. Esto obedeció a la aceleración del ritmo devaluatorio del BCRA: la devaluación semanal anualizada se encuentra en torno al 50%. En esta misma línea, la devaluación implícita calculada sobre los bonos aumentó esta semana del 38% al 42%.
El Merval que cayó ayer 1,4%. Sus principales caídas fueron Pampa Energía (-5%), Banco Macro (-4%) y Telecom Argentina (-3,5%). Dichas bajas fueron influenciadas por la jornada de fuerte sell-off que fue ayer, con grandes caídas en las bolsas emergentes y, especialmente, LATAM (ETF ILF cayó 4,7%).
El Banco Central extiende el plazo por el cual las empresas deben reestructurar su deuda hasta el 31 de diciembre de este año. Es decir, las empresas que tengan vencimientos de capital para lo que resta del año deberán reestructurar su deuda en un 60%, siempre y cuando los montos superen los ahora USD 2 millones, antes era USD 1 millón (las empresas que ya hayan reestructurado su deuda bajo la normativa previa del BCRA, caso YPF, no deberán volver a hacerlo).Esta medida perjudica a varias empresas a las cuales la medida no abarcaba. Algunos ejemplos son los vencimientos de PAE, CGC, TRANSENER, TELECOM y MASTELLONE cuyos pagos sumarían más de USD 850 M siendo la ON de CGC la más representativa (USD 300 M).
La petrolera reportó los números del 4Q20, mostrando una notable recuperación luego de la parálisis provocada por la pandemia del Covid19. La producción total de barriles de petróleo equivalentes (boe/d) creció un 20,7% t/t y un 2,1%i.a. La expansión del EBITDA Mg permitió que el EBITDA ajustado alcanzara una cifra de USD 35,9 M, implicando una suba secuencial del 48,3% y del 0,6% i.a. Todo esto con un precio promedio del crudo durante el 4T20 de tan solo USD 40,1 el barril.
El reporte del 4T20 redondea una gran vuelta a los niveles pre pandemia, incluso sorprendiendo con la performance de los últimos pad#4 y pad#5. VISTA parece lanzada a consolidarse como una de las petroleras privadas más importantes de Argentina. A USD 2,71 el ADR, el papel se sitúa a menos de la mitad que hace un año, cuando contaba con niveles de producción y ganancias operativas similares a los actuales.
La posición técnica adversa sigue siendo un tema de relevancia para el día a día del papel, pero los fundamentos parecen sólidos para los que se animen a buscar un papel con buen comportamiento operativo y una valuación atractiva.
Tras la fuerte caída registrada en diciembre pasado, en enero el saldo comercial volvió a terreno positivo. La recuperación de las exportaciones y la moderación en el crecimiento de las importaciones permitieron que el saldo comercial marque un excedente de USD1.068 M, casi idéntico al de enero del año pasado. La mejora en las exportaciones subieron 8% i.a. debido a que los precios aumentaron 11% i.a. y compensaron la merma de 3% en las cantidades. Por su parte, las importaciones aumentaron 9% i.a. impulsados por el alza del 7% i.a. en los volúmenes importados mientras que los precios subieron 1.4% i.a.
Tres datos clave para invertir
Es el valor de la brecha entre el MEP y el dólar oficial. Tras caer por siete ruedas consecutivas, el dólar MEP encontró soporte en 138 y hoy sube a $140,4. La brecha con el tipo de cambio oficial no logró perforar el 55%.

Es el ritmo anualizado al cual viene devaluando el BCRA el tipo de cambio. A su vez, las tasas implícitas de ROFEX, que finalmente lograron estabilizarse tras varias semanas de fuertes caídas, encontraron un piso en este valor. Con las expectativas devaluatorias del mercado alineadas al ritmo de devaluación efectivo, vemos una buena oportunidad de cobertura.

Es el riesgo país de Argentina; la semana pasada superó la barrera de los 1500 por primera vez desde su reestructuración. Paradójicamente, durante este periodo la soja subió casi 50%. ¿Señal de pesimismo desmedido? El año que viene los bonos empiezan a aumentar su pago de intereses y pueden adquirir más atractivo, por lo que los valores actuales de los bonos pueden ser un buen punto de entrada.

Panorama local y global de mercados hoy
Mercados internacionales mixtos. Asia cerró con alzas de hasta 1,8% y las bolsas de Europa suben en menor medida. Los futuros del Nasdaq y S&P 500, sin embargo, registran leves bajas. El dólar se deprecia y perfora nuevamente los 90 puntos en su medición DXY.
Las tasas de interés vuelven a dar un salto y los Treasuries a 10 años rinden 1,45% anual. Los Treasuries más largos (TLT) acumulan una baja de -1,7% en la semana y se prestan a bajar nuevamente en la jornada de hoy. A pesar de esto, los spreads de bonos corporativos volvieron a comprimirse, tanto IG como HY, no dando señal de preocupación en cuanto a la salud financiera de las empresas. El petróleo sube por encima de USD 63 por barril. Plata y cobre también operan alcistas, el oro registra leves bajas.
El cobre subió más de 3% ayer y se encuentra en valores no vistos desde el año 2011, en que registró su valor más alto. La soja sube esta mañana y supera el máximo reciente de mediados de enero, situándose en torno al promedio de los años 2011-2014, en que se registró el boom de commodities más reciente. No obstante, para considerarlo en términos reales es preciso tener en cuenta que existe una inflación acumulada de 19% en USD desde 2011.
La vacunación dejó de estar entre las principales preocupaciones porque su avance es evidente y el mercado está mirando más allá. En Estados Unidos ya se vacunó al 20% de la población, en el Reino Unido al 30% y en la Eurozona, la región más rezagada del mundo desarrollado, se está llegando al 7%.
Los activos más dependientes de la vuelta a la normalidad siguen destacándose. La línea de cruceros Carnival Corp (CCL) subió 10% en los tres primeros días de esta semana y en el pre market de hoy sube nuevamente. Las líneas aéreas (JETS) subieron 9% en lo que va de la semana y también operan positivas en la rueda de hoy. La cadena de hoteles Marriott International subió más de 15% en los últimos 3 días.
En el día de ayer las tecnológicas (XLK) recuperaron 1,5%, no obstante, los activos cíclicos volvieron a rendir mejor. El sector financiero (XLF) subió 1,9%, el industrial (XLI) también 1,9% y las energéticas (XLE) se destacaron una vez más con un alza de 3,5%.
De esta manera, las tecnológicas acumulan una baja de 1% en los primeros tres días de la semana al tiempo que los sectores cíclicos subieron entre 2,5% (XLI) y 8,9% (XLE).
El alza de las tasas de interés de los bonos del Tesoro americano, de los precios de los commodities y de las acciones de las empresas ligadas al ciclo económico son todas caras de una misma moneda: la expectativa de recuperación económica y vuelta a la normalidad en un mundo que continúa dominado por fuertes estímulos monetarios y fiscales.

El presidente de Estados Unidos salió en busca de ampliar el apoyo y “vender” la idea de un estímulo fiscal importante entre el público. Con ello busca presionar por un mayor compromiso dentro del partido republicano.
Varios ejecutivos de rango elevado de su administración se encuentran recorriendo Estados clave y difundiendo la necesidad de un estímulo fiscal en cadenas de televisión y radio. El propio Biden visitó con este fin de semana Wisconsin y Michigan al tiempo que el viernes estará en Texas.
Mañana podría aprobarse su plan fiscal en la cámara baja del Congreso y, en el mejor de los escenarios, votarse también en el Senado para fines de la semana que viene. Este último paso será el más desafiante ya que, si bien los demócratas mantienen 50% del Senado y el voto de desempate de Kamala Harris, existen dentro de sus filas algunos congresistas moderados que resienten varias de las medidas incluidas dentro del plan.
Bolsonaro envió al Congreso los proyectos de privatización de Electrobras y del Correo. Además, Guedes prometió una aceleración en la agenda de reformas ante el acuerdo político surgido con posterioridad al recambio de las autoridades en el Congreso. Nuevamente se observan las señales correctas, pero aún queda el desafío de aprobar las reformas en el Parlamento. Con el sustento de un contexto internacional soñado, los activos brasileños siguen relegados en el tablero mundial.
El balance de Petrobras (PBR) superó todas las estimaciones de los analistas, alcanzando un EBITDA de R$ 47.000 M (vs una estimación de R$ 35.000 M). La ganancia es dicho período llegó hasta los R$ 59.900 M contra R$ 4.900 M que esperaba por el consenso de los analistas. El cash flow operativo alcanzó los US$ 28.900 M, el mayor en 10 años e incluso de períodos con la cotización del crudo en US$ 100/barril. La deuda siguió bajando y la empresa anunció el pago de un dividendo de R$ 10.300 M.
AB InBev (ABEV) también mostró sus números del último trimestre del 2020. La firma superó los estimados de ventas y EBITDA, mostrando una vuelta a la normalidad que no parece "priceada" en su cotización.
Respiran los bonos soberanos. Tras varias caídas los bonos soberanos encontraron algo de respiro: los ley local tuvieron subas promedio de 0,9%, mientras que los globales marcaron alzas similares, en torno al 0,8%.
Volvió a subir el MEP y CCL. El dólar MEP volvió a anotar una suba (+0,8%, cerrando en 140,9). Tras haber alcanzado los 150 el 9 de febrero, había tenido fuertes caídas hasta llegar a los 138, valor que previamente ya había actuado de soporte. El CCL subió 0,7%, cerrando en 144,5.
Mejoran los bonos en moneda local. Los bonos CER operaron con leves alzas, al igual que los bonos a tasa fija. Los dollar linked mostraron alzas más interesantes (T2V1 +0,5% y TV22 +0,9%), aunque todavía se encuentran lejos de sus máximos previos a los dichos de Guzmán.
El Merval cortó la racha. El Merval, tras cuatro ruedas consecutivas de bajas, subió 3,7%. Las principales subas se registraron en YPF (+7,2%), Banco Macro (+6,7%), Cresud (+6,7%).
Finanzas logró obtener cerca de $220 MM, generando un financiamiento neto positivo de $10 MM. En lo que va del mes se obtuvo un rollover de 114% (vs 117% en enero), lo que implica un alza de la deuda pública por $37,3 MM. El 50% de la demanda estuvo concentrada en bonos CER, 35% en las letras ajustables y 15% en las LEDES. Se considera que dentro de la demanda de pases hubo una alta participación potencial de bancos, que rollearon sus tenencias de febrero. Se asume que hubo una alta participación del sector público, puesto que el T2X4 (Boncer 2024, nuevo y con poca liquidez) se licitaba a una tasa real de 2,75%, algo menor que las tasas del mercado secundario.
Con respecto a los rendimientos, las letras se ubicaron entre 38 y 38,75% de TNA en tanto que los BonCER a una TIR real del 2,25% para el caso del T2X3 y 2,75% para el T2X4.
Los bancos están siendo un sostén para la parte de financiamiento corta que se licita a rendimientos muy por debajo de la inflación esperada, luego de la suba de IIBB a las LELIQs y Pases que bajó el rendimiento neto de los pasivos remunerados del BCRA.
Para el mes de marzo, están estipuladas 3 licitaciones, la primera el martes 16, la segunda el lunes 22 y la última y más importante el lunes 29, ya que vencen casi AR$ 160 MM.
El anuncio de cambio de mando de YPF golpeó el mercado de deuda corporativa. Con el progresivo acercamiento y posterior acuerdo de la principal petrolera del país con los acreedores, las cotizaciones de las ONs mejoraron al punto de, en algunos casos, acercarse al spread vs. bonos high-yield mínimo desde el anuncio del BCRA de septiembre pasado, el cual restringía el pago de capital de deuda hasta marzo de este año.
En diciembre, la actividad económica anotó su octava suba consecutiva al marcar un alza de 0.9% respecto al mes previo y deja un “arrastre estadístico” de 6 pp. Para 2021. Con esta performance, el nivel de actividad quedó 3.0% por debajo al nivel de febrero y 2.2% respecto a diciembre de 2019. Así las cosas, en el año marcado por la histórica caída producida por la cuarentena entre marzo y mayo cuando la actividad cayó 20%, el PBI de 2020 cerró con una contracción de 10% i.a., la peor performance desde 2002. Los únicos sectores que esquivaron la caída fue el sector financiero que subió 2.1% y EGA que lo hizo 0.8% mientras que Hoteles y restaurantes fueron los de peor performance al marcar una caída de casi el 50% i.a.
Con relación a igual mes de 2019, se registraron aumentos en seis de los sectores que conforman el EMAE. El sector de Intermediación financiera (+11,3% i.a.) fue el de mayor aumento en el mes, mientras que el crecimiento de Comercio mayorista, minorista y reparaciones (+10,7% i.a.) fue el de mayor incidencia positiva.
Los primeros datos de enero, muestran que la actividad sigue en el sendero de recuperación. Por caso, de acuerdo a FIEL, la actividad industrial en enero subió 3.4% mensual quedando 2.5% por encima al nivel de enero de 2020.
El inversor con horizonte temporal de largo plazo no debería concentrarse en gran medida en trades..
El inversor con horizonte temporal de largo plazo no debería concentrarse en gran medida en trades puntuales de corto y mediano plazo, sino en comprar empresas sólidas y con excelentes perspectivas para el futuro.
Este segmento suele denominarse “Quality” y abarca compañías que presentan rentabilidades resilientes al ciclo económico, bajos niveles y costo de apalancamiento, crecimiento demostrado de activos y ganancias en el largo plazo, así como también un management profesional y comprometido con un modelo de negocios que avanza y se adapta al cambio tecnológico.
Nuestra cartera Cedear Q - Quality - combina 17 Cedears de empresas de buena calidad en sus negocios y balances que se pueden replicar a partir de $145.000. Un 77% de la combinación corresponde a empresas Growth, principalmente tecnológicas, que se vieron presionadas por el sell off reciente, generando que la cartera baje 4,6% en la última semana. Más allá de esta corrección en el corto plazo, la cartera acumula un rendimiento excepcionalmente alto, de 11,3% en dólares a lo largo de los últimos 6 meses. Considerando un plazo mayor, desde comienzos de 2020 a la actualidad, la cartera rindió 70% en dólares con una caída máxima de 30% durante el pánico por la pandemia de principios de 2020. En contraste, el S&P 500 rindió 23% en igual período con una caída máxima de 34%. El Nasdaq, más comparable con nuestra cartera, rindió 52% con una caída máxima de 29%.


