Noticias globales: el mundo hoy.
Los inversores se mantienen expectantes y optimistas ante un posible recorte de las tasas de interés por parte de la Fed, centrando su atención en el discurso de Jerome Powell durante el próximo simposio de Jackson Hole. El viernes, Austan Goolsbee, presidente de la Reserva Federal de Chicago, comentó que el mercado laboral estadounidense y algunos de los principales indicadores económicos están mostrando señales de advertencia, señalando un aumento en los niveles de morosidad en las tarjetas de crédito. Los temores sobre un mayor desempleo también respaldan una visión moderada sobre las tasas en EE. UU. Mientras tanto, la última tanda de datos económicos estadounidenses ha aliviado, en cierta medida, las preocupaciones del mercado sobre una posible recesión. Los mercados estiman un 100% de probabilidad de que la Fed reduzca las tasas en 25 pb en septiembre, con una reducción mayor de 50 pb todavía sobre la mesa.
Tras cerrar la mejor semana del año, las acciones estadounidenses comenzaron la semana en alza y se acercan a nuevos máximos, sumando más de USD 3 billones en valor desde los mínimos de este mes. El S&P 500 y el Nasdaq ganaron un 1% y un 1,3%, respectivamente, extendiendo su racha ganadora a ocho días consecutivos, mientras que el Dow Jones subió un 0,6%. Todos los sectores cerraron en verde, con los servicios de comunicación y la tecnología liderando las ganancias. Entre las acciones individuales, AMD subió un 4,5% tras anunciar la adquisición de ZT Systems, un proveedor de infraestructura de inteligencia artificial. Palo Alto Networks ganó un 2,8% antes de la publicación de su informe de resultados, programado para después del cierre del mercado. En el lado negativo, HP Inc. cayó un 3,7% después de que Morgan Stanley rebajara la calificación de sus acciones de sobreponderar a igual peso.
En cuanto a los rendimientos de los bonos del Tesoro, se mantuvieron estables. El UST10Y se estabilizó en torno al 3,89%, mientras que el UST2Y cerró en 4,07%, sin cambios respecto al viernes pasado. En este contexto, los índices de renta fija registraron leves subas, destacándose los corporativos Investment Grade y High Yield, con un alza del 0,2%.
Con las perspectivas de un recorte de tasas, el dólar continuó debilitándose, alcanzando su nivel más bajo en ocho meses. En la rueda de ayer, el índice del dólar (DXY) cayó un 0,6%, situándose en 102, impulsado por una caída del 0,7% frente al yen, cerrando en USDJPY 146, y un descenso del 0,5% frente al euro. También perdió terreno frente a las monedas emergentes, destacándose el real brasileño, que cerró en USDBRL 5,41.
El precio del petróleo bajó un 3,0%, acumulando una caída del 7,1% en la última semana, en medio de las conversaciones de alto el fuego en curso en Gaza y las preocupaciones sobre la debilitación de la demanda, particularmente en China. El secretario de Estado de EE. UU., Antony Blinken, se encuentra en Israel, subrayando la urgencia de alcanzar un alto el fuego y liberar a los rehenes, con más negociaciones planificadas en El Cairo esta semana. Este impulso por la paz podría aliviar las tensiones geopolíticas, reduciendo la prima de riesgo en el precio del petróleo. Además, los datos económicos recientes de China han sido decepcionantes, mostrando una desaceleración del crecimiento, una caída de los precios de las viviendas y un aumento del desempleo. Esto ha llevado a las refinerías chinas a reducir el procesamiento de crudo, disminuyendo aún más la demanda. La semana pasada, tanto la OPEP como la AIE recortaron sus pronósticos de crecimiento de la demanda mundial de petróleo para 2024, citando datos más débiles de lo esperado y la disminución de la demanda en China, lo que agrega presión al mercado petrolero.
Noticias y mercado: lo que pasó y lo que viene en el plano local.
El gobierno se apoya en la mejora de los fundamentos económicos, pero sigue negando una liberalización del mercado cambiario, argumentando que “aún no están dadas las condiciones”. Sin embargo, esta estrategia enfrenta el desafío de que, sin financiamiento nuevo –difícil de obtener sin levantar el cepo–, las reservas netas seguirán disminuyendo debido al déficit en el mercado de cambios y a los pagos netos de deuda que deben afrontar tanto el Tesoro como el BCRA. La situación se ve agravada por la pérdida de competitividad del peso y la caída en los precios de la soja y otros commodities agrícolas. Por el momento, el mercado permanece expectante, celebrando el buen desempeño de las finanzas públicas –con un ajuste fiscal histórico que no ha afectado la popularidad del gobierno– y la baja en la inflación. A su vez, se espera un repunte en el nivel de actividad impulsado por la recuperación salarial, el fuerte dinamismo del crédito al sector privado, y el impacto potencial del blanqueo de capitales. En este contexto, los dólares financieros continuaron a la baja, mientras que bonos y acciones mejoraron; sin embargo, la brecha cambiaria y el riesgo país siguen en niveles elevados. En la curva de pesos, los bonos CER lideraron las subas tras un IPC de julio algo mayor a lo esperado. A pesar de ello, las expectativas del mercado siguen confiando en el plan del gobierno, que proyecta una baja de la inflación sin un salto cambiario. Además de la evolución de las reservas internacionales y de la agenda legislativa –con proyectos de la oposición que implican un costo fiscal considerable–, esta semana la atención estará puesta en los datos de comercio exterior de julio y en el EMAE de junio.