Para ser más competitivas en la nueva normalidad, las pequeñas y medianas empresas deberán subirse..
¿Habrá un antes y un después de la pandemia del COVID-19? La respuesta que más adeptos está teniendo indicaría un rotundo sí. No sólo las personas tendrán que modificar varios aspectos de su vida cotidiana, sino que las empresas –y en particular las pequeñas y medianas– se verán enfrentadas a grandes cambios. Pasar este nuevo test será clave para el futuro de los negocios. Como siempre, los que más rápido se adapten serán los más favorecidos en esta nueva era pospandemia, que promete acelerar algunos cambios de paradigma que ya venían asomando con fuerza.
Un artículo publicado en una serie de papers de la Universidad Torcuato Di Tella con el título "Una 'vieja' estrategia industrial para un 'nuevo' mundo pospandemia" recuerda que los países desarrollados impulsaron una fuerte estrategia de promoción industrial en la última década. La norma ha sido implementar programas de auspicio a la Industria 4.0, promoviendo la adopción y creación de tecnología en la producción con mecanismos de incentivos, como el aumento en la inversión en I+D, beneficios fiscales y fomento a las exportaciones con alto valor agregado.
Desde el America’s First hasta el Industrie 4.0 alemán o el Made in China 2025, e incluso el Make in India, vemos cómo al menos 24 países han implementado políticas de promoción a sus ecosistemas de innovación nacionales, fortaleciendo las redes de ciencia y tecnología aplicadas y construyendo la asociación de los sectores público, privado y científico. "Lejos de cerrar la economía, su fin ha sido dar competitividad a la producción de sus manufacturas y no quedar atrás en la carrera tecnológica", dicen.
Yendo hacia lo que deberíamos esperar para los próximos años en un escenario pospandemia, no se necesita ser futurólogo para prever que el mundo se volverá más digital. Las medidas de confinamiento han obligado a muchas empresas a cambiar fundamentalmente la forma en que compran y venden bienes y servicios, lo que está acelerando las tasas de adopción digital.
Además, los especialistas destacan que las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China ya habían demostrado la interconectividad de las cadenas de suministro globales y cuán vulnerables son si cambian incluso los pequeños parámetros. Razón por la cual, se cree que después del COVID-19, las empresas comenzarán a repoblar (localizar) parte de su producción. Se trata de una transformación del sector industrial en la Cuarta Revolución Industrial, que tendrá importantes implicaciones para las empresas y, en particular, las Pyme.
Esta clase de empresas representan alrededor del 15% de la matriz empresarial de América Latina, ofrecen más del 30% de los empleos, y su peso en las exportaciones es inferior al 5%. Reportes de CAF –banco de desarrollo de América Latina– y de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) advierten que la productividad tiende a disminuir en la medida en que se reduce la escala de la empresa. Un factor que explica tal relación es la dificultad para incorporar avances tecnológicos en el modelo de operaciones. De allí que el desafío de las Pymes consiste en desarrollar modelos más eficientes y productivos.
Para sobrevivir en el actual contexto de impactos causados por la pandemia del COVID-19, muchas empresas tienen que recurrir al uso intensivo de herramientas digitales para implementar el teletrabajo, realizar compras y ventas online, así como gestionar procesos de producción de forma remota. Pero esto constituye un gran reto, en especial para las micro, pequeñas y medianas empresas, segmento al cual le ha costado más subirse a la ola digital.
¿Qué necesitan las Pymes? Un trabajo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) es elocuente con la respuesta. "La clave hoy es seguir generando ingresos para sostenerse en el mercado y una vía para ello es la digitalización de los procesos. No obstante, para muchas Pymes esto puede volverse imposible sin el acompañamiento y apoyo adecuados que hagan el camino menos doloroso", advierte el organismo multilateral.
Si bien la penetración de Internet y dispositivos móviles ha aumentado significativamente en la última década en América Latina y el Caribe (ALC), el uso de aplicaciones productivas y sofisticadas aún está muy concentrado en el subgrupo de empresas exportadoras y del sector de servicios, de acuerdo a un estudio del INTAL del BID.
El organismo advierte que la realidad es bien distinta para la mayoría de las Pymes en la región, que representan el 99% de las firmas y el 60% del empleo, según datos de CEPAL de 2018. Por ejemplo, en Chile, datos de la Encuesta Longitudinal de Empresas señalan que, aunque un 90% de las Pymes tiene conexión a Internet, su uso se limita a enviar y recibir correos electrónicos, mientras que solo un 40% tiene página web y un 27% realiza comercio electrónico. Otro estudio regional (realizado en 8 países de ALC), encargado por Visa en el 2018, revelaba que el 70% de las Pymes usaban efectivo como método de pago.
La digitalización, que antes parecía un extra para aumentar la productividad y las ganancias, hoy se ha vuelto un requisito para que las empresas sobrevivan. Pero para que las Pymes comiencen a transitar por la ruta de la transformación digital necesitan dotarse muy rápidamente de una serie de elementos.
Por un lado, recuerda el BID, necesitan conexiones de calidad y dispositivos tecnológicos (computadoras y servidores). Por otro, requieren soluciones digitales, incluyendo sistemas informáticos para ventas, marketing y gestión de clientes adaptados a sus necesidades específicas, soluciones reforzadas de ciberseguridad, y herramientas para potenciar sus oportunidades de negocio (plataforma de comercio electrónico, medios de pago digitales, etc.).
"Una particularidad de la actual revolución consiste en que el aprovechamiento de las oportunidades depende, en gran medida, de la capacidad profesional del recurso humano y de su grado de alfabetización y formación digitales", advierte la CAF.
Por ejemplo, se requiere un personal capaz de familiarizarse con soluciones que permiten almacenar y procesar información en la nube, para dejar en el pasado los archivos e interacciones físicas. También es importante dominar la captación y la acumulación inmediata de datos, derivados de las interacciones en las etapas de un proceso o un servicio de atención al cliente, dado que proporciona mayor inteligencia del negocio.
"Además de un conocimiento básico de los temas tecnológicos, el reto de las pymes requiere ajustar los modelos mentales de sus propietarios y gerentes; es decir, los paradigmas simbólico-normativos que enmarcan los modos de ver, pensar y actuar de líderes y referentes organizacionales", agrega la CAF.
En las grandes empresas existen equipos especializados en esas tareas; pero en el mundo de las Pymes tienen que sacar tiempo "del día a día" del negocio para invertirlo en la planificación y la ejecución de estrategias relacionadas con la revolución digital. Los especialistas reconocen que la capacidad de adaptación, la gestión del cambio y el seguimiento continuo de tendencias son tareas imprescindibles ante la permanente evolución de las tecnologías tradicionales.
Claro que la implementación es siempre la fase más compleja. Por eso, las Pymes deben reconocer la necesidad de un concepto sistémico de la organización, que nunca será solo estructura sino también estrategias, procesos, sistemas, culturas y modelos administrativos.
Todos estos componentes están desde ya afectados por las nuevas tecnologías digitales y, por lo tanto, deben ser repensados y alineados para lograr ventajas competitivas y conquistar y mantener clientes cada vez más exigentes. La rigidez de normas, prácticas, costumbres y procedimientos tiene que sustituirse por una concepción gerencial orientada a la flexibilidad y la resiliencia.
"Los nuevos tiempos serán para los 'maestros digitales', que combinen capacidad tecnológica con capacidad de liderazgo. Los conservadores –los que apenas comienzan– y los seguidores de modas serán superados. Pasar del análisis a la acción requiere un estilo de liderazgo acostumbrado a gestionar y moldear el cambio; un cambio que se torna mucho más apasionante cuando se le aborda desde la perspectiva de la organización 4.0", concluye el trabajo de la CAF.
Panorama local y global de los mercados hoy
- Bolsas de Europa operan con predominancia alcista y futuros de las bolsas de USA presentan variaciones neutrales, a excepción del Nasdaq que volvería a registrar una leve baja. Vale destacar que ayer el Nasdaq llegó a caer más de 2,5% en el intradiario para luego recuperarse y cerrar solo 0,2% abajo.
- El dólar (DXY) se deprecia levemente y continúa encaminado a perforar los 90 puntos. La tasa de Treasuries a 10 años ronda 1,37% anual.
- El petróleo vuelve a subir y supera los USD 62 por barril. La soja opera alcista luego de superar ayer los USD 520 por tonelada. Metales como oro, plata y cobre también operan alcistas.
- Asia cerró en rojo arrastrada por una caída de 3% en Hong Kong, que se explicó fundamentalmente por un aumento anunciado por el gobierno en los impuestos sobre la operatoria de acciones. Se trata de la primera suba en los costos de transacción de mercado desde 1993, el costo pasa de 0,1% a 0,13%.
- Líneas aéreas (JETS) vuelven a operar alcistas luego de una excelente jornada (+2,9%) en la rueda de ayer. Hoteles y cruceros también operan notablemente alcistas luego de una importante rueda de subas ayer. Se destaca la línea de cruceros Carnival Corp (CCL) que subió 1,9% ayer y hoy sube más de 1%.
Ayer el MEP, tras siete jornadas consecutivas de bajas, finalmente detuvo su caída; subió 0,8% a 139,86. El CCL subió 0,7% a 143,47. La brecha del MEP con el oficial se ubica en 56%, todavía muy por debajo del 70% que fue su promedio durante el segundo semestre del año pasado.
Los bonos soberanos en dólares tuvieron otra pésima jornada, con caídas en torno al 1% para los ley local y del 1,5% para los globales. El AL29, el bono más corto, se convirtió en el primero en superar el 20% de rendimiento tras la reestructuración. En lo que va del mes, las caídas promedio de los bonos aumentan a 5%.
Los bonos CER operaron nuevamente dispares. El TX21 tuvo una suba de 0,6% y ahora cotiza 6,5% por debajo de la inflación, siendo esta su tasa más negativa desde la cual hay registro. Los bonos dollar linked, volvieron a subir -en torno al 0,8%-. Los bonos a tasa fija operaron al alza.
El Merval ayer tuvo una caída del 2,9%, a contramano de lo sucedido en el resto de las bolsas de Latinoamérica, las cuales subieron empujadas por el EWZ (ETF de Brasil) que tuvo un alza de 2,7%.
El acuerdo con el FMI no se va a firmaría antes de mayo. Esto viene afectando a los bonos en dólares, ante la desilusión de los principales tenedores que ven rotas sus últimas esperanzas de un plan económico sostenible. No alcanza con que la soja, principal producto de exportación argentino siga subiendo (ayer subió otro 1.7% y cerró en USD 517 acumulando un alza de 62% ia) y las lluvias alejen el escenario de sequía. El gobierno encara su propia agenda de ajuste que poco tiene que ver con las formas tradicionales que aconseja el FMI. Los inversores se ven desencantados y esto se ve reflejado en los rendimientos de los bonos. Todo indica que primero deberemos "ordenarnos" para luego recién pensar en el FMI y un potencial cambio de dinámica en los activos argentinos.
Enfrentándose vencimientos por casi AR$ 220.000 M, el Tesoro buscará colocar deuda por alrededor de AR$ 210.000 M. Además, debemos considerar los más de AR$ 32.000 M de financiamiento neto obtenido en la primera licitación del mes. Para esto, se reabrirán licitaciones de Ledes S30J1 (124 y 154 días de plazo), Lepases SJ301 (Letra Tasa Variable Pases Pasivos +2.25% a 124 días de plazo), BonCER T2X3 (Bono ajustado por CER + 1.45%, con vencimiento el 13/08/23) y nuevo BonCER T2X4 (Bono ajustado por CER + 1.55%, con vencimiento el 26/07/24).
En relación a los rendimientos, las Letras se encuentran entre Badlar + 350 y Badlar + 550 bps, de acuerdo a los precios mínimos estipulados. Por el lado de los Boncer, T2X3 y T2X4, la tasa producto de los precios mínimo se encuentra entre 70 y 100 bps por debajo de la de mercado.
Ayer las empresas industriales (XLI) subieron 0,3%, las financieras (XLF) 0,6% y las energéticas (XLE) subieron más de 1,5%. Por otro lado, el Nasdaq bajó -0,3% y acumula una caída de -2,9% en los primeros dos días de la semana.
American Express, que cerró el 2020 levemente a la baja, acumula un alza de 16% en lo que va del año y cerró ayer en nuevos máximos. JP Morgan, Caterpillar y John Deere, todas con subas mayores al 20% en lo que va de 2021, cerraron también en nuevos máximos ayer.
Las empresas tecnológicas que están en etapa temprana de alta expansión y cotizaban a múltiplos muy altos de valuación son las que están teniendo las mayores bajas en las últimas ruedas. A modo de ejemplo, Airbnb, Shopify y Snowflake bajaron entre 12% y 14% desde mediados de febrero. Tesla está 20% abajo desde principios de enero.
Las grandes tecnológicas también están sintiendo presión bajista. En la última semana Paypal bajó 13%, NVIDIA -7,8%, Apple -5,5%, Microsoft -4,3% y Alphabet -2,4%. También hay casos diferentes de empresas tech puntuales que lo están haciendo muy bien. Disney cerró 2020 con un alza de 25%, acumula un alza de 11% adicional en 2021 y cerró ayer en nuevos máximos.
Jerome Powell señaló una vez más que la FED se encuentra lejos de comenzar a retirar el estímulo monetario. Remarcó también que la economía se encuentra distante de sus objetivos de inflación y desempleo. Minimizó los temores de un rebrote inflacionario, sosteniendo que la suba de tasas responde más bien a un voto de confianza del mercado sobre una importante recuperación económica en camino.
La FED está actualmente inyectando USD 120.000 millones por mes, de los cuales USD 80.000 millones se inyectan vía compra de Treasuries y el resto en el mercado de créditos hipotecarios. Todo ello bajo el compromiso de mantener este programa hasta ver una mejora sustancial de la economía y una inflación consolidada por encima del 2%, de modo tal que el promedio de largo plazo tienda al objetivo de 2% anual.
Tras el pánico del lunes, ayer volvió la calma y se registró una importante recuperación en los precios. Indicaciones y comentarios en relación a que PBR mantendrá su autonomía en la fijación de los precios de las naftas y la aceleración en la búsqueda de la aprobación de las reformas estructurales sirvieron para volver a retomar la senda alcista.
El Presidente Bolsonaro en persona entregó el proyecto para privatizar Electrobras, una medida muy esperada por la comunidad inversora y un gran paso en la agenda de reducción del Estado. Bolsonaro también elogió en público al ministro Guedes y reafirmó sus palabras en relación a los objetivos "liberales" de su gobierno.
A pesar del ruido con PBR, el contexto global es extremadamente favorable para Brasil, que a su vez está queriendo ir en la dirección correcta. Ese camino está lleno de obstáculos y negociaciones políticas.
Por primera vez desde su emisión, los bonos dollar linked llegaron a rendimientos positivos...

Durante el año pasado, con la fuerte tensión del mercado de cambios, la notable pérdida de reservas internacionales del BCRA y la ampliación de la brecha, las expectativas apuntaban a un salto en el tipo de cambio. En este contexto, los bonos dollar linked fueron el instrumento predilecto de cobertura. Como podemos ver en el gráfico, el T2V1, bono dollar linked con vencimiento noviembre 2021, llegó a cotizar casi 7% de tasa negativa. Esto significa que los inversores esperaban tanta devaluación que estaban dispuestos a perder 7% con tal de cubrirse de ella.
Mientras la tensión cambiaria subía, la inflación escalaba paulatinamente a medida que la actividad se normalizaba y los precios iban padeciendo las consecuencias de la fuerte emisión monetaria para financiar el déficit fiscal; era un alza que parecía controlada. En este marco, los bonos con cobertura CER no despertaban tanto interés: el TX21, bono con vencimiento agosto 2021, rindió durante los últimos meses del año en promedio 2% encima de inflación. Uniendo los dos puntos, a los inversores les preocupaba muchísimo más la devaluación que la inflación.
Hoy el escenario cambió drásticamente. Con la inflación navegando en los últimos meses al 60% anualizado y con el BCRA endureciendo el control de cambios, el TX21 rinde -6,5% y el T2V1 +2,5%. Esto significa que se espera mucha más inflación que devaluación. El cambio de expectativas fue afectado por los dichos del ministro Guzmán acerca de que aspiraban a una devaluación oficial en torno al 25%, dejando entrever que usarían el tipo de cambio como ancla nominal para contener la inflación. Vale destacar que este escenario se vio favorecido por el mejor contexto internacional, con la soja superando los 520 USD y a una leve mejora de reservas del Banco Central, con compras netas por más de USD500 M en lo que va del año.

Como podemos ver, es cierto que el Banco Central redujo su ritmo devaluatorio: mientras que en enero devaluó en torno al 60% anualizado, en lo que va de febrero redujo dicho ritmo al 44%. Pero estos valores se encuentran muy por encima del escenario planteado por el ministro. Además, casi nunca se ubicó por debajo del 40% anualizado. Para cumplir con dicho escenario, la variación semanal anualizada debería reducirse al 16%.
Otro factor que juega en contra es el ritmo inflacionario: en diciembre y enero el IPC se situó en el 4% (representa un 60% anualizado); la inflación mayorista de enero marcó 5%, superando a la minorista por siete meses consecutivos, lo cual es otro mal indicio a futuro. Además, la presión generada por la emisión monetaria en pos de financiar el déficit fiscal, sumado al componente inercial que viene arrastrando, marcan un piso inflacionario que estimamos cerca del 3,5% para el IPC.

Antes o después de las elecciones, es esperable que llegue el acuerdo con el FMI. Considerando que es bastante probable que el gobierno atrase el tipo de cambio durante este año, una exigencia del acuerdo seguramente sea su corrección: para poder acumular reservas, es necesario un tipo de cambio competitivo que fortalezca el frente cambiario.
El año pasado, el T2V1 rendía una tasa mucho más negativa que el TV22 (en promedio, rendía 2,5% más negativa); es decir que el mercado esperaba un salto discreto del tipo de cambio para este año. Hoy la situación es la inversa (rinde 3% más positivo), y las expectativas de ajuste en el tipo de cambio se enfocan después de las elecciones, por lo que el TV22 cobra más interés.
Ambos bonos nos parecen interesantes a los precios actuales y presentan una buena oportunidad de cobertura. Si bien los dos vencen después de las elecciones, el TV22, al vencer varios meses más tarde, tiene más chances de beneficiarse del potencial ajuste del tipo de cambio post electoral, por lo que lo consideramos más atractivo.
El avance de la vacuna, los buenos balances presentados, y el plan de estímulo fiscal y monetario de Biden afianzan las perspectivas económicas y le dan soporte al alza en los mercados. Bajó la volatilidad y las acciones alcanzaron nuevos récords. El proceso de normalización de la economía tras la pandemia le da impulso a los sectores cíclicos, que aún tienen espacio por recuperar. En este contexto, subieron las expectativas de inflación y presionaron a las tasas de interés aunque por el momento estas últimas se mantienen dentro de la zona de confort, dinámica que obliga a tener prudencia.
Tras un enero en el que el rebrote de casos obligó a nuevas restricciones a la movilidad en el hemisferio norte –especialmente en Europa– y ciertas dudas en cuanto a la provisión de las vacunas, en el último mes el proceso de vacunación tuvo una notable mejora. Con Israel, Estados Unidos, Reino Unido, Chile y Europa continental a la cabeza, el plan de vacunación avanza a paso firme en un contexto en el que el número de contagios, de hospitalizaciones y de muertes muestran una clara tendencia descendente. Aunque queda mucho camino por recorrer, el fin de la pandemia está cada vez más cerca y con ello la vuelta a la normalidad.
Otra de las buenas noticias del último mes fue la temporada de reportes corporativos del último trimestre de 2020, especialmente en EEUU, mientras que en Europa los resultados fueron más modestos. En EEUU, con el 75% de los balances presentados hasta el momento, la sorpresa en las ventas viene siendo del 3,4% por encima de lo esperado, mientras que las ganancias muestran un avance del 18,9%. Comparado con el cuarto trimestre del año anterior, las ventas muestran un avance del 2,7%, mientras que los beneficios lo hacen en un 6,4%. Los únicos sectores que desentonaron en cuanto a resultados fueron las compañías energéticas y la de utilities.
tra de las buenas noticias del último mes fue que, si bien marcaron una natural desaceleración, los resultados del nivel de actividad del último trimestre del año pasado estuvieron por encima de lo esperado. Al mismo tiempo, el gobierno de Biden continuó avanzando en su plan de estímulo fiscal de USD1.9 trillones para acelerar la recuperación del nivel de actividad. Con inflación por debajo de la banda inferior (el IPC Core de EEUU, viene subiendo al 1.4% anual, mientras que el piso de la FED es del 2%) y con un desempleo que, pese a la mejora del segundo semestre, se mantiene por encima de la tasa natural, la FED mantiene su posición de una política monetaria laxa y no da señales de endurecimiento al menos por los próximos 2 años. La estrategia de estímulo fiscal y monetario trae presiones inflacionarias que el mercado comenzó a incorporar. Con referencia a esto último, la tasa de los bonos del Tesoro Americano a 10 años superó el 1,3%, siendo la más alta del último año, aunque por el momento se mantiene en la zona de confort. Con este marco de fondo, las perspectivas para la economía global mejoraron: en su actualización del WEO (World Economic Outlook), el FMI redujo la caída del PBI global de 2020 (-3.5% i.a. vs -4.4% i.a. en octubre) al tiempo que mejoró la de 2021 (de +5.2% i.a. a +5.5% i.a.), con correcciones al alza en las estimaciones de PBI de EE.UU, China y resto de Asia entre las que se destaca la de India.

Con los aspectos arriba mencionados, los mercados continuaron su rally alcista y la volatilidad volvió a bajar. Atrás quedó el impacto que tuvieron los eventos de short squeeze que golpearon a los mercados en la última semana de enero. El S&P alcanzó nuevos máximos acumulando un alza del 13% desde el 30 de octubre, fecha que tomamos como el inicio de la segunda fase de recuperación, dada la aparición de la vacuna y por el resultado de las elecciones de EE.UU. La suba es generalizada en todos los índices, aunque el Nasdaq siguió siendo el de mejor performance, marcando que la fortaleza que tuvo durante la pandemia no será interrumpida por la nueva normalidad.

Con una economía que se va recuperando y con las perspectivas de normalización más cerca, las compañías de los sectores cíclicos (los más castigados durante la pandemia) son los de mejor performance relativa. Se destaca la mejora que vienen teniendo las compañías energéticas y los bancos, que desde octubre acumulan subas de 54% y 41% respectivamente. Como comentamos anteriormente, el resto de los sectores, aunque con menor intensidad que en plena pandemia, continuaron con un buen dinamismo, especialmente las tecnológicas.
En este contexto de optimismo global y con los mercados elevando sus perspectivas de inflación, reforzamos la estrategia de favorecer las acciones y commodities al tiempo de reducir la exposición en renta en los activos defensivos como oro y renta fija. La performance de nuestra cartera Growth superó con creces la de Income: en los últimos 3 meses la primera tuvo un rendimiento del 37% anualizado mientras que el de la segundo fue 22%. Este mejor rendimiento se explicó por el muy buen rendimiento de los activos de renta variable que contiene la cartera, que superaron el 60% anualizado; mientras que los de renta fija fueron de apenas el 6%.

En el mercado local, el salto en el precio de las materias primas y el estricto control de cambios permitieron estabilizar el mercado cambiario. La mala noticia es que la inflación continúa muy alta y no hay señales de moderación, más allá de la apuesta del gobierno de controlar precios y salarios e intentar moderar el ritmo de devaluación. Sin avances en las negociaciones con el FMI y sin señales concretas de un plan fiscal consistente, el riesgo país siguió en alza limitando la recuperación de las acciones. Con el escenario electoral en marcha, el gobierno priorizará la estabilidad de corto plazo por sobre la sustentabilidad de mediano. Esto nos sugiere mantener la cautela y seguir posiciones en instrumentos ajustables por CER y tipo de cambio. Para los más arriesgados –siendo selectivos– tanto los bonos en moneda extranjera y Merval son una buena oportunidad.
Argentina recibe un nuevo shock de términos de intercambio favorable. La debilidad del dólar y la recuperación de la demanda global de materias primas impulsaron los precios a los niveles más altos desde 2012. No registramos suba tan fuerte y tan rápida desde la crisis del petróleo en 1973. Se destaca el precio del complejo sojero, principal fuente de divisas del país. Con estos precios y con la demanda global recuperándose, las exportaciones argentinas podrán tener un buen dinamismo este año, generando oferta genuina en el mercado de cambios. Claro que no es una condición suficiente para que el mercado cambiario se mantenga equilibrado, pues dependerá de la dinámica que tomen las importaciones con la economía creciendo.

En los últimos meses –desde que la tensión cambiaria alcanzó el pico en octubre– el BCRA logró cierta estabilidad cambiaria que quitó del escenario el ajuste cambiario discreto del verano, al tiempo que moderó las expectativas de devaluación para este año. Con control de cambios mediante y una inusual oferta de liquidación de divisas del agro –explicada por el alza de los precios internacionales, normalización de la comercialización y temores a nuevas retenciones– el BCRA pasó de vendedor a comprador neto de divisas. Estas operaciones fueron más que compensadas por los pagos de deuda a organismos internacionales y las intervenciones en el mercado de bonos –para achicar la brecha–, por lo que las reservas internacionales netas prácticamente quedaron estables. Pese a este entorno de mercado cambiario estable, el BCRA continuó moviendo el tipo de cambio oficial, que en enero marcó un alza promedio de 4.0% (43% i.a.) .
La peor noticia para el BCRA vino del lado de la inflación que sigue marcando un fuerte dinamismo y no dio señales de moderación. Tras el 4% de diciembre (con la core al 4.8%), en enero el IPC repitió el resultado. El fuerte dinamismo de los precios también se reflejó en la Canasta Básica Alimentaria y la Canasta Básica Total (CBA-CBT), que le pone un piso al nivel de pobreza, en tanto que los precios mayoristas y de materiales para la construcción también marcaron un fuerte incremento. En otras palabras, la inflación es la principal enemiga de la estabilidad cambiaria. Si bien el gobierno intenta anclar expectativas con un menor ritmo de devaluación –que aún no se advierte– y con paritarias “controladas”, la dinámica de la inflación dependerá del programa económico que lleve adelante el gobierno, en especial en lo que respecta al programa fiscal y al financiamiento del déficit.

Como lo venimos destacando, Argentina no tiene un catalizador para que los bonos en moneda extranjera dejen de caer, y esto se refleja en un riesgo país que superó los 1.500 puntos básicos, pese a que la reestructuración de la deuda fue hace apenas 6 meses. Detrás de la falta de interés en los papeles argentinos encontramos diferentes factores: la aceleración inflacionaria, el bajo nivel de reservas internacionales, la falta de avances para un acuerdo con el FMI que le dé la llave para refinanciar unos USD10.500 M este año, la falta de un programa fiscal consistente, y un contexto global con tasas de interés más altas. Hasta tanto no se despejen estos interrogantes, revertir la tendencia para los bonos será una complicada misión. Para los más optimistas, y con una mirada más de mediano y largo plazo, tanto los bonos soberanos en moneda extranjera como el Merval siguen siendo una buena apuesta que podría marcar un diferencial de rendimiento.