Continúa la desinflación. El IPC Nacional de julio confirmó la desaceleración que se venía registrando desde el salto inflacionario post devaluación de diciembre, con un aumento de 4,0% m/m, en comparación con el 4,6% m/m registrado en junio. Aunque el dato estuvo levemente por encima de lo esperado por el mercado y las expectativas del gobierno, la desaceleración se explicó principalmente por los precios regulados, que subieron un 4,3% m/m en julio, frente al 8,3% m/m de junio, debido a la falta de ajuste en los precios de luz y gas, como ocurrió en mayo. Por otro lado, los precios estacionales aceleraron a 5,1% m/m, y lo que más sorprendió fue que el IPC Core interrumpió su tendencia de desaceleración, al subir un 3,8% m/m, en comparación con el 3,7% m/m de junio. Con este resultado, la inflación acumulada en el año alcanzó el 87%, mientras que el aumento interanual llegó al 263%, impulsado principalmente por los precios regulados, que subieron un 318% i.a., seguidos por los estacionales con un aumento del 225% i.a., y el IPC Core que creció un 258% i.a.
Buen resultado fiscal. En julio, el Sector Público Nacional registró un superávit primario equivalente al 0,15% del PBI ($908 MM). Sin embargo, esto no fue suficiente para compensar los pagos de intereses, que ascendieron a $1.505 MM, lo que resultó en un déficit fiscal del 0,1% del PBI ($601 MM). Los ingresos cayeron un 4,9% i.a. en términos reales, con una disminución del 1,0% i.a. en los ingresos tributarios y del 38% i.a. en rentas de la propiedad. Por otro lado, el gasto primario mostró una fuerte caída del 24% i.a., impulsada por la reducción del 79% i.a. en obras públicas, del 15% i.a. en jubilaciones, del 22% i.a. en salarios, del 77% i.a. en transferencias corrientes a provincias, del 19% i.a. en planes sociales y del 15% i.a. en subsidios. Con este resultado, en los primeros siete meses del año, el sector público acumuló un superávit primario del 1,3% del PBI y un superávit fiscal del 0,3% del PBI. Esto contrasta con los déficits primario y fiscal del 1,2% y 2,1% del PBI, respectivamente, registrados en el mismo período del año anterior. Aunque los ingresos reales cayeron un 5% i.a. –con una baja del 3% i.a. en ingresos tributarios–, el ajuste en el gasto primario, que retrocedió un 31% i.a. en términos reales, compensó esta disminución. La reducción en las jubilaciones y en la obra pública explicó la mitad del ajuste, mientras que los subsidios, salarios y transferencias a universidades representaron otro 15% cada uno del ajuste total, con el resto explicado por la caída en planes sociales y transferencias a provincias.
El Tesoro priorizó estirar plazos a tasa fija. En la licitación de la semana pasada, el Tesoro colocó $1,6 billones, superando vencimientos por $1,3 billones y logrando un rollover del 126%. El financiamiento neto obtenido se destinó a la reducción de la base monetaria a través de la recompra de bonos en manos del BCRA. El Tesoro aceptó ofertas únicamente por la letra capitalizable a junio de 2025, mientras que las otras seis licitaciones fueron declaradas desiertas. La lecap se adjudicó a una tasa mínima de TEM 3,95%, inferior a la colocación previa que se había realizado a TEM 4,50%. Como resultado, se rechazaron ofertas por $2,9 billones, y el 100% del monto aceptado se destinó a instrumentos a tasa fija, con un plazo promedio de 10 meses. En lo que va del 2024, Hacienda ha recibido financiamiento neto por $28 billones, con un rollover del 188%, extendiendo los plazos promedio de las colocaciones a 10,7 meses y con el 68% de las mismas en instrumentos a tasa fija.
La deuda pública sigue subiendo. Si bien el gobierno ha tenido como objetivo principal el saneamiento del balance del BCRA, esto ha conllevado un aumento en la deuda del Tesoro, lo que representa un riesgo latente para el programa económico, dada la presión que genera un perfil de vencimientos de corto plazo. En julio, el stock de deuda pública aumentó en USD 9.600 M, alcanzando los USD 452.000 M, lo que equivale al 74% del PBI, 10 pp por encima del nivel de noviembre de 2023. La deuda en moneda local representa el 44% del total, un incremento respecto al 38% que tenía antes del salto del tipo de cambio en diciembre pasado.
Las reservas internacionales se sostienen. Las reservas internacionales tuvieron un alza semanal de USD 148 M, cerrando la semana con un stock bruto de USD 27.540 M, mientras que las reservas netas mostraron un saldo negativo en torno a USD 3.400 M, extendiéndose a USD 5.300 M al considerar los vencimientos corrientes de los BOPREAL. Durante la semana, las intervenciones del BCRA en el mercado cambiario resultaron en compras netas por USD 101 M, lo que llevó el acumulado de agosto a USD 227 M, impulsado principalmente por la liquidación del agro que sumó USD 1.168 M. Hasta el momento, el desempeño del mercado de cambios en las 13 ruedas de agosto ha sido similar al del mismo período en julio, cuando el BCRA había comprado USD 251 M, con una liquidación del sector agropecuario en niveles similares. Sin embargo, con la oferta disminuyendo y la demanda aumentando –especialmente en septiembre y octubre, debido a la baja del impuesto PAIS y la reducción de 4 a 2 cuotas mensuales en los pagos de importaciones– se espera un deterioro en los resultados del mercado de cambios. Esto, sumado a los pagos de deuda en moneda extranjera, continuará ejerciendo presión sobre las reservas internacionales netas.