Creemos que la combinación de vacunas y el fuerte estímulo fiscal en EE.UU son los principales drivers para que el mercado continúe en alza y con rotación hacia los sectores más cíclicos. A medida que la economía tienda a normalizarse, la confianza del consumidor –que aún está lejos de los niveles pre pandemia– se irá recuperando, y esto impulsará el consumo de servicios, consolidando el ciclo de recuperación del nivel de actividad. Este escenario también trae mayores presiones inflacionarias aunque por el momento acotadas.
Preferimos más equities y commodities mientras que somos conservadores con renta fija y oro. El repunte del nivel de actividad y el estímulo fiscal son aspectos clave para el mercado de equities y de commodities, en especial el petróleo, que se ven favorecidos por un dólar débil. No vemos grandes oportunidades para aumentar la tenencia en el mercado de renta fija global ni en el oro, que actúan como activos defensivos en momentos de volatilidad.
Vigilamos la suba en la tasa de interés. La rápida suba en las tasas de interés de los bonos del tesoro americano derivado de la combinación de expectativas de crecimiento e inflación, es un factor para seguir con atención. Por el momento, pese a esta performance, aún están en nuestra zona de confort. Por eso vemos importante que no supere el 1,50%.
El gobierno comienza a poner sus objetivos económicos al servicio de las necesidades electorales. La necesidad de moderar el ritmo de inflación se contrapone con la necedad de ajuste fiscal y de reactivación del nivel de actividad.
No le vemos chance de éxito a las políticas de intervención en los mercados para moderar el ritmo de devaluación por lo que mantenemos un piso de inflación del 3.5% mensual para los próximos meses y del 50% para todo 2021. El gobierno intentará moderar el ritmo de devaluación del tipo de cambio oficial pero esta estrategia se irá perdiendo a medida que la inflación aumente las expectativas de ajuste. Por el momento, no vemos señales que el BCRA endurezca su política monetaria para combatir la inflación.
Recomendamos los bonos CER y CEDEARs para paliar el riesgo cambiario y de inflación
Pese al mayor control del dólar oficial, no vemos probable que la devaluación sea inferior al 40% por lo que mantenemos nuestra exposición en los DL –aunque aumentamos la participación en los más largos–. Para los más arriesgados, los bonos en USD (GD38 y AE38) y el Merval (Vista, Mirgor, BYMA y Loma Negra) son una buena apuesta de mediano plazo.
Panorama global y local de los mercados
Futuros de USA operan a la baja, liderados nuevamente por el Nasdaq que cae en torno al 1,5%. Europa vuelve a operar negativa. El mercado asiático, en contraste, cerró con predominancia alcista, destacándose Hong Kong con una suba de 1%.
El dólar (DXY) se aprecia levemente, sin embargo, viene de bajar 1,6% desde principios de febrero y se encuentra cerca de perforar los 90 puntos por primera vez en casi dos meses. La tasa a 10 años opera en 1,36% anual.
El Bitcoin cae hasta perforar los USD 50.000 y acumula una baja de 17% desde el máximo del fin de semana, dando cuenta una vez más de la elevada volatilidad a la que se exponen sus tenedores.
Home Depot (HD) cerró ayer 1,4% abajo y hoy vuelve a bajar más de 2% luego de presentar resultados al último trimestre de 2020. Si bien superó la expectativa en ventas y ganancias por acción, el guideline de cara al final de la pandemia no es bueno. La empresa anunció también un aumento de 10% en su dividendo trimestral a USD 1,65 por acción, lo cual la deja con un dividend yield de 2,4% anual.
En 2020 la empresa rindió por encima del S&P 500, subiendo más de 20% gracias a que los consumidores se inclinaron a realizar reformas y amueblamientos en sus propiedades tanto por necesidad como para recreación durante la pandemia.
El día de ayer fue un adelanto de cómo podría darse el reflation trade. Tasas de interés y commodities subiendo, empresas de valuación alta cayendo (TSLA -8,6%, XLK -2,2%) y cíclicas subiendo. El sector financiero (XLF) subió 0,9%, el energético (XLE), apoyado por el alza del petróleo, subió 3,5% y las compañías industriales (XLI) crecieron 0,3%.
No se trata de un fenómeno enteramente nuevo, sino que viene dándose con distintas variantes desde fines de 2020. En efecto, desde principios de septiembre las tecnológicas (XLK) acumulan un alza de 6,2% mientras que el S&P 500 subió más de 10%. Los sectores cíclicos rindieron entre 39% (XLE – Energy) y 17% (XLI – Industrials). Incluso Brasil, que viene corrigiendo 13% desde mediados de enero, sigue por encima de las tecnológicas desde septiembre, con una suba superior al 8%.
Del mismo modo que las tasas largas suelen ser menores que las cortas cuando el mercado descuenta una recesión en el horizonte, es natural ver una suba de tasas largas a medida que se descuenta reactivación y crecimiento económico. La FED mantiene la tasa de referencia en 0%, afectando especialmente al tramo corto de la curva de rendimiento, sin embargo, no cuenta con igual influencia sobre las tasas más largas. Este escenario es especialmente favorable para los bancos, que toman dinero a la tasa de corto plazo y lo prestan a las tasas de largo plazo.
El temor de que las tasas sigan subiendo y desaten una corrección importante luce exagerado. Si bien la FED se mantiene reacia de momento a intervenir en el tramo largo de la curva de Treasuries, podría hacerlo si ve que la situación se está volviendo negativa para la recuperación económica.

Los activos brasileños sufrieron caídas muy importantes durante la rueda de ayer debido al "ruido" provocado con el cambio de presidente de Petrobrás. El mandato de Castello Branco (actual Pte de PBR) vence el 20-mar´21 y debe elegirse un nuevo Presidente de PBR. Desde ya hace algunos períodos, no se renueva el mandato del presidente vigente, el cual actúa solo por 2 años. Así que todo indicaba que una nueva cabeza iba a regir la compañía. Su reemplazo era materia de negociación.
Castello Branco pujaba por romper con la nueva tradición de solamente un mandato por Presidente al buscar su "reelección". Con el panorama complicado en ese frente, el pasado viernes decide aplicar un ajuste en un sólo momento del 15% en el gasoil y 10% en la nafta, justificado en el aumento del precio internacional. La empresa no consideró que la última suba del WTI podría deberse a un factor climático que paró el 40% de la producción en USA. O sea, algo que se suponía transitorio y podría justificar esperar el paso de algunas jornadas.
Pero el dato relevante es que todo esto se da en el marco del malestar de los camioneros que están propiciando un paro nacional debido al precio de los combustibles (recordemos que el último paro hace unos años fue demoledor para toda la economía). Bolsonaro vio en ese aumento desproporcionado un ataque directo que podría gatillar el demorado paro, en un momento de salida del actual presidente de PBR. Ahí es cuando Bolsonaro se precipita y anuncia el reemplazante de Castello Branco de una forma inadecuada buscando calmar a los camioneros mandando un mensaje político fuerte.
En el corto plazo las cotizaciones se verán afectadas. Creemos que en Brasil el fondo sigue siendo positivo, donde se aceleran las reformas y se camina superando escollos hacia un país más estable y predecible. Las valuaciones siguen siendo muy atractivas en términos relativos, y el contexto global de dólar débil con commodities al alza es el propicio para un país como Brasil.
Cuando comenzó la crisis del Covid19, la depreciación del BRL se compensó con la baja en la cotización del petróleo, en lo que era una típica relación de crisis. Pero la salida de la pandemia provocó una normalización en el precio del crudo que no tuvo su contraparte en una apreciación del BRL. La divisa brasileña se encuentra totalmente ajena a los fundamentos macroeconómicos del país, tales como son el precio de la soja, del Iron Ore y del crudo. La relación histórica con sus términos de intercambio hoy indicarían un valor más cercano a USDBRL 4,0 que a los 5,5 actuales. La tasa de interés doméstica de corto plazo lo cambió todo: el Banco Central de Brasil (BCB) dispuso en medio de la crisis una baja inédita a niveles del 2% anual para la tasa de referencia SELIC, en momentos que la inflación rondaba esos valores. Pero los posteriores paquetes de estímulo llevaron a que la inflación escale hasta niveles del 4,5% anual, dejando a la tasa "atrapada" en el 2% anual ya que la pandemia y las circunstancias no permitían realizar un ajuste abrupto en el corto plazo. Con 2,5 puntos porcentuales de tasa de interés real negativa, Brasil sufre por el lado de la moneda. Se espera que con la aceleración del proceso de vacunación, el BCB pueda normalizar rápidamente este desequilibrio, lo cual podría traer mayor tranquilidad al mundo cambiario. Esto a su vez podría calmar las aguas en el tema de los combustibles, ante el potencial efecto positivo de la apreciación de la moneda en la regulación de los precios por "import parity".
Ayer cayó 1,3% a 138,79, siendo la séptima caída al hilo (para encontrar la última vez que ocurrió algo similar hay que remontarse a julio de 2016). Desde la corrida de los dólares financieros de octubre, el MEP jamás pudo mantenerse una semana seguida por debajo de los $140
Un dato para destacar es que el volumen operado de AL30 y GD30 contra pesos es más del doble de lo operado contra dólares. Esto no es muy frecuente y da la pauta de que el principal caudal de operaciones se da en las ventas de USD para afrontar el pago del impuesto a la riqueza.
El CCL cayó 1,2% a 142,51. Los bonos soberanos en dólares ley local tuvieron caídas promedio del 0,6%; mientras que los globales cayeron 0,5%. El riesgo país subió 1,7% a 1509, superando por primera vez desde la reestructuración la barrera de los 1500. El contexto no acompaña y los bonos argentinos ya se encuentran al borde del 20% de tir. A las fuertes turbulencias en Brasil, se le suma el alza de tasa en la tasa del Tesoro Americano a 10 años que ya se ubica en torno al 1,37% (ya lleva 10 bps en menos de 5 ruedas). En este sentido, tenemos la parte corta de la parte de la curva ley local muy cerca de 20% de rendimiento. A pesar de esto, los relatives indican que las últimas ruedas favorecieron a los títulos más cortos, quedando los de la parte larga, principalmente AL35 y AE38, como los más atractivos.
Los bonos CER operaron dispares: el tramo corto tuvo leves subas, aunque el largo presentó caídas (TX28, el más castigado, cayó 2,7%). Los dollar linked rompieron su racha bajista y subieron (T2V1 +0,6% y TV22 +0,7%). La tasa fija permaneció neutra.
El Merval tuvo una caída de 3,4%, en sintonía con el día de risk-off de ayer, sobre todo para los mercados emergentes: EEM, el ETF de mercados emergentes, cayó 2,9%. La caída fue particularmente fuerte en LATAM: ILF, su ETF, cayó 5,5%. El continente fue arrastrado por la mala jornada de Brasil, que cayó 6,2% debido a la incertidumbre generada con el cambio de presidente de Petrobras.
El anuncio de Guzmán acerca de depreciar nominalmente el tipo de cambio alrededor del 25% a lo largo del 2021 provocó un fuerte sell-off de títulos que ajustan por el tipo de cambio oficial y a su vez corrieron hacía bonos soberanos que ofrecían mejores tasas, como TO21, TO23 y TO26. Sin embargo, los bonos en pesos de PBA quedaron bastante rezagados en relación a ese movimiento. El spread entre bonos de PBA y los TO hacia inicio de mes era de entre 0 y 100 bps y en la rueda de ayer estaba entre 700 y 900 bps. De esta forma, creemos que los bonos PBA25 y PBY22 se perfilan como la mejor opción para aquellos inversores que prefieran permanecer en títulos en moneda local.
El gobierno anunció que en enero las cuentas públicas arrojaron un superávit primario de $ 24.074 millones. El resultado financiero también fue superavitario en $ 3.030 millones. Este resultado se debió a que los ingresos totales crecieron al 53% ia mientras que el gasto primario lo hizo al 47% i.a. (es la primera vez que los ingresos suben más que los gastos). El buen comportamiento de los ingresos se apoyó el en fuerte repunte de la recaudación por retenciones a las exportaciones (228% i.a. por el paro de los puertos en diciembre) y de los impuestos patrimoniales. En tanto que la moderación del gasto se dio por la desaceleración del gasto social (+30,5% a/a) mientras que los subsidios (+84% a/a) y el gasto de capital (193,2% a/a) continuaron con un fuerte crecimiento.
Las criptomonedas son el activo que mayor momentum presenta. Su rendimiento extraordinario...
Las criptomonedas son el activo que mayor momentum presenta. Su rendimiento extraordinario es noticia en todos los medios de comunicación y existe un gran número de inversores que ve en las mismas un resguardo frente a las enormes magnitudes de dinero emitidas por los principales bancos centrales como respuesta a la pandemia.
Existen incluso quienes van más allá y ven en esta nueva clase de activo un instrumento ideológico para rivalizar contra el monopolio de los gobiernos en la emisión de dinero. El estandarte es la preservación del valor de la moneda, que en el caso de las criptomonedas responde al hecho de que su oferta tiene un límite previamente definido. Es decir, no hay emisión y, de acuerdo a la teoría monetaria, de esta manera evitan el impuesto inflacionario.
El liderazgo tanto en popularidad como valor de mercado corresponde al Bitcoin. Esta criptomoneda pasó de valer 30 centavos de dólar a fines del año 2010 hasta más de USD 50.000 en la actualidad. En el año 2020 subió 301% y durante los primeros dos meses de 2021 prácticamente duplicó su valor.
En la actualidad existen unos 18.7 millones de Bitcoins en circulación y su cantidad límite es de 21 millones.

Ahora bien, el rendimiento de esta criptomoneda no está exento de riesgos y volatilidad. Bajas de 10% a 20% en su cotización son habituales, y en repetidas ocasiones se llegó a registrar caídas que superaron el 80%.
También se experimentaron prolongados períodos de rendimiento negativo. En diciembre de 2017 su precio marcó un nuevo máximo de USD 18.674, a partir del cual se desató una caída de 83% que no sería completamente revertida hasta fines de noviembre de 2020, casi 3 años después.

La manera más directa de invertir en Bitcoin a través del mercado es con Grayscale Bitcoin Trust (GBTC). Se trata de un fondo que invierte únicamente en este activo y cotiza en Estados Unidos.
Si bien su cotización es el mejor reflejo de la criptomoneda, la correlación no es perfecta ya que, al ser el camino más directo y el único por algunas empresas y fondos pueden ganar exposición al Bitcoin, suele cotizar con un premio sobre el valor de sus Bitcoins subyacentes.
Desde el mercado argentino solo es posible ganar exposición a esta clase de activos con Cedears de empresas norteamericanas que guardan relación de manera indirecta. Entre ellas se destacan Paypal (PYPL), Advanced Micro Devices (AMD) y NVIDIA (NVDA).

El futuro de su cotización es un misterio. Si bien podría convertirse en el ideal de una moneda ampliamente aceptada como medio de pago y unidad de medida de precios, su volatilidad no le permite cumplir con el propósito fundamental de constituirse en una reserva de valor. Por otro lado, el camino en adelante está marcado por desafíos regulatorios y de prevención del lavado de dinero en su utilización.
En líneas generales, su cotización responde favorablemente a los contextos de tasas de interés a la baja y dólar debilitándose. Las mayores subas se dieron en 2017 y 2020, años de dólar depreciándose. Por el contrario, el recorrido alcista del dólar entre 2018 y 2019 coincidió con sus años de peor desempeño.
Más allá de lo anterior, su principal punto en contra es el hecho de no generar flujos de fondos. Su valor está definido de manera similar al precio del oro y otros commodities. Si la historia sirve de guía, son los activos que generan flujos de fondos (acciones y bonos) aquellos que mejor rendimiento tendrán en el largo plazo.
No obstante, en el mediano plazo tenemos por delante más emisión de dinero, tasas bajas y dólar debilitándose, lo cual podría presionar por mayores precios. No debemos olvidar la famosa frase del economista John M. Keynes “El mercado puede permanecer irracional más tiempo del que uno puede mantenerse solvente”.

La estabilidad cambiaria de los últimos meses debe ser acompañada de la desaceleración del nivel...
La estabilidad cambiaria de los últimos meses debe ser acompañada de la desaceleración del nivel general de precios. La autoridad monetaria tiene el desafío apremiante de generar una menor dinámica inflacionaria mensual en el objetivo de estabilizar la macroeconomía.
- Ante el objetivo de suavizar las tensiones de la economía se espera una gestión monetaria de sesgo contractivo. Tras un año de gran exceso monetario uno de los factores fundamentales para la política monetaria será la evolución.
El mercado cambiario nacional sostiene la estabilidad en un contexto de fragilidad e instrumentos escasos tras la emisión durante el año 2020 y la necesidad de desacelerar el ritmo inflacionario mensual.
- El escenario macroeconómico de transición esperado para este año deberá evitar la volatilidad de la moneda nacional, digerir el exceso de emisión y minimizar la pérdida de reservar lo cual debería constituir un factor necesario para tranquilizar la economía.
- La eventual transición hacia un régimen de mayor orden monetario y menor inflación está fuertemente limitada por el desempeño sanitario futuro. Se presenta una carrera entre el rebrote del virus y la aplicación de vacunas desde el cual se derivan efectos económicos.
- Ese proceso tiene potenciales costos sobre el lado monetario de la economía, pues la pérdida neta de reservas internacionales durante el 2020 año representa un deterioro patrimonial y de poder de gestión para el Banco Central en una coyuntura inestable.
- Ciertamente, la estabilización incipiente en el mercado cambiario deriva en cierta recuperación en las reservas internacionales brutas durante febrero tras meses consecutivos de caída desde agosto de 2020.
- En el año 2020 el saldo de los flujos de reservas fue negativo en U$S 5.500 millones, es decir, una caída de 12,3% respecto del nivel de diciembre de 2019 lo cual marcó el año con tensiones cambiarias y restricción del comercio internacional.
- Durante febrero el Banco Central sostiene el nivel de tasa de interés de política en 34% aunque se espera un aumento a los efectos de estabilización cambiaria. Mientras que la tasa de referencia efectiva anual es de 40%.
- Durante el mes de febrero el tipo de cambio minorista continúa con variaciones diarias en el segmento formal registrándose una depreciación del 4,5% respecto de diciembre.
- La volatilidad en la cotización registrada en el mercado cambiario informal continuó en disminución en lo transcurrido de este año lo cual generó un nivel menor de cotización respecto al formal, estableciéndose en $/U$S 150.
- El riesgo país medido por el EMBI+Arg aún se establece en un nivel relativamente alto, 1456 p.b. durante la segunda semana de febrero lo que representa un aumento incipiente en relación a diciembre de 2020.
- En la coyuntura macroeconómica actual se plantean varios objetivos de política pero, a su vez, instrumentos evidentemente menores a los esperados para abordar la gestión monetaria. En concreto, no solo se presenta la necesidad de estabilizar el mercado cambiario, la tasa de inflación mensual e impulsar la reactivación, sino que se deberá despejar el panorama incierto y la gestión sanitaria.
- El escenario macroeconómico de transición de este año deberá evitar los factores de fragilidad y de mayor volatilidad nominal. La necesaria política para digerir los excesos monetarios del año anterior deberá ser abordada con los instrumentos y alcance de política adecuados los cuales pueden ser fuertemente afectados ante un posible contexto de nuevas dificultades sanitarias.
- En la transición macroeconómica de este año se deberá evitar la volatilidad de la moneda nacional, digerir el exceso de emisión y minimizar la pérdida de reservas, todo esto debería constituir un factor necesario pero no suficiente para tranquilizar la economía. Asimismo, un factor determinante y de potenciales riesgos es la dependencia con la evolución sanitaria.
- El desafío de estabilizar la problemática sanitaria en un escenario de nuevos brotes, se plantea como una restricción importante. Ante un escenario posible de aumento en los contagios afectará la actividad económica y generará la necesidad de expansión fiscal lo cual constituirá restricciones sustanciales sobre la gestión de política económica alejando los objetivos de estabilización.
- Se presentan desafíos derivados de la continuidad y aumento en la reducción neta de reservas internacionales frente a un año donde la entidad monetaria deberá estabilizar el mercado cambiario y la tasa de inflación. El flujo neto de reservas de del año 2020 fue negativo ascendiendo a –U$S 5.500 millones.
- El saldo de reservas internacionales brutas en la segunda semana del mes de febrero es US$ 39.270 millones lo que implica una disminución respecto de diciembre de U$S 140,1 millones.
- Por otro lado, las reservas internacionales netas totalizarían los U$S 5.735 millones promediando el mes de febrero. Esto es, descontados las asignaciones por derechos especiales de giro del FMI, las obligaciones monetarias con otras entidades (swaps) y los depósitos por encajes en moneda extranjeras de entidades financieras.
- Si bien desde el Ministerio de Economía anunciaron el objetivo de suspensión de financiamiento de la expansión fiscal vía el Banco Central, la masa monetaria liberada es un potencial de presión para el nivel de inflación actual. La expansión monetaria desde el Banco Central a través de adelantos transitorios y transferencias de utilidades, ascendió a $ 2.014.702 millones en 2020, lo cual representó un 363,5%. del monto total de todo el año anterior.
- La depreciación nominal en el mercado minorista hacia la segunda semana del mes de febrero fue 4,5% respecto de principios de año, con una cotización promedio de cierre en $ 93,95 aunque luego del impuesto País y la nueva retención la cotización efectiva resulta en $ 155.
- El mercado informal sigue evidenciando cierta estabilidad durante el mes de febrero aunque en un panorama de inflación que no se desacelera lo cual genera un potencial nivel de tensiones. La cotización informal se sitúa, hacia la segunda semana de febrero, en los $/U$S 150.
- El nivel de tasa de política monetaria en el cierre de la segunda de febrero se establece en 33% situándose en un promedio similar al del año 2020 (29%). Se proyecta una modificación en el nivel de tasa si se activa un programa de restricción monetaria dada la necesidad de absorción del excedente monetario del año anterior. A su vez, el nivel de tasa efectiva se estableció en 40% anual.
- El riesgo soberano medido por el EMBI+Arg, hacia la segunda semana de febrero registra 1456 p.b. Esto nota un aumento incipiente respecto de fines de diciembre cuando el nivel era 1368 p.b..
El resultado del comercio exterior argentino plantea interrogantes que se intensifican...
- El resultado del comercio exterior argentino plantea interrogantes que se intensifican ante la necesidad de liquidez externa. Se registró una desaceleración del resultado comercial en el último cuatrimestre de 2020 el cual se proyecta revertirse rápidamente ante la mejora de los precios externos.
- El tipo de cambio real evidenció una disminución promedio mensual de 2,4% en la segunda semana de febrero de 2021 (base 2010=1). Tras la apreciación intermensual, el nivel está por encima del promedio de toda la serie del año 2020.
- La economía internacional evidencia un panorama favorable que se argumenta desde previsiones de crecimiento más optimistas, mayor demanda de bienes desde China y un programa fiscal expansivo en Estados Unidos.
- El aumento en los precios de las commodities y un potencial de ingreso de flujos financieros dado el marco de niveles de tasa de interés internacional se presenta positivo con vistas a la recuperación económica nacional.
- El intercambio comercial del año 2020 disminuyó -14,9% en relación con igual período del año anterior alcanzando un valor de U$S 97.240 millones a pesar de la mayor competitividad cambiaria.
- El nivel acumulado de exportaciones durante el año 2020 fue U$S 54.884 millones registrando una contracción de 15,7% respecto al año 2019 y continuando la dinámica mensual descendente desde el segundo semestre del año.
- El nivel del tipo de cambio real (TCR) promedio hacia la segunda semana de febrero registra una apreciación respecto de enero de 2021 de 2,4% (diciembre 2010=1).
- El tipo de cambio real (TCR) se ubica 6% por debajo del promedio histórico enero 1959febrero 2021, es decir, en promedio histórico, el nivel actual registra una apreciación real.
.- Si bien continúan los nuevos contagios en algunos países de Europa y América Latina, el contexto económico mundial registra un panorama con mejores perspectivas principalmente para las economías emergentes. Se argumentan previsiones de crecimiento más optimistas desde el Fondo Monetario Internacional (FMI), mayor demanda de bienes desde China, principalmente commodities y un programa fiscal expansivo en Estados Unidos para combatir la pandemia que equivale a 1,9 billones de dólares.
- Las previsiones del FMI para la economía mundial informan un crecimiento mundial de 5,5% para este año y 4,2% en 2022. Las proyecciones se revisaron al alza en 0,3% con respecto al pronóstico anterior. Ciertamente un aspecto positivo luego de la proyección de caída de 3,5% para 2020.
- El intercambio comercial (exportaciones más importaciones) disminuyó -14,9% y alcanzó un valor de U$S 97.240 millones a pesar del nivel competitivo del tipo de cambio y tras un año de sustancial contracción de la actividad económica.
-En los doce meses de 2020, las exportaciones alcanzaron U$S 54.884 millones y las importaciones, U$S 42.356 millones. Las exportaciones disminuyeron -15,7% (- U$S10.231 millones) debido a la disminución en las cantidades y en los precios de -13,2% y -2,9%, respectivamente. Mientras que las importaciones se contrajeron -13,8% (-U$S 6.769 millones) por caída en las cantidades de -10,7% y en los precios de -3,5%.
- La balanza comercial del año 2020 registró un superávit de U$S 12.529 millones lo cual representa una caída de -21,6% respecto al año 2019. Si bien el superávit del año es una variable favorable ante las tensiones en el mercado de cambios, a partir del último segundo semestre de 2020 se produjo un descenso sostenido del resultado comercial.
- Concretamente, se sostiene la dinámica descendente de las exportaciones la cual comenzó a partir del segundo semestre de 2020. Si bien se espera una recuperación en el desempeño de enero debido al aumento de los precios de las commodities, la necesidad de generar liquidez externa para suavizar las presiones en el mercado de cambios plantea restricciones para el plan de tranquilizar la economía.
- El tipo de cambio promedio mensual mayorista del Banco Central durante la segunda semana de febrero continúa con la tendencia de depreciación. Mientras que el promedio de cierre del mes de enero fue $ 85,97, el promedio mensual en lo transcurrido de febrero se sitúa en $ 88,08, es decir, un nivel de depreciación de 2,5%. Sin embargo, la comparación interanual respecto de febrero de 2020 registra una depreciación nominal de 43,6%.
- Si bien el aumento de la demanda de dólares en el mercado informal generó una brecha cambiaria respecto a la cotización formal efectiva, durante los últimos cuatro meses se evidencia menor presión cambiaria que sitúa al tipo oficial por encima del informal. Mientras que la cotización de cierre en el mercado informal hacia la segunda de febrero fue $/U$S 150 y del tipo de cambio oficial promedio minorista efectivo de $/U$S 155.
- El nivel del TCR de cierre en la segunda semana del mes de febrero, estimación para el comercio y la competitividad, se encuentra 0,8% por encima (depreciación neta) del promedio del año 2020. Esto como consecuencia de una mayor variación del tipo de cambio nominal y la disminución relativa de la dinámica respecto del año anterior. No obstante, si se observa el promedio histórico de la cotización oficial del período enero 1959-febrero 2021 (base diciembre 2010), se ubica un 6% por debajo de ese promedio, es decir, un nivel de TCR con una apreciación en perspectiva histórica.
- Si en lugar de utilizar el valor promedio mensual del tipo de cambio del mercado mayorista, consideramos el valor de cierre del 12 de febrero 2021 de $ 88,53, el TCR bilateral evidenciaría una mayor depreciación respecto al promedio de 2020 de 1,3% y también se ubicaría por debajo del promedio de la serie histórica enero 1959-febrero 2021. Es decir, se registraría una apreciación real respecto a la serie histórica de 5%.
- El dólar de “equilibrio” estimado por el IAE-Austral (valor del dólar según el TCR promedio del período diciembre 2010-febrero 2021) en la cotización formal efectiva del mercado minorista sería de $/US$ 143,4. Esto representa que el TCR actual, tras el nuevo marco de imposición a la compra y las fuertes tensiones, se encuentra en valores competitivos.
- Es de esperar un nivel inflacionario mensual descendente para sostener el espacio de depreciación real del peso, pues es determinante sobre el nivel de competitividad de la economía. sostener el resultado comercial externo y, por ende, el canal sustentable de generación de divisas, se torna un factor importante para el programa de estabilización macroeconómica en una economía con tradición de demanda de dólares ante aumento de incertidumbre y recesión.
La pretendida política fiscal de mayor sustentabilidad por parte del poder Ejecutivo es necesaria...
- La pretendida política fiscal de mayor sustentabilidad por parte del poder Ejecutivo es necesaria. La estabilización económica demanda que la política fiscal se coordine en una transición con una menor expansión de la política monetaria.
- La recaudación tributaria nacional de enero reiteró un crecimiento en términos reales respecto al mismo mes de 2020. La variación interanual de la recaudación ajustada por precios fue del orden del 8%.
- El año fiscal presenta un desafío complejo para el gobierno en relación a la necesidad de sustentar las cuentas fiscales en un marco económico que no presenta una recuperación neta. El planteo del recorte de subsidios y ajuste tarifaria revelan esa perspectiva.
- No obstante, la necesidad de una gestión fiscal coordinada para el objetivo de minimizar los desequilibrios del año anterior se matiza en el año electoral. En ese sentido se encuentran el proyecto de ley para reducir la carga impositiva de ganancias y los controles de precios a nivel nacional.
- Se espera que la gestión de controles y restricciones sobre algunas variables nominales como los precios tenga efectos aunque es sustancial arribar hacia menores niveles de gasto público para estabilizar las cuentas del sector nacional.
- Nuevamente notamos que si bien el desempeño fiscal de 2020 estuvo determinado principalmente por los gastos de asistencia, este año se deberá minimizar la fragilidad fiscal debido a sus efectos sobre los precios de la economía.
- Ciertamente, el desempeño fiscal del año 2020 tuvo un fuerte deterioro principalmente por el efecto de la pandemia y el resultante confinamiento extendido lo cual conforma una complejidad en el inicio del año para la posición financiera nacional.
- La recaudación impositiva de enero de 2021 totalizó $772.860 millones aumentando 46,6% respecto de enero de 2020. Tras dos años consecutivos de pérdida de poder adquisitivo real, el aumento nominal interanual de la recaudación nuevamente fue mayor al aumento de precios.
- La recuperación temporal del poder adquisitivo de la recaudación tributaria fue del orden del 8% interanual. Ciertamente, el aumento real de los recursos tributarios es un factor favorable en el desempeño futuro de las cuentas fiscales si sostiene en el tiempo.
- Se iniciaron las negociaciones con el FMI en relación al pago de la deuda actualizada en torno de U$S 46.000 millones desde el cual se busca un programa de facilidades extendidas que estire el plazo de devolución hasta los 10 años.
- La gestión fiscal del año deberá digerir los excesos ciertamente necesarios del año anterior. La pandemia y el confinamiento generaron un programa de gasto público extraordinario que deberá tender a un nivel restrictivo para evitar no mayor fragilidad financiera, sino también poder avanzar con el acuerdo de reprogramación de deuda y presiones sobre precios y tipo de cambio.
- Si bien el poder Ejecutivo a través del Ministro Guzmán notan esa necesidad dado que informaron la suspensión de algunos programas de asistencia como el ATP y establecieron restricciones en otros, será necesario que esa perspectiva sea acompañada por el espacio político a los efectos de su credibilidad y de alejar potenciales medidas discrecionales que desvíen el camino en la mejora de los desequilibrios.
- Sin embargo, el planteo del recorte de subsidios, ajuste tarifaria y sostenimiento de cierta estabilidad de precios y del tipo de cambio, pueden tener efectos no esperados sobre la actividad económica, más aun en el año electoral y la ya conocida dinámica económica expansiva en años electorales. Por ese motivo, el gobierno plantea nuevas medidas y continuidad de otras en aras de evitar un esquema netamente contractivo.
- La probabilidad de un rebrote del virus que exija un nuevo confinamiento tiene cierta verosimilitud y efectos determinantes sobre el programa de estabilización fiscal ya que sería una potencial restricción que definirá el desempeño de las cuentas fiscales. Por esto es crucial el programa de vacunación. A los efectos de que la economía no enfrente nuevas disrupciones de oferta y demanda en un contexto de variables de gran sensibilidad como el tipo de cambio y los precios internos, se deberá tener un nuevo plan fiscal de contingencia.
- Desde esa perspectiva se derivan el proyecto de ley para reducir la carga impositiva de ganancias para más de 1,2 millones de trabajadores, el sostenimiento del congelamiento de tarifas, la negociación salariales con los gremios, los fuertes controles de precios en todo el país y la continuidad de un esquema de prohibición de despidos.
- Si bien se espera que la gestión de controles y restricciones sobre algunas variables nominales de la economía, es muy relevante arribar hacia menores niveles de gasto público en aras de estabilizar la cuentas del sector nacional, pues el financiamiento del sector vía emisión monetaria ya tiene limitaciones.
- Nuevamente notamos que si bien el desempeño fiscal del año 2020 estuvo determinado principalmente por los gastos de asistencia, es de esperar una minimización de la fragilidad fiscal debido a que es un factor de impulso para los precios de internos y sobre el tipo de cambio. Ante la necesidad de una estabilización y un menor nivel de desequilibrios macroeconómicos, es fundamental que la gestión económica registre esos factores de disrupciones.
- El poder Ejecutivo se encuentra en gestiones con el FMI para negociar los pasivos financieros cuyo valor actualizado se estima en U$S 46.000 millones. El Gobierno busca un programa de facilidades extendidas que estire el plazo de devolución hasta los 10 años. Ciertamente y a diferencia del acuerdo con acreedores privados, esto demandará establecer un programa económico de crecimiento sostenible a los efectos de generar liquidez para los pagos futuros.