Dólares financieros ceden, pero la brecha se mantiene elevada. Los dólares financieros tuvieron otra semana de tendencia a la baja sin intervención del BCRA. El fortalecimiento del real y las expectativas de ingreso de dólares por el blanqueo podrían haber sido los catalizadores de este comportamiento. En concreto, el CCL con GD30 retrocedió un 0,8% en la semana, cerrando el viernes en $1.288, mientras que el MEP disminuyó un 1,3% y finalizó en $1.294. Como resultado, ambas brechas frente al tipo de cambio oficial se sitúan en torno al 37%, el nivel más bajo desde finales de mayo. Además, el canje CCL/MEP continúa en terreno negativo, lo que implica un premio del mercado por girar dólares al exterior. Al igual que la semana pasada, los volúmenes negociados de AL30D reflejan una intervención muy limitada del BCRA, con un promedio semanal operado de USD 166 M diarios, en línea con la semana anterior.
Rally en CER no apaga las expectativas de desinflación. La publicación del IPC Nacional levemente por encima de las expectativas impulsó a los bonos CER, que subieron 5,8% en la semana y lideraron las alzas de los bonos en moneda local por segunda semana consecutiva. Le siguieron los instrumentos a tasa fija experimentaron ganancias: las Lecaps aumentaron 1,4% semanalmente, mientras que el TO26 subió 3,2%. Los bonos dollar-linked y los duales ofrecieron retornos del 1,1% y 1,0% respectivamente. Sin embargo, la dinámica en los futuros de Rofex continuó siendo desfavorable, cayendo un 1,3% en la semana. A pesar de la recuperación, el diferencial de tasas entre CER y tasa fija refleja una fuerte desaceleración proyectada en los precios para el próximo trimestre: 2,6% en agosto y 1,7% en septiembre/octubre, con una inflación estimada del 111% para 2024. Para 2025, se espera una inflación mensual promedio del 2,6%, acumulando un 37% anual. Un ejercicio similar con los bonos dollar-linked sugiere que el mercado no prevé un salto en el dólar: los breakevens proyectan una devaluación de 2,8% m/m hasta septiembre (vs. 2,9% en Rofex); 5,2% hasta marzo de 2025 (vs. 3,7% en Rofex); y 3,2% promedio hasta junio de 2025 (vs. 2,6% en Rofex).
Muy buena performance de los bonos soberanos. A pesar de la delicada situación de las reservas internacionales, agravada por la caída del precio de la soja, los bonos en dólares del Tesoro argentino ganaron un 4,6% durante la semana, acumulando una suba de 2,8% en agosto. Esto contrasta con la falta de un plan concreto por parte del gobierno sobre cómo acumulará las reservas necesarias para cumplir con los pagos de su deuda. Mientras tanto, el contexto global fue favorable para la deuda emergente, con bonos de países comparables subiendo un 1,0%. El riesgo país argentino cerró la semana en 1.471 pb, y las paridades promedian el 48%. Por otro lado, los BOPREAL del BCRA marcaron un alza de 1,7%, perdiendo terreno frente a sus pares del Tesoro. Los bonos provinciales también registraron un alza del 1,2% semanal, mientras que los créditos corporativos tuvieron una semana estable, ofreciendo un retorno del 0,5%.
Rebotan las acciones. El índice Merval volvió a tener una semana alentadora al marcar un alza de 5,0% en pesos y de 6,8% en dólares CCL, cerrando el viernes en USD 1.297. Con esto, en lo que va del mes acumula una suba de 12,3% en pesos y de 12,9% en USD CCL. En el panel líder, los papeles con mejor performance fueron BYMA (+15,4%), IRSA (+12,0%) y Banco Macro (+11,3%). Por otro lado, las mayores caídas correspondieron a Sociedad Comercial del Plata (-5,0%), Transener (-3,7%) y Aluar (-1,5%). Los ADRs, por su parte, ganaron en promedio un 6,1% semanal en dólares. Las principales subas fueron las de BBVA (+12,5%), AdecoAgro (+12,1%) y Banco Macro (+12,1%).
Lo que viene. Con la mirada puesta en la evolución de las reservas internacionales y en el impacto del blanqueo de capitales –que estimamos no será determinante ni para el mercado de cambios ni para las reservas netas, aunque podría contribuir a la recaudación–, la agenda económica de la semana destaca la publicación del saldo comercial de julio. ¿Se reducirá el superávit debido a una menor caída de las importaciones? Además, se espera el EMAE de junio, para el cual anticipamos una leve caída, con una performance heterogénea: el sector primario en alza, mientras que la industria y los servicios en baja.
Noticias y mercado: lo que pasó y lo que viene en el plano internacional.
Buenos datos económicos volvieron a reforzar la idea de un soft landing, lo que ayudó a que los mercados retomen la calma. La inflación continúa en el canal de convergencia hacia el objetivo de la Fed, el mercado laboral sigue sólido y todo indica que en el 3Q24 la economía mantendrá su crecimiento. La Fed respira tranquila y, aunque el mercado ya anticipa un recorte de tasas en la próxima reunión de septiembre, no sería necesario aplicar bajas agresivas. Los rendimientos de los bonos del Tesoro se estabilizaron, y la volatilidad del mercado disminuyó, permitiendo que los mercados tuvieran su mejor semana del año, con un fuerte rebote en acciones y un buen desempeño de la renta fija. Mientras tanto, el dólar se debilitó y los commodities bajaron, especialmente los agrícolas. En una semana tranquila en cuanto al calendario de publicaciones, sin indicadores relevantes, las miradas estarán puestas en la reunión de los banqueros centrales en Jackson Hole, donde el mercado espera que Powell confirme el ciclo de rebaja de tasas.