- Si se llegará a un acuerdo con el organismo internacional el primer pago concreto a realizarse sería en el segundo semestre de 2025 comenzando con intereses y luego el capital de la deuda. Factor favorable en aras de un avance en suavizar la posición financiera del sector público nacional. Por este motivo, el Ministro Guzmán continúa las gestiones políticas y económicas en aras de respaldar este acuerdo potencial.
- La recaudación impositiva totalizó $772.860 millones durante el mes de enero, aumentando 46,6% de forma interanual, acumulando cinco meses consecutivos de variación real positiva y registrando cierta aceleración respecto a diciembre 2020. La suba estuvo en parte influenciada por ingresos extraordinarios de derechos de exportación dada la suba de precios de las commodities, mientras que los tributos asociados al mercado interno y a la Ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva registran niveles por encima de la inflación.
- Se registra un aumento del poder adquisitivo de los ingresos del sector público nacional en 8% lo cual constituye nuevamente un factor favorable y de sustento sobre la posición de las cuentas públicas reales. El crecimiento de los recursos tributarios por encima de la inflación establece cierto espacio para la gestión antiinflacionaria y de administración del gasto público.
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La actividad económica registra una recuperación mensual desde el segundo semestre del 2020...
- La actividad económica registra una recuperación mensual desde el segundo semestre del 2020. Si bien se observa una dinámica favorable, hay una fuerte dependencia de la evolución sanitaria y de la política económica futura.
- Las proyecciones de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) para este año son ligeramente positivas. Se espera cierta recuperación durante los primeros dos trimestres del año y un crecimiento anual promedio de 5,5%.
- La potencial estabilización sanitaria derivada de la aparición de vacunas, de la acción expansiva de la política económica de los países y de un escenario de posibles menores tensiones comerciales tras el triunfo de Biden, sostienen expectativas positivas para el crecimiento económico mundial.
- De acuerdo al informe de enero sobre Perspectivas de la Economía Mundial (WEO) del Fondo Monetario Internacional (FMI), se proyecta que la economía mundial crezca 5,5% en 2021 y 4,2% en 2022 aunque la solidez de la recuperación dependerá de cada país.
- El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) realizado por el Banco Central proyecta una recuperación de la actividad que ciertamente dependerá de la evolución sanitaria. Se estima un crecimiento de 5,5% anual para 2021 y en 2,3% en 2022.
- Estabilizar la problemática sanitaria es el desafío principal para la gestión de gobierno lo cual determinará el desempeño de la actividad económica en un contexto de poco margen para una política fiscal expansiva.
- Adicionalmente, destacamos la importancia que la agenda de corto plazo de la política económica esté acompañada por factores de mediano y largo plazo que impulsen no solo el crecimiento económico, sino que se enfoque en una perspectiva de productividad inclusiva. Esto último constituye un programa impulsado desde el IAE Business School.
- El último dato registro del estimador mensual de actividad económica (EMAE) que corresponde a noviembre de 2020 registró una variación interanual de -3,7%. Mientras que en el indicador desestacionalizado se observó un nuevo incremento de 1,4% respecto al mes anterior.
- En diciembre de 2020 el Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI-INDEC) registró una suba de 4,9% respecto a igual mes de 2019. Mientras que el acumulado enero-diciembre de 2020 presentó una disminución de 7,6% respecto a igual período de 2019.
- Durante diciembre de 2020 el sector de la construcción evidenció una expansión en la comparación interanual y también respecto al mes anterior evidencia cierta recuperación. El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) muestra un aumento de 27,4% respecto de diciembre de 2019 y el desempeño intermensual registra una variación positiva de 4,3%.
- La producción de las Pymes Industriales creció 0,2% en diciembre de 2020 frente a igual mes del año 2019 y el nivel de capacidad instalada del sector fue 68,9%, nivel superior al de diciembre de 2019.
- El índice del grupo Construya el cual mide la evolución de los volúmenes vendidos al sector privado de los productos vinculados a la construcción registró nuevamente una recuperación interanual en enero de 24%.
- Si bien se presentan factores positivos para la economía mundial, la recuperación para este año está fuertemente ligada a la estabilización sanitaria de acuerdo al éxito de las vacunas y al espacio de la política económica. Tras un año de contracción económica mundial representada por una variación negativa del PIB del orden de -3,5% y a pesar de la asistencia de los gobiernos al sector privado, el margen de la gestión de política es acotado dada la posición financiero de los sectores públicos de los países y la potencialidad de los rebrotes del virus lo cual no es un elemento de alarma para la fase de recuperación.
- Esos desafíos también deben ser enfrentados por la economía argentina pero con factores de vulnerabilidad más intensos. La dinámica ascendente de precios a partir del último cuatrimestre de 2020, las tensiones cambiarias y una macroeconomía con cierta descoordinación demandarán acciones de política de mayor alcance respecto a otras economías, lo cual es un desafío complejo para el gobierno nacional dados los pocos recursos para llevarlo a cabo. Ciertamente, aspectos fundamentales que se deberán gestionar con una perspectiva de mayor acuerdo y coordinación con todos los sectores económicos.
- De acuerdo al informe de Perspectivas de la Economía Mundial del FMI, se estima un crecimiento mundial de 5,5% en 2021 y 4,2% en 2022 aunque la solidez de la recuperación varía de acuerdo a cada país. Las proyecciones para 2021 se han revisado al alza con respecto al pronóstico anterior debido a las expectativas de un mayor fortalecimiento de la actividad que responde a la adopción de vacunas y al respaldo adicional de las políticas en algunas economías.
- En las proyecciones del FMI para este año se destacan las recuperaciones de Estados Unidos (5,1%), la zona Euro (4,2%), Reino Unido (4,5%), China (8,3) e India (11,5%). Asimismo, el organismo destaca que las medidas de política deben asegurar un apoyo eficaz hasta que la recuperación esté firmemente encarrilada, siendo los imperativos claves estimular el producto potencial y garantizar un crecimiento participativo que beneficie a todos los sectores.
- Mientras que el organismo internacional proyecta un crecimiento económico de 4,1% para América Latina y El Caribe en 2021 y un 2,9% en 2022. La proyección para el año 2021 correspondiente a Argentina es de 4,5%, México en 4,3% y Brasil de 3,6%.
- Nuevamente destacamos que es fundamental el esfuerzo sanitario, principalmente para que el avance de la vacuna se realice con la mayor celeridad posible a los efectos de evitar mayores costos sociales y económicos los cuales pueden profundizarse ante un potencial confinamiento estricto.
- En ese sentido, es esperable una modificación de la perspectiva en la gestión de política fiscal expansiva dados los efectos sobre los precios y las presiones cambiaras, teniendo en cuenta que las presiones sobre esas variables conforman un sesgo contractivo sobre la actividad económica. La política fiscal deberá coordinar su accionar para evitar mayores costos sobre el desempeño de la producción y de la demanda agregada.
- En las estimaciones nacionales, el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que realiza el Banco Central informó una recuperación de 4% para el último trimestre del año 2020. A su vez, se proyecta un crecimiento de 0,9% y 0,1% para el primer y segundo trimestre de 2021, respectivamente. En ese sentido, se informó que la economía crecería 5,5% en 2021 y un 2,3% en el año 2022.
- Durante noviembre de 2020 el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró una disminución de -3,7% respecto al mismo mes de 2019. El indicador desestacionalizado observó un incremento de 1,4% respecto al mes anterior, mientras que el indicador tendencia-ciclo registró una expansión de 0,1%.
- Un componente de la oferta agregada que evidencia cierta recuperación interanual es la industria manufacturera. En el mes de diciembre de 2020, el Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI manufacturero) evidenció una suba de 4,9% respecto a igual mes de 2019 y siendo el segundo mes consecutivo de expansión. Sin embargo, el acumulado enero diciembre de 2020 presentó una disminución de 7,6% respecto a igual período de 2019.
- En ese desempeño, once de las dieciséis divisiones de la industria manufacturera presentaron subas interanuales de importancia tales como maquinarias y equipos (35,3%), vehículos automotores (40,6%) e industrias metálicas básicas (10,5%).
- El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) correspondiente a diciembre de 2020 muestra un crecimiento interanual importante del orden del 27,4%. Mientras que en la variación intermensual, el desempeño positivo se sostiene desde septiembre con un crecimiento mensual de 4,3%.
- El índice Construya, que mide el nivel de actividad de once empresas representativas del mercado de la construcción, si bien registró una marcada recuperación interanual durante enero de 24%, respecto de diciembre de 2020 registró un aumento de 0,7% respecto.
- Por el lado del consumo, la CAME informa que las ventas minoristas cayeron -5,8% anual durante enero 2021, medidas en cantidades y en comercios todo el país incluyendo tanto modalidad online como en locales. De acuerdo a la confederación, en la magnitud del declive incide que se está comparando con enero 2020, mes en el que el consumo estaba revertiendo su tenencia negativa. No obstante, el 64% de los comercios consultados manifestaron que sus operaciones, medidas a precios constantes, continúan en una fase de retracción.
- La producción de Pymes Industriales creció 0,1% en diciembre 2020 respecto a igual mes del año 2019 y luego de nueve meses consecutivos de caída. De acuerdo a la CAME, si bien la recuperación es incipiente, el desempeño es favorable dado que rompe una tendencia descendente de dos años y medio que, si bien parecía quebrarse en febrero pasado, la pandemia y la cuarentena no le dio lugar.
- De acuerdo a la CAME, los rubros que más contribuyeron en el desempeño de diciembre fueron productos de caucho y plásticos con un alza anual de 7,3%, productos electrónicos, mecánicos e informática con un crecimiento de 12,5%; y productos químicos con un aumento de 4,7%. La mejora se produjo a pesar de la suba de costos y las dificultades de abastecimiento y transporte.
La inflación mensual minorista de enero registró 4%. El crecimiento intermensual de los precios...
- La inflación mensual minorista de enero registró 4%. El crecimiento intermensual de los precios se sostiene en un nivel alto en el contexto de necesidad de estabilización.
- Las proyecciones y expectativas inflacionarias se presentan en niveles alejados de una fase desinflacionaria. El relevamiento de expectativas de mercado (REM) del Banco Central proyecta un crecimiento anual del nivel de precios de 48,8% durante este año.
- La gestión fiscal inicia la gestión de acuerdos con los distintos formadores de precios de la economía los cuales deberán ser acompañado por un programa fiscal coordinado a esos objetivos.
- El desempeño de la política económica dependerá de la evolución sanitaria junto con el avance de las vacunas. Esto determinará el comportamiento de las variables determinante en el nivel general de precios.
- Notamos nuevamente que la política de estabilización dependerá de la perspectiva de la gestión económica sobre los costos y efectos redistributivos lo cual constituye una limitación para los avances en el desempeño inflacionario.
- Las proyecciones del comportamiento de precios para este año establecen una inflación de 48,8% para este año, mientras que para el año 2022 se sitúan en 40,3%. No obstante, se espera minimizar el nivel de expectativas en un panorama de menor dominancia fiscal.
- Hacia el primer trimestre del año 2021 se proyecta un aumento acumulado de precios de 11,3% lo que estará determinado por la dinámica monetaria y las expectativas de los distintos formadores de precios.
- El nivel general del Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró en enero una variación de 4% en un contexto cierta recuperación económica. Las proyecciones de mercado establecen que este nivel más alto de variación permanezca durante el primer semestre del año.
- El nivel general del Índice de Costo de la Construcción (ICC) en el Gran Buenos Aires correspondiente a diciembre de 2020 registra un aumento intermensual de 3,4% acumulando 42,3% en el año.
- El Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) registró un crecimiento interanual de 4,4% en diciembre de 2020. Mientras que el acumulado anual fue 35,4%.
- El poder Ejecutivo está avanzando en la gestión de un acuerdo de precios y salarios con los distintos sectores de la economía. El objetivo no solo es el intento de delimitar el comportamiento de las variables claves para la dinámica de precios, sino que se intenta conformar un acuerdo político y extendido en el tiempo en aras de minimizar la tensión inflacionaria.
- La gestión política de acuerdos de precios y salarios tiene el objetivo establecer un contexto de ancla y coordinación de expectativas lo cual es esperable y, en algunos casos, condicionante para un plan de estabilización. Sin embargo y para el objetivo desinflacionario, la gestión fiscal debe coordinar las cuentas públicas y las variables monetarias.
- Ciertamente, el manejo sustentable de las cuentas públicas y la dinámica monetaria respecto al objetivo de coordinar expectativas inflacionarias constituyen un elemento fundamental en la programación de política económica del año a los efectos de contener y desacelerar la dinámica de precios. No obstante, esa gestión y, en consecuencia, la inflación, están fuertemente limitadas por la evolución sanitaria. Por lo tanto, hay varios factores a notar en la gestión antiinflacionaria y sobre el nivel esperado de 29% anual por el poder Ejecutivo.
- En ese sentido se deben agregar los efectos distributivos derivados de una política macroeconómica desinflacionaria que pueden generar nuevos impulsos. Contener los efectos reales en los ingresos de los sectores sociales vulnerables y medios es importante para la consistencia del programa y evitar un aumento no esperado de las demandas por asistencia social.
- La inflación del mes de enero de 2021 registró un aumento mensual 4%. El ritmo de crecimiento fue mayor a las proyecciones de mercado y se sitúa en igual nivel que diciembre último. Mientras que el crecimiento del nivel general de precios acumuló un crecimiento de 38,5% respecto de enero de 2020.
- Las divisiones del índice de precios minorista que registraron mayor aumento mensual durante enero 2021 fueron comunicaciones (15,1%), alimentos y bebidas (4,8%), transporte (4,6%) y bebidas alcohólicas y tabaco (4,5%).
- En ese escenario, los precios internos continúan situados niveles altos respecto al objetivo establecido de inflación anual para este año. El desafío de digerir los excesos monetarios y el desempeño fiscal del año anterior plantean restricciones para arribar a una normalización inflacionaria en el marco de consecuencias económicas de un potencial rebrote del virus, por este motivo la dificultad en el ancla de expectativas y formación de precios.
- El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), realizado por el Banco Central estima que la inflación minorista mensual de febrero se situará en 3,6% y en marzo un 3,9%. Mientras que la inflación anual para el año 2021 se proyecta en 48,8% y para el 2022 en 40,3%.
- El Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) registró un crecimiento interanual de 4,7% en diciembre de 2020. Esta variación se explica como consecuencia de la suba interanual de 4,4% en los productos nacionales y de 3,9% en los productos importados.
- El Índice del Costo de la Construcción (ICC) en el Gran Buenos Aires correspondiente a diciembre de 2020 registra una suba de 3,4% respecto a noviembre de 2020. El crecimiento se conforma del alza de 6,2% en Materiales, de 0,8% en Mano de obra y de 3,2% de Gastos generales.
En esta época de incertidumbre y remembranzas de grandes crisis argentina...
En esta época de incertidumbre y remembranzas de grandes crisis argentinas, han surgido algunas propuestas de adoptar al dólar como moneda de curso legal. La propuesta parece lógica: Argentina tiene una larga historia de desastres monetarios con excesos de emisión, renegociaciones de deuda, elevada inflación… y parece que persiste en ellos, aunque el resto de América Latina logró superar estos tres problemas, entre otros. Entonces, si el gobierno suele restringir la compra de dólares precisamente cuando los argentinos queremos más dólares que en otros momentos, si vivimos con miedo a que se pesifiquen los depósitos en dólares, si el dólar es nuestro refugio y repudiamos la moneda nacional… es lógico que algunos formulen la propuesta simplista y reduccionista de renunciar a la moneda nacional y adoptar la norteamericana.
Pero el deseo de solucionar problemas crónicos que frenan el potencial económico del país no debería llevar a proponer medidas que, lejos de solucionar el problema, lo complicarían. La fantasía de la dolarización monetaria generaría crisis aún más profundas que las que estamos viviendo. Obviamente no habría saltos cambiarios y grandes inflaciones, pero sí habría altísimo desempleo, mayor nivel de pobreza y colapso productivo. Y los políticos, eventualmente, ¿cómo enfrentarían esta situación de mayor pobreza y caída productiva? Pues seguramente como lo han hecho hasta ahora: aumentando el gasto en seguridad social y asistencialismo. Pero una vez que se hubiera agotado el crédito, deberían recurrir a mayores impuestos porque no se podrían financiar emitiendo moneda (porque habríamos renunciado a la moneda nacional). Y con tensiones en aumento, aumentaría la probabilidad de peligrosos eventos de disrupción política y social.
¿Por qué el argentino no ahorra en moneda nacional? Usualmente, las señales de complicaciones económicas llevan al argentino a refugiarse en el dólar y a ahorrar fuera del sistema temiendo medidas confiscatorias por parte del gobierno, que independientemente del signo político, puede ser proclive a impuestos o medidas que afectan a la propiedad privada “por única y última vez”. Y usualmente en las crisis el tipo de cambio aumenta, y también los precios aumentan. En ese contexto, vender unos pocos dólares puede proveer los muchos pesos necesarios para llegar a fin de mes, cubrir gastos urgentes, o aprovechar oportunidades como construir o cambiar el auto por menos dólares que los que usualmente se necesitan. El dólar funciona como activo contracíclico: es el activo de refugio que gana valor cuando todo cae. Pero dolarizar para eliminar variaciones de tipo de cambio, y de ser posible también de precios, no es la solución. Los aumentos de tipo de cambio y la inflación ayudan a reducir el poder adquisitivo de los salarios, lo que a su vez modera aumentos de desempleo y caídas de producción, suavizando la magnitud de la crisis. En este sentido, el tipo de cambio facilita el ajuste de la economía ante shocks.
¿Por qué suceden las crisis? Al inicio de una crisis suele haber algún “shock” o evento que las gatilla, y no es posible eliminar la existencia de shocks. Lo deseable es tener instituciones, también llamadas reglas de juego, que permitan administrar mejor las crisis. Hay shocks genuinos externos, no todos son provocados por mala administración: por ejemplo, caídas de precio de exportación que reducen el ingreso de divisas, sequías o inundaciones que reducen la cantidad de productos de exportación, subas de tasas de interés internacional que inducen fugas de capitales… Todos estos ejemplos generan faltantes de divisas que derivan en aumentos de tipo de cambio y caídas de la producción. Dolarizar la economía no los evitaría, por lo que no es una solución por el lado de evitar las crisis.
¿Quizás adoptar el dólar como moneda evite el ajuste desagradable propio de la crisis? Los prolegómenos de las crisis suelen ser siempre los mismos: el déficit externo genera faltante de divisas, y el gobierno suele intentar evitar aumentos abruptos del tipo de cambio utilizando reservas internacionales del BCRA y endeudándose en dólares con el exterior, pero agotadas estas instancias, se dispara el dólar y se desencadena la tormenta. La crisis consecuente implica caídas de producción y empleo, y usualmente en esos tiempos la moneda argentina pierde valor, los precios aumentan, pero los salarios pierden la carrera y salen últimos reduciendo el poder adquisitivo. Esto, a su vez, reduce la demanda, lo que reduce las importaciones hasta equilibrar las cuentas externas, es decir, hasta que el ingreso de dólares por exportaciones alcanza para cubrir las importaciones, los pagos de intereses, dividendos y otros.
Dolarizar la economía evitaría que el tipo de cambio ajuste, y por lo tanto cambiaría la forma de la de alcanzar el equilibrio externo. Cuando en la economía los precios no pueden ajustar, lo que ajustan son las cantidades. Dicho de otro modo: la rigidez que introduciría dolarizar la economía implicaría que el ajuste se haría con mayores caídas de producción y empleo, mayor desempleo y mayor aumento de la pobreza. Además, estas situaciones suelen prolongarse en el tiempo, como vimos en Argentina entre 1999-2001, y en los casos de Grecia, España, Portugal y otros países europeos que necesitaban un ajuste cambiario tras la crisis del 2008, pero por pertenecer al Euro debieron resignarse a una prolongada depresión económica. Los ajustes deflacionarios con elevado desempleo llevan más tiempo que los ajustes via precios (caída de salario real) y tienen mayores costos sociales (pobreza y desempleo). Entonces, dolarizar la economía empeora el proceso de ajuste y sus consecuencias sociales y productivas.
Los promotores de dolarizar la economía, además, incurren en algunos errores. Por ejemplo, al afirmar que dolarizando la economía la inflación caería a un dígito: pero si Argentina se dolarizara y aun así tuviera inflación mayor a la de EEUU, el país se encarecería, caerían las exportaciones, aumentarían las importaciones y saldría moneda del país a causa del déficit externo. La falta de moneda paralizaría la economía, aumentaría el desempleo y haría caer los salarios nominales. Las quiebras y consecuentes liquidaciones de stock con el elevado desempleo (y pobreza) harían que los precios vayan cayendo hasta que se recupere la competitividad. En este caso, la dolarización sería la causa de la próxima crisis (aun generando una sensación de bienestar y repunte al inicio). Grecia y España son ejemplos de cómo se hacen los ajustes cuando el país carece de moneda propia. Muchas veces los procesos inflacionarios en Argentina se han frenado fijando el tipo de cambio y perdiendo competitividad, pero luego la liberación del tipo de cambio permitía suavizar el ajuste sin caer en desempleo y crisis tan profundas.
Otra afirmación que suele escucharse es que al dolarizar la economía, el poder adquisitivo del salario aumentaría. Sí, pero en el cortísimo plazo, ¿y luego? Esta afirmación supone que los salarios aumentarían por encima que la inflación. Pero si la productividad no aumentara al mismo ritmo, el aumento de salarios aumentaría los costos, comprimiría los márgenes de ganancia y frenaría inversiones y producción, con creciente déficit comercial. Finalmente, para ajustar la economía y retomar el crecimiento, hará falta que caigan los salarios reales. Los defensores de la dolarización aclaran que habría que encarar reformar estructurales junto con la dolarización, tales como la desregulación del mercado de trabajo. Justamente, estas reformas son para permitir rápidas caídas del salario real sin tener que recurrir a elevado y prolongado desempleo. En conclusión, decir que el poder adquisitivo del salario aumenta es una falacia ya que seguirá el mismo derrotero que sigue en el ciclo económico con moneda propia.
Otra afirmación muy común es que la dolarización va a disciplinar al BCRA. Si hasta ahora se demostró incapaz de sostener el valor de la moneda en el tiempo, sería lógico renunciar a tener política monetaria y cambiaria. Pero, en primer lugar, a quien hay que disciplinar es al gasto público. El déficit fiscal se puede financiar con emisión de dinero que genera grandes inflaciones y devaluaciones, o con endeudamiento que genera crisis de deuda. El problema es el déficit fiscal, no la forma de financiarlo. Por otro lado, pensar que hay que dolarizar la economía para no emitir moneda para financiar al gobierno es una fantasía. En primer lugar, si un gobierno estuviera dispuesto a renunciar al financiamiento via emisión de dinero, lo mejor que podría hacer es cumplir con la ley y nombrar un presidente del BCRA con acuerdo del Congreso, lo que le daría independencia del presidente de turno. Alfonso Prat-Gay fue el último presidente del BCRA nombrado por el entonces presidente Eduardo Duhalde en 2002 con acuerdo del Congreso. De ahí en adelante, las administraciones posteriores de distintos signos políticos han nombrado presidentes del BCRA que pudieran influenciar y cambiar a su gusto, minando la independencia del BCRA.
También escuchamos la afirmación de que la dolarización de la economía aumentará la confianza, bajará las tasas de interés y solucionará la falta de inversión y ahorro interno. Pero esto es otra fantasía basada en el deseo de que el país finalmente mejore. En primer lugar, si se persiste en el déficit fiscal aún bajo un esquema de dolarización, el gobierno podría recurrir al endeudamiento, aumentando las tasas de interés aun cuando fueran en dólares. ¿Por qué? Porque la recaudación fiscal necesaria para cumplir con los pagos de capital e interés depende de la actividad económica. Y los desajustes que no se aceitan con variaciones de tipo de cambio, se hacen con caída de actividad y mayor desempleo. Por otra parte, si el gobierno tuviera déficit fiscal y enfrentara un abrupto corte de acceso al financiamiento con deuda, ante la imposibilidad de emitir dinero podría recurrir a medidas confiscatorias (que incluso podrían ser publicitadas como “de única vez”, como por ejemplo, renegociación de deuda, impuesto al patrimonio, impuesto a todo tipo de vehículos, impuesto a la tenencia de activos financieros, etc). El temor a que el gobierno apele a medidas confiscatorias aumentará las tasas de interés domésticas (aumento del riesgo país).
La solución no pasa por inventar nuevas instituciones, sino por respetar la ley que regula las instituciones existentes, asegurando la independencia del BCRA y el correcto funcionamiento de los mercados financieros, bancario, los institutos de estadísticas, los organismos de contralor. Pero para ello hace falta una decisión política. Mientras no se respeten las instituciones, difícilmente el país pueda despegar, con o sin dolarización. La dolarización lo único que logrará es hacer más dolorosos (económica y socialmente) los ajustes económicos por los shocks recibidos, pero no cambiará el respeto por las instituciones y podría forzar medidas que afecten aún más la propiedad privada.
Con una orientación más multilateral, Biden impulsa un paquete de 1,9 billones de dólares...
Con una orientación más multilateral, Biden impulsa un paquete de 1,9 billones de dólares en el frente fiscal. Sigue la política monetaria expansiva americana, en definitiva un mundo de tasa cero y de dólar devaluado en 7% respecto a una canasta de monedas. Por lo tanto, buenos precios de materias primas sin ser el superciclo de los 2000.
En ese contexto se mueve una economía que el ministro Guzmán siempre dice que quiere tranquilizar. Es una economía que no apuesta al futuro, la tasa de inversión no compensa el capital que se destruye. La inversión cayó 19% el año pasado. Ciertamente, el 90% de lo que ocurre a corto plazo es explicado por la pandemia. Si esta sigue fuerte en una segunda ola intensa y sin vacunas suficientes será más de lo mismo que en 2020 aunque si no se vuelve a fase 1 habrá más margen para rebotar entre 4% y 6%.
Algunos sectores como construcción y automotriz recuperarán más. El sector agropecuario pampeano está sólido con buenos niveles de cosecha y los repetirá este año. Nunca mejor dicho como en las películas argentinas: nos salvará una buena cosecha. Sin embargo, las exportaciones están mucho más bajas que hace 10 años y el consumo sigue muy retraído.
La inflación no deja de crecer desde el parate máximo de la oferta durante abril del año pasado. El ministro Guzmán proyecta una inflación de 29% anual aunque el mercado estima en 50% y los más escépticos ven un 65% anual por la inflación núcleo que está más nerviosa. Es un frente clave de cara a la elección.
Ciertamente, los precios seguirán pisados por controles ya que ahora se apuesta a la concertación de precios y salarios. Las tarifas también reprimidas. La tregua de precios puede ayudar en parte aunque estas experiencias suelen terminar mal. La más famosa fue la de Gelbard y después el ajuste del Rodrigazo en los ´70 pero también en esos años fue la concertación de Videla-Martínez de Hoz y luego la experiencia en la gestión de Alfonsín.
Apareció nuevamente la tensión con el campo pero se encaró positivamente. Ciertamente, emerge con frecuencia la relación amigo-enemigo que es afín al kirchnerismo pero con riesgo en este caso de rebelión en el sector agropecuario, evento que podría ser relevante en la pampa húmeda con el precedente negativo del año 2008 con la resolución 125. El mito de que las materias primas influyen en los precios no es correcto, pues los países que exportan alimentos tienen inflación menor a 1% anual. Influye en la inflación la masa de pesos de la asistencia social del 2020, el déficit fiscal en 8 puntos del PIB que hay que monetizar si el gobierno no obtiene fondos por vías alternativas.
El costo de endeudarse es mayor después del arreglo del canje, de 19%, el acuerdo de deuda no significó un punto de inflexión.
Adicionalmente, los pasivos remunerados (Leliq) influyen también potencialmente en la tasa de inflación. Representan 10 puntos del PIB. Se procura bajar el gasto real con menores jubilaciones aunque el relato es diferente. Se ha entregado recaudación con el cambio de límite al impuesto a las ganancias, una medida de electoral. En ese sentido, el proyecto de no cobrar el impuesto a las ganancias a un millón de personas es una clara medida electoral, un guiño a la clase media.
Se extraña aún un plan macro más consistente pero hay que reconocer que, durante el verano que transcurre, Guzmán viene conduciendo bien, sin turbulencias en el dólar oficial ni en los alternativos. Es una economía que, como dice Kiguel, está en terapia intensiva pero estable. Guzmán es el ministro más sólido de esta administración y debe capear los embates del Instituto Patria que procuran una economía más dirigista y soviética al estilo Kiciloff. A su vez, habrá que ver cómo funciona el nuevo esquema del Consejo Económico y Social en búsqueda de consensos. Se espera poco de esta institución, pues suena solo a una propuesta voluntarista en un ámbito donde no hay cabida para reformas estructurales a la Menem.
Como estrategia electoral se quiere 3 % de aumento del salario real en el magro de acuerdo de precios y salarios. Si hubiese fase 1 quizás se vuelva al IFE o ATP en el marco de una pobreza en 48%. Muy desafiante para la estabilidad social ya que el salario real se contrajo 20% desde el inicio de la gestión Macri y 3% el año pasado en el marco de la pandemia.
El sector externo se dirige hacia los 10.000 millones de superávit que puede bajar si se concreta la idea de devaluar solo 24% con una inflación superior a 50%. Estos dólares son claves para fortalecer las reservas netas que se estiman en los U$S 3.000 millones, aunque algunos las presentan negativas en U$S 2.000 millones. A su vez, la brecha cambiaria sigue muy alta pero disminuyó de 130% a 70%. Se observa que no se quiere ir a un tipo real de cambio constante como era la idea inicial, sino retrasar el dólar, un clásico. Todas estas cuestiones de déficit fiscal, falta de reservas, brecha cambiaria, retraso del tipo de cambio, prepararían una fuerte devaluación para el año 2022. Pareciera que la idea es avanzar con el Fondo pero esto está muy abierto hasta el momento.
Esperemos que la dupla Guzmán y uno de los mejores macroeconomistas de la región, su asesor ad honorem Daniel Heymann, le puedan encontrar la vuelta y arribar a dicha tranquilidad, al menos para el mediano plazo que repercute en la marcha de las compañías y en el bienestar colectivo de una población muy sufrida por 10 años de estancamiento.
Editorial
Los mercados globales acentuaron su optimismo al influjo, cada uno a su modo, del triunfo de Jo Biden como presidente de los EEUU –sobre todo, por su mayor previsibilidad- y la clara puesta en marcha de la vacunación anti-COVID. Al compás de estas nuevas, bolsas y commodities están subiendo con fuerza, pero también con algunos riesgos, sobre todo en el caso de los activos bursátiles. No debe olvidarse que la deuda global pública (40%) y privada (60%) y supera el 300% del PIB global, en parte por tasas de interés bajísimas, y hay algunos riesgos de aumento de la inflación.
Una primera corrección, por ahora moderada, es el aumento de los rendimientos de bonos del Tesoro de EEUU, desde un bajísimo 0,90% anual a 1,20%. Nada para inquietarse, pero sí para seguir de cerca. Al compás de la recuperación económica global y de la baja del dólar, mucho más moderada que en la primera década del siglo XXI, las commodities están muy firmes, en el caso de los granos también ayudados por la levedad del “efecto Niña”. La firmeza de los granos hoy es comparable a la de hace 15 años, pero su duración dependerá mucho del crecimiento de los países emergentes.
Por cierto, este optimismo se sostendrá sólo si, como parece, la vacunación avanza rápidamente y efectivamente. En materia de comercio exterior y relaciones económicas internacionales el panorama es más desafiante. Se espera que aminore, pero no que desaparezca, la tensión con China, pero no será fácil dado el nuevo desafío que plantea a los EEUU el anuncio reciente del acuerdo de libre comercio RCEP que, en tiempos de Obama, incluía a los EEUU, y cuenta con cerca de un tercio del PIB y de la población mundiales. A ello se agrega (¿cómo respuesta?) la ratificación mejorada del proteccionismo en EEUU declarado y decidido por Biden.
Confirmando anticipos propios y ajenos, las proyecciones de enero del FMI son más optimistas, aunque diversas. El mundo crecerá este año 5,5%, superando la caída del 2020, de tal modo que el PIB global al final de 2021 será algo mayor que el de fines de 2019, y aumentaría 6,1% hasta 2022. A la Argentina le irá peor porque caerá 3,8% entre 2019 y 2022, en marcado contraste con la mejora de los países emergentes (8,9%), de China (16,7%), de los desarrollados (2,3%) y de Brasil (1,5%).
Nuestro habitual Cuadro 2 es distinto a los anteriores, dado que ahora registra los cambios desde diciembre de 2020, cuando la elección de Biden como presidente de los EEUU se acababa de decidir. En otro orden, la depreciación del dólar sigue en pie –más suavemente- por las expectativas de tasas de interés aún más bajas con el nuevo presidente. Sin embargo, no es fácil que esto continúe dado que las expectativas de inflación están en ascenso. Esto se revela en parte en el fuerte aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro de EEUU. De manera acorde, las bolsas y las commodities se mantienen muy firmes, aunque con mayores riesgos en las bolsas. Como se ha dicho antes, la firmeza de los granos puede ceder algo en los próximos meses, dado que el efecto “Niña” se ha suavizado significativamente.
Si las vacunas avanzan con rapidez y eficacia, el mundo será menos hostil para la Argentina, ayudando a la negociación en marcha con el FMI por un acuerdo de facilidades extendidas, y eventualmente a la reactivación de la economía. Aun así es difícil que se acuerde este año porque las diferencias en materia fiscal son muy importantes. Por otro lado, el proteccionismo en los EEUU, ratificado por Biden, también puede afectar negativamente a la Argentina.
Por cierto, la mejora global tendría efectos más contundentes y rápidos si el gobierno anunciara un plan de desarrollo de “productividad inclusiva”, sorprendiendo a propios y extraños. La Argentina necesita, y puede, aunar el aumento de la productividad al de la inclusión, mediante un crecimiento significativo, en calidad y cantidad, de la inversión en capital humano y físico, que dé lugar a la creación de muchos empleos formales, herramienta fundamental para abatir la pobreza y reducir la desigualdad. Cuesta mucho entender su ausencia.
Esta semana cayeron nuevamente los contratos de dólar futuro de ROFEX...
Esta semana cayeron nuevamente los contratos de dólar futuro de ROFEX, aunque a un ritmo bastante más moderado, con caídas promedio de sólo 0,2%. Las tasas implícitas se mantuvieron estables para los meses febrero-agosto y se ubican en el rango de 38-40%; se espera un valor de dólar futuro a fin de agosto 2021 de 107,75.
El dólar mayorista subió 0,62 centavos (de 88,53 a 89,15), aumentando su ritmo devaluatorio al 40% (desde el 33,5% de la semana pasada). La devaluación oficial se mantiene más elevada que el escenario planteado por Guzmán del 25% anual. Las expectativas de mercado se ubican en un punto medio entre lo que estaban a principio de mes (cerca del 50%) y el escenario del ministro.