Buen dato de inflación. Si bien el IPC de julio tuvo un leve repunte respecto a los meses previos, la suba estuvo en línea con lo esperado y confirmó que la inflación minorista sigue convergiendo hacia el objetivo de la Fed del 2% anual. Concretamente, el mes pasado el IPC general subió 0,2% m/m –1,9% anualizado– tras dos meses casi sin cambios, acumulando en los últimos doce meses un alza de 2,9%, la cifra más baja desde abril de 2021. Este repunte obedeció al incremento en los precios de la vivienda y del transporte, además de la estabilización de los precios de la energía. El IPC core, que excluye los precios de los alimentos y la energía, también subió 0,2% m/m, quedando 3,2% por encima del nivel de un año atrás. Aún mejor fue la performance del IPC Super Core, que excluye alimentos, energía y vivienda, el cual retrocedió por tercer mes consecutivo, acumulando en los últimos doce meses un alza de solo 1,8%. Sin embargo, para que la inflación minorista cierre este año en 2% i.a., el IPC debería marcar una suba mensual de solo 0,05% m/m –o 0,6% anualizado–, lo que obliga a la Fed a seguir un camino prudente. Por su parte, los precios mayoristas subieron 0,1% m/m en julio –tras un aumento de 0,2% m/m en junio y por debajo de las previsiones del 0,2% m/m– y 2,2% i.a. desde un 2,7% i.a.
Buenos datos de actividad y de confianza del consumidor. Las dudas sobre una recesión quedaron opacadas por los buenos indicadores que se publicaron esta semana. En primer lugar, las ventas minoristas de julio mostraron un sólido repunte, con un alza de 1,0% m/m nominal, tras una caída revisada a la baja del 0,2% m/m en junio y superando ampliamente las previsiones del mercado de un alza de 0,3% m/m. Fue el mayor aumento desde enero de 2023, con las ventas en concesionarios de vehículos de motor y repuestos liderando el crecimiento (3,6% m/m). También hubo datos alentadores del mercado laboral: las solicitudes de prestaciones por desempleo cayeron en 7.000, hasta 227.000 en la semana finalizada el 10 de agosto, marcando el nivel más bajo en cinco semanas y superando las expectativas del mercado de 235.000. En cuanto al sentimiento del consumidor, se registró el primer repunte en cinco meses, subiendo de 66,4 en julio a 67,8 en agosto, superando las previsiones del mercado. Este aumento fue impulsado por mejores expectativas sobre las finanzas personales y las perspectivas para los próximos cinco años, mientras que las expectativas de inflación se mantuvieron ancladas en 2,9% para los próximos doce meses y en 3,0% a cinco años. Con estos datos, el nowcast de la Fed de Atlanta redujo las estimaciones de crecimiento para el 3Q24 a 2,0% t/t anualizada, desde el 2,9% de la semana anterior, debido al deterioro en los indicadores del sector inmobiliario, aunque mantuvo buenas perspectivas para el consumo privado y la inversión no residencial.
Mejoran las chances de Harris. El escenario electoral en EE. UU. no está definido, especialmente después de la renuncia de Biden a la carrera presidencial, lo que ha mejorado las posibilidades de los demócratas. Este cambio ya se refleja en varias encuestas que muestran una ventaja para los demócratas en estados clave. Según un estudio de la Universidad de Michigan, el sentimiento hacia los demócratas aumentó un 6% después de que Harris reemplazó a Biden como candidata, mientras que el apoyo a los republicanos disminuyó un 5% en el mismo período. Además, la encuesta reveló que el 41% de los consumidores considera que Harris es la mejor opción para la economía, frente al 38% que prefiere a Trump. Cabe destacar que entre mayo y julio, Trump mantenía una ventaja de 5 puntos sobre Biden en cuanto a la percepción económica.
El ajuste fiscal continúa, pero no alcanza. En julio, el déficit fiscal de EE.UU. se amplió a USD 244 MM, frente al desequilibrio de USD 220,7 MM registrado en el mismo mes del año anterior, aunque fue levemente inferior a las expectativas del mercado de USD 254,3 MM. Los ingresos aumentaron un 20% i.a., alcanzando USD 330 MM, y si se ajustaran los ingresos por impuestos diferidos, habrían crecido un 12% i.a. El gasto total subió un 16% i.a. hasta USD 574 MM, impulsado por el gasto primario, que repuntó un 15% i.a., liderado por un incremento de USD 72 MM en los desembolsos de Medicare, y por los intereses de la deuda, que aumentaron un 21% i.a. hasta USD 81 MM. Durante los primeros 10 meses del año fiscal 2024, el déficit de EE.UU. se redujo un 6%, alcanzando USD 1.517 MM, comparado con los USD 1.614 MM del mismo período del año fiscal 2023. La mejora fue más significativa al considerar el resultado primario, que excluye el pago de intereses y se redujo un 30%, dado que el gasto primario solo aumentó un 2% i.a. Así, el déficit primario pasó de USD 1.052 MM a USD 748,5 MM.
Curva de rendimientos expectante y repunte de bonos. Con la revalidación de un escenario de soft landing, el mercado sigue proyectando un recorte de tasas en la reunión del próximo 18 de septiembre, pero ahora espera que sea de 25 pb –75% de probabilidad, contra 50% de una semana atrás– en lugar de 50 pb, como esperaba hace unas semanas. Esto le quitó presión a las tasas de corto plazo, mientras que las largas tuvieron un leve retroceso. Concretamente, la UST2Y cerró la semana en 4,05%, mientras que la UST10Y finalizó en 3,88%, 6 pb por debajo del cierre de la semana previa, lo que implicó una caída en la tasa de inflación implícita esperada para los próximos 10 años a 2,08%. En este contexto, la renta fija en general tuvo una semana con subas generalizadas: el índice agregado tuvo un repunte de 0,6%, acumulando en el mes un alza de 1,0%. En el mismo período, los bonos del Tesoro subieron 0,4% y 0,9%, respectivamente, mientras que los bonos corporativos Investment Grade ganaron 1,3% en la semana y 1,5% en lo que va de agosto. También fue una semana positiva para los bonos High Yield, que subieron 1,1% (y 0,4% en el mes), y para los emergentes, que ganaron 1,3% en la semana (y 1,2% en el mes).
Rebote de las acciones. El temblor y pesimismo parecen haber quedado atrás, y las acciones tuvieron la mejor semana del año, con un fuerte repunte que les permitió recuperar gran parte del terreno perdido en las semanas anteriores y volver a situarse cerca de los máximos históricos. El S&P 500 subió un 4,0%, por lo que en agosto acumula una ganancia de 0,6%, impulsado por las empresas de mayor capitalización. Sin embargo, si tomamos el índice equiponderado, la suba del S&P 500 fue de 2,5% en la semana y en el mes acumula una caída de 0,5%. La gran semana para el principal índice de renta variable fue generalizada en todos los sectores, aunque lo más destacado fue el salto de 7,7% en el sector tecnológico y de 5,0% en el de consumo discrecional, ambos casos impulsados por las acciones de las empresas de megacapitalización como Nvidia (+17%), Tesla (+7%) y Amazon (+6%). La gran semana de las acciones tecnológicas se reflejó en el Nasdaq, que subió 5,4% en la semana y 0,3% en lo que va del mes, mientras que el Dow Jones avanzó un 2,9% en la semana, aunque en el mes acumula una baja de 0,4%.
Se va terminando la temporada de balances. En la última semana se publicaron los reportes trimestrales del 2Q24 de otras 23 compañías del índice S&P 500, por lo que la presentación ya alcanza al 92% del índice. Los resultados han superado las estimaciones tanto en ingresos como en beneficios. Las ventas subieron un 4,83% i.a., con solo los sectores de materiales e industrial reportando caídas, mientras que los beneficios avanzaron un 8,5% i.a., con los sectores de Consumo Discrecional, Salud, Servicios Públicos, Financiero y Tecnología presentando importantes tasas de crecimiento.
Debilidad del dólar, repunte del oro y derrumbe de la soja. El dólar DXY perdió 0,7% en la semana y acumula una baja de 1,6% en el mes. Aunque la caída fue homogénea frente a las principales monedas, la última semana destacó la baja del 1,0% frente al euro, mientras que se fortaleció un 0,7% frente al Yen, ya que los temores sobre la política monetaria del Banco de Japón se disiparon. El Real Brasileño tuvo una buena performance, fortaleciéndose hasta cerrar la semana en USDBRL 5,45, acumulando una baja del 3,1% desde fines de julio. En este contexto, el oro subió un 3,1% en la semana hasta USD 2.507 la onza, alcanzando un nuevo récord histórico. En cuanto a los commodities, el petróleo operó estable con una baja semanal de 0,2%, mientras que el cobre subió 3,7% impulsado por la huelga en la mina Escondida en Chile. Lo más destacado fue el nuevo desplome del precio de la soja, que perdió un 9%, cerrando la semana en USD 344 la tonelada, su nivel más bajo en cuatro años, 27% más bajo que a fines de 2023 y 30% por debajo de lo que cotizaba hace un año.
Lo que viene. Será una semana sin indicadores relevantes en la agenda. Lo más importante será la publicación de las minutas de la última reunión de la Fed, en la que se espera obtener una visión más completa de la coyuntura económica según los miembros del comité de política monetaria. Además, se llevará a cabo el simposio de Jackson Hole, donde los principales banqueros centrales discutirán sobre la política monetaria, y se esperan declaraciones de Powell al respecto.
Análisis de instrumentos de renta fija y variable.
A continuación podrás descargar el informe semanal del mercado local, en el que analizamos los distintos instrumentos de renta fija con posibles escenarios de sensibilidad. Además, mostramos los índices de mercados accionarios locales e internacionales, y finalmente el mercado de renta variable local.
Descargar informe al 16/08/2024
Noticias locales: el país hoy.
En el mercado cambiario, el BCRA registró compras netas por USD 29 M y en las once ruedas de agosto, la autoridad monetaria acumuló compras por USD 306 M, comparadas con las compras por USD 260 M en el mismo período en julio. Por otro lado, el stock de reservas internacionales se redujo en USD 154 M, quedando en un total de USD 27.417 M.
El dólar oficial aumentó diariamente 33 centavos hasta $942. Esto implica un ritmo de devaluación mensualizado de 1,1%, que se desaceleró frente al ritmo de 4,3% registrado el miércoles. En los últimos cinco días hábiles, la devaluación corrió a una TEM de 2%, ritmo que se mantiene en lo que va de agosto.
Los dólares financieros operaron al alza. El MEP con AL30 subió un 0,6% hasta alcanzar los $1.276, mientras que el CCL trepó un 0,7% hasta los $1.276. Así, ambas brechas se ubican en el 35%.
Los contratos de futuro de dólar cayeron un 0,6%. Las mayores bajas se dieron en los contratos de febrero (-1,3%), abril (-0,9%) y mayo (-0,8%). Así, la devaluación implícita se ubica en un 3,2% mensual promedio hasta junio del 2025.
Los bonos CER tuvieron un notable incremento del 2,6% tras la publicación del dato de inflación nacional. En la curva de tasa fija, el TO26 cerró con una baja del 0,3%, mientras que las lecaps subieron un 0,4%. Los duales, por su parte, registraron una leve pérdida del 0,1%, y los DLK mostraron una suba del 0,6%.
Los bonos soberanos en hard-dollar ganaron un 1,0%, impulsados por una suba de 1,2% en los ley Nueva York y un aumento del 0,7% en los ley Argentina. Esto les permitió acumular una ganancia de 1,9% en lo que va del mes y un rendimiento del 35,6% en lo que va del año. Las paridades promedian el 47,5%, y el riesgo país disminuyó en 56 pb, ubicándose en 1.492 pb. Por otro lado, los BOPREAL del BCRA ganaron un 1,6%.
En cuanto a las acciones, el Merval marcó una suba de 2,1% en pesos y de 1,8% medido en dólares CCL, cerrando la rueda en USD 1.299. Con esto, en las últimas cinco ruedas acumula una suba de 7,2% en pesos y de 11,2% en dólares. En la rueda de ayer, los tres papeles con mejor performance en pesos fueron BYMA (+7,8%), IRSA (+6,2%) y BBVA (+5,1%). Por otro lado, las mayores pérdidas fueron Aluar (-0,8%) y Banco de Valores (-0,6%).
Noticias globales: el mundo hoy.
Los mercados globales registraron otra jornada excelente, con los principales índices de EE. UU. mostrando un fuerte rebote debido a la publicación de datos positivos sobre las ventas minoristas y el mercado laboral, lo que ayudó a disipar las preocupaciones sobre una posible recesión. El S&P 500 y el Nasdaq subieron 1,7% y 2,5%, respectivamente, mientras que el Dow Jones avanzó un 1,4%. Todos los sectores cerraron al alza, destacándose el consumo discrecional, impulsado por las fuertes ganancias de Tesla (6,3%) y Amazon (4,4%), seguido por los sectores de tecnología y materiales. En cuanto a las empresas, Cisco experimentó un aumento del 6,8% tras dar un pronóstico de ingresos optimista, y Walmart avanzó un 6,6% después de superar las expectativas de ganancias e ingresos.
Diferente fue el caso de la renta fija, dado que los mejores pronósticos de actividad moderaron las expectativas de recorte de tasas, lo que impulsó los rendimientos de los bonos del Tesoro. La UST10Y subió 10 puntos básicos, superando la marca del 3,93%, consolidando el repunte desde el mínimo anual de 3,8% registrado el 2 de agosto. La UST2Y cerró en 4,1%, 15 pb por encima de la rueda anterior. En este contexto, los índices de renta fija tuvieron una jornada mayormente negativa, con una caída promedio de 0,2%, impulsada por los bonos del Tesoro y los corporativos investment grade que cayeron 0,5% y 0,3%, respectivamente, mientras que los bonos high yield subieron 0,1% y los emergentes se mantuvieron sin cambios.
En cuanto a los datos económicos del día, en julio las ventas minoristas en EE. UU. aumentaron 1,0% m/m en términos nominales, tras una caída revisada a la baja de 0,2% m/m en junio, superando ampliamente las previsiones del mercado que esperaban un alza de 0,3% m/m. Este fue el mayor incremento desde enero de 2023, destacándose las ventas en concesionarios de vehículos de motor y repuestos (3,6% m/m), seguidas por las ventas en tiendas de electrónica y electrodomésticos (1,6% m/m). En cuanto al mercado laboral, las solicitudes de prestaciones por desempleo cayeron en 7.000, hasta 227.000, en la semana que finalizó el 10 de agosto, la cifra más baja en cinco semanas. Esto contrasta con las expectativas del mercado, que proyectaban un ligero aumento hasta 235.000, marcando la segunda caída semanal consecutiva desde que alcanzaron un máximo de casi un año de 250.000 a finales de julio.
También hubo datos importantes en China, donde la producción industrial en julio se desaceleró por tercer mes consecutivo, registrando un incremento de 5,1% i.a., frente al 5,3% i.a. de junio y por debajo del 5,2% i.a. esperado por el mercado. Por otro lado, las ventas minoristas subieron un 2,7% i.a. en julio, levemente por encima de lo esperado y acelerando respecto a junio, cuando habían crecido un 2,0% i.a.
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Fue una jornada positiva para Wall Street luego de que el dato de inflación minorista de julio resultara en línea con lo esperado, consolidando la expectativa de que la Fed reducirá la tasa de interés de referencia en septiembre, aunque serán los datos de actividad los que determinarán la magnitud del recorte. En cuanto a la renta variable, la mejor performance fue del Dow Jones, con un alza del 0,6%, mientras que el S&P 500 subió un 0,4%, marcando su quinta racha ganadora consecutiva. Por su parte, el Nasdaq cerró sin cambios. Las acciones financieras y energéticas se destacaron, mientras que los servicios de comunicación quedaron rezagados, liderados por una caída del 2,3% en las acciones de Alphabet, tras un informe que sugirió que el Departamento de Justicia de EE. UU. está considerando varias opciones, incluida la posibilidad de dividir la empresa. Entre las acciones de megacapitalización, Apple subió un 0,2%, marcando su sexto día consecutivo de ganancias, la racha más larga desde principios de julio, mientras que Nvidia ganó un 1,6% y Broadcom un 1%.
También fue una buena jornada para la renta fija. Ante la expectativa de recorte de tasas de la Fed, los rendimientos de los bonos del Tesoro Americano volvieron a operar a la baja, especialmente en el tramo largo. Concretamente, la USDT10Y bajó 3 pb hasta 3,82%, lo que impulsó a los índices de renta fija, que registraron una ganancia promedio de 0,2%.
Respecto a la noticia del día, el IPC americano de julio interrumpió la tendencia a la baja que venía mostrando en los meses previos y cumplió con las expectativas de los analistas al anotar un alza de 0,2% m/m, lo que llevó a un incremento del 2,9% en los últimos doce meses. Pese al repunte mensual, la inflación sigue en una zona cercana al objetivo de la Fed. El IPC core también marcó un incremento del 3,2% i.a. El mayor dinamismo de los precios minoristas en comparación con mayo y junio se explicó por el capítulo de transporte, que subió 0,4% m/m (vs caída de 0,5% m/m los meses anteriores), vivienda que aumentó 0,4% m/m, y los precios de energía, que no presentaron cambios tras las caídas de mayo y junio. El índice IPC Super Core (que excluye alimentos, energía y vivienda) retrocedió 0,01% m/m por tercer mes consecutivo, acumulando una suba interanual de solo 1,8%.
En el mercado de commodities, el precio del petróleo WTI interrumpió su escalada tras los comentarios del presidente Biden, sugiriendo que Irán podría no atacar a Israel si se alcanza un alto el fuego en Gaza. El WTI bajó un 1,7%, cerrando a USD 77 por barril. Además, la EIA informó un aumento inesperado en los inventarios de crudo en EE.UU., que subieron en 1,357 millones de barriles la semana pasada, rompiendo una racha de seis semanas de caídas y desafiando las expectativas de una baja de 2 millones de barriles. La EIA también indicó que las disminuciones de inventarios podrían desacelerarse en el último trimestre, mientras que la OPEP rebajó sus pronósticos de demanda para este año y el próximo debido a una menor demanda de China. Diferente fue el caso de la soja, que siguió a la baja y cerró en USD 360 por tonelada.
En otras latitudes, en el 2Q24 el PBI de la Eurozona repitió la performance del trimestre anterior al registrar un alza de 0,3% t/t (1,2% anualizado) y acumuló un crecimiento de 0,6% i.a. El crecimiento fue generalizado entre las economías que componen la zona, con la excepción de Alemania, Hungría, Letonia y Suecia. Entre las economías más grandes, se destacó España con un crecimiento de 0,8% t/t y 2,9% i.a., y Francia, que marcó una expansión de 0,3% t/t y 1,1% i.a. En cambio, Alemania, la mayor economía de la región, se contrajo 0,1% t/t y quedó 0,1% por debajo del 2Q23. La Comisión Europea prevé un crecimiento de 0,8% para este año tras el estancamiento registrado en 2023.
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El IPC Nacional de julio confirmó la desaceleración que venía registrando desde el salto post devaluación de diciembre, aunque el dato estuvo levemente por encima de lo esperado por el mercado y las expectativas del gobierno. La inflación minorista marcó un alza de 4,0% m/m (vs. 4,6% m/m en junio), acumulando 87% en el año y 263% en los últimos doce meses. La desaceleración respecto a junio fue menor de lo que esperaba el REM (3,8% m/m), el BCRA (3,7% m/m) y el mercado (3,2% m/m), pero fue mayor a la inflación registrada en CABA (5,1% m/m). Lo que más sorprendió fue que el IPC Core interrumpió la desaceleración que venía mostrando al subir 3,8% m/m (vs. 3,7% en junio), mientras que los precios regulados subieron 4,3% m/m (vs. 8,1% en junio) y los estacionales 5,1% m/m (vs. 4,4% en junio).
En la licitación de ayer, el Tesoro colocó $1,6 billones frente a vencimientos por $1,3 billones, logrando un rollover del 126%. El Tesoro aceptó únicamente ofertas por la letra capitalizable a junio de 2025, mientras que las otras seis licitaciones fueron declaradas desiertas. La lecap se adjudicó a su tasa mínima de TEM 3,95%, lo que representa una baja en la tasa respecto a la colocación previa, donde se había colocado a TEM 4,50%. En consecuencia, se rechazaron ofertas por $2,9 billones, destinando el 100% del monto aceptado a tasa fija, con un plazo promedio de 10 meses.
En el mercado cambiario, el BCRA registró compras netas por USD 33 M y, en las diez ruedas de agosto, la autoridad monetaria acumuló compras por USD 277 M, comparadas con los USD 264 M adquiridos en el mismo período de julio. Por otro lado, el stock de reservas internacionales se redujo en USD 11 M, alcanzando un total de USD 27.571 M.
El dólar oficial aumentó diariamente un 0,1% hasta $941,7, lo que representa un ritmo de devaluación mensualizado de 4,3%, acelerándose respecto al ritmo de 1,6% registrado el martes. En los últimos cinco días hábiles, la devaluación corrió a una TEM de 2,1%, ritmo que se ha mantenido constante en lo que va de agosto.
Los dólares financieros volvieron a operar a la baja. El MEP con AL30 se mantuvo en $1.269, mientras que el CCL disminuyó 0,1% hasta $1.268. De esta forma, ambas brechas se sitúan en 35%.
Los contratos de futuro de dólar cayeron un 0,5%. Las mayores caídas se registraron en los contratos de marzo (-0,9%), enero (-0,9%) y mayo (-0,8%). De este modo, la devaluación implícita se ubica en el 3,3% mensual promedio hasta junio del 2025.
Los bonos CER se incrementaron un 0,7% tras el dato de inflación por encima de lo esperado. Así, superaron a la curva de tasa fija, con el TO26 cerrando alcista en 0,1%, mientras que las Lecaps experimentaron un alza de 0,1%. Con esto, los precios de mercado todavía no incorporan completamente el dato de inflación y siguen marcando una inflación de 3,4% para julio. Por su parte, los duales registraron una ganancia de 0,3%, y los DLK marcaron una caída de 0,3%.
Los bonos soberanos en hard-dollar ganaron un 1,5%, impulsados por una suba del 1,3% en los ley Nueva York y del 1,8% en los ley Argentina. Así, acumulan una ganancia del 1,0% en lo que va del mes y del 34,2% en lo que va del año. De esta manera, las paridades promedian el 47,2%, mientras que el riesgo país disminuyó 9 puntos básicos hasta los 1.548 puntos básicos. Por su parte, los BOPREAL del BCRA cayeron un 0,1%.
En cuanto a las acciones, el Merval marcó una suba del 1,0% en pesos y del 1,6% medido en dólares CCL, cerrando la rueda en USD 1.278. Con esto, en las últimas cinco ruedas acumula una suba del 10,7% en pesos y del 17,2% en dólares. En lo que respecta a la rueda de ayer, los tres papeles con mejor performance en pesos fueron BYMA (+4,0%), Banco Macro (+3,8%) y BBVA (+3,2%). En tanto que las mayores pérdidas fueron Holcim (-2,7%), Transener (-2,7%) y TGS (-1,9%).
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Fue una jornada positiva para Wall Street. El dato de inflación mayorista de EE. UU. subió menos de lo esperado en julio, lo que alimentó la especulación de que la Fed podría considerar un recorte mayor de las tasas de interés en septiembre. El S&P 500 avanzó un 1,6%, el Nasdaq 100 subió un 2,5% y el Dow Jones un 1,0%. El sector tecnológico lideró las ganancias del día, con actuaciones notables de Nvidia (6,4%), AMD (3,2%) y Qualcomm (4%). Las acciones de consumo discrecional también tuvieron aumentos significativos, incluidas Amazon (2%), Tesla (5,3%) y un alza destacada del 24,5% en las acciones de Starbucks.
En cuanto a los rendimientos de los bonos del Tesoro, la USDT10Y cayó por debajo del 3,9%, acercándose al mínimo de un año del 3,8% registrado el 2 de agosto pasado. La caída en los rendimientos estuvo limitada por la escasa demanda en las últimas subastas de bonos a 10 y 30 años, junto con la elevada oferta de bonos corporativos. En este contexto, todos los índices de renta fija cerraron la rueda en alza, con una ganancia promedio del 0,5%, destacándose los corporativos de alto rendimiento que subieron un 0,7%.
Como comentamos más arriba, los precios mayoristas aumentaron menos de lo esperado en julio, con un alza de 0,1% m/m, tras un aumento del 0,2 % m/m en junio y por debajo de las previsiones del 0,2% m/m. Los precios de los bienes subieron un 0,6% m/m, el mayor incremento desde febrero, debido principalmente al alza del 1,9% m/m en la energía. Por otro lado, los precios de los servicios bajaron un 0,2%, la mayor caída desde marzo de 2023, impulsada por la baja del 1,3% m/m en los servicios comerciales. En los últimos doce meses, la inflación al productor disminuyó al 2,2% desde un 2,7% revisado al alza en junio. Esta mejora también se reflejó en el IPP core, que no registró cambios respecto a junio y quedó en 2,4%, por encima del nivel de julio de 2023, sorprendiendo al consenso que apuntaba a un alza del 0,2% m/m y 2,7%, respectivamente.
Para consolidar esta recuperación, será clave la publicación del IPC que se conocerá hoy y las cifras de ventas minoristas del jueves, fundamentales para evaluar la salud general de la economía estadounidense.
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En el mercado cambiario, el BCRA registró compras netas por USD 3 M. En lo que va de agosto, la autoridad monetaria adiciona compras por USD 244 M. Por otro lado, el stock de reservas internacionales aumentó en USD 109 M hasta los USD 27.582 M.
El dólar oficial aumentó diariamente un 0,1% hasta $940,3. Esto significa un ritmo de devaluación mensualizado de 1,6%, que se aceleró contra el ritmo de 0,2% del lunes. En los últimos cinco días hábiles la devaluación corrió a una TEM de 1,8%, mientras que en lo que va de agosto corrió a TEM 1,9%.
Los dólares financieros operaron a la baja. El MEP con AL30 cayó 1,2% hasta alcanzar los $1.269, en tanto que el CCL disminuyó 1,2% hasta $1.269. De esta manera, acumulan una caída de 11% desde sus máximos de julio y sus brechas con el dólar oficial se sitúan en 35%.
Durante la jornada de ayer, los contratos de futuro de dólar cayeron un 0,7%. Las mayores caídas se registraron en los contratos de abril (-1,4%), marzo (-1,2%) y diciembre (-1,1%). De este modo, la devaluación implícita se ubica en el 3,4% mensual promedio hasta junio del 2025.
Las curvas soberanas en pesos tuvieron una rueda sin grandes cambios. Los bonos CER permanecieron estables. En la curva de tasa fija, el TO26 cerró sin variaciones mientras que las lecaps subieron 0,5%. Por su parte, los duales registraron una ganancia de 0,2% y los DLK mantuvieron su valor.
Los bonos soberanos en hard-dollar ganaron 0,7%, por una suba de 1,2% en los ley Nueva York y una caída de 0,1% en los ley Argentina. Así, acumulan una caída de 0,5% en lo que va del mes y una ganancia de 32,3% en lo que va del año. De esta manera, las paridades promedian el 46,6% y el riesgo país disminuyó 3 pb hasta los 1.557 pb. Por otro lado, los BOPREAL del BCRA subieron un 0,6% diario.
En cuanto a las acciones, el Merval marcó una suba de 0,2% en pesos y de 1,2% medido en dólares CCL, cerrando la rueda en USD 1.255. Con esto, en lo que va del mes el Merval acumula una suba de 7,4% en pesos y de 9,2% en dólares. En lo que refiere a la rueda de ayer, los tres papeles con mejor performance en pesos fueron Banco Macro (+2,7%), Holcim (+2,1%) e IRSA (+2,1%). En tanto que, las mayores pérdidas fueron TGS (-3,0%), Sociedad Comercial del Plata (-2,0%) y Ternium (-1,8%).
¿Cuál es el impacto y cuáles son los retos éticos con los que nos enfrentamos?
Uno de los mayores desafíos que enfrenta la inteligencia artificial es la presencia de sesgos en los algoritmos. Estos sesgos, a menudo inadvertidos, surgen de los datos con los que se entrenan los modelos de IA