Las noticias en cuanto a la pandemia continuaron siendo alentadoras: los contagios siguen cayendo a nivel global al tiempo que el proceso de vacunación se acelera lo que seguramente profundice la baja de infectados en las próximas semanas. En los mercados financieros, la semana se destacó por la rápida suba de las tasas de interés del Tesoro Americano y una pausa en los principales índices bursátiles que aprovecharon el contexto para toma de ganancias y rotación de carteras hacia el sector financiero (principal beneficiado de la suba de tasas de interés- y al sector energético) impulsado por la mayor demanda prevista por crecimiento económico, con ciertas limitaciones en la oferta de la OPEP y la ola de frio en Texas. Detrás de estos resultados están los muy buenos datos económicos que se conocieron en Estados Unidos -y en menos medida en Europa- que, sumado al plan de estímulo fiscal aprobado, mejoran las expectativas de crecimiento y alimentan las expectativas inflacionarias. En cuanto a la principal economía del planeta, lo más relevante fue el fuerte repunte que tuvieron las ventas minoristas que tras 3 meses de estancamiento, aprovecharon el cheque de USD600 del último paquete de estímulo de Trump y subieron 5.5% en enero, la mayor suba desde junio pasado y le da una muy buena perspectiva para el consumo privado considerando la ayuda fiscal que se viene tras la aprobación del paquete fiscal de Biden. A los datos del consumo se destacó también el buen dinamismo que presentó la producción industrial que subió 0.9% en enero. La buena performance de la actividad manufacturera también se reflejó en los índices PMI tanto de EE.UU como de Europa, mientras que los servicios siguen estando rezagados. En este contexto, con mejores perspectivas de crecimiento con estímulo fiscal y política monetaria laxa, la expectativas de inflación siguen en ascenso y esto se tradujo en que la tasa de los bonos del tesoro a 10 años supere el 1.30% por primera vez desde febrero del año pasado.
Si bien la tasa del Tesoro Americano se ubica en niveles muy bajos, la rápida suba que tuvieron en el último mes es un factor a seguir de cerca. Nuestra zona de confort es que no supere el 1,5% por lo que estaremos atentos a dicho nivel. La semana arranca con la votación del plan fiscal de Biden en el Congreso. También se publican datos relevante en EEUU como la segunda revisión del PBI del 4Q20, el índice de precio PCE (Personal Consumption expenditure), precio de viviendas y lo más importante pasa por ingresos y gastos personales y la confianza del consumidor, aspecto clave para analizar la fortaleza del consumo, especialmente de servicios. Del otro lado del Atlántico, se publica el dato del PBI de Alemania, en tanto que en Brasil se destacan la publicación de los indicadores de empleo y del balance de pagos.
Lo más importante de la semana fue la caída de 5% que tuvieron el MEP y el CCL, lo que redujo la brecha con el tipo de cambio oficial que perforó el 60% por primera vez desde septiembre de 2020. Esta caída estaría siendo influenciada por las operaciones del gobierno en el mercado de bonos, como así también por el impacto que estaría el pago del impuesto a la riqueza dado que varios agentes estarían operando estos bonos para afrontar el vencimiento. Vale destacar que cuando la brecha estaba por debajo del 60%, los bonos rendían 12% por lo que la situación actual sugiere que, o bien los bonos están baratos (están en el peor valor desde la reestructuración), o que la brecha está relativamente baja. Mientras tanto el tipo de cambio oficial aceleró su ritmo de devaluación al 54% anualizado (vs 43% la semana previa) pero no fue suficiente para detener la caída en el rendimiento de los bonos dollar linked que cayeron 2%, acumulando una baja de 5% desde que el Ministro Guzmán reconociera que el gobierno apuesta a una devaluación de apenas el 25% para todo 2021 para contener la inflación. En cuanto a esto, los últimos datos confirman que la inflación sigue estando muy elevada con precios mayoristas subiendo al 5%, los minoristas con un piso del 3.5% mensual y será difícil que baje al ritmo que desea el gobierno para cumplir con el Presupuesto.
En la semana seguiremos viendo de cerca el ritmo de devaluación del tipo de cambio oficial y el comportamiento de la brecha cambiaria. Se publicarán datos importantes como el EMAE de diciembre que marcará cómo cerró el PBI del año pasado, y también se conocerán datos del sector externo como el saldo de la balanza comercial de bienes así como el balance cambiario de enero 2021, lo cual los dará una idea más concreta de los motivos por los cuales el BCRA está comprando divisas: si es por suba de las exportaciones o si es por restricciones a la demanda tanto para el pago de deuda como de la importaciones de bienes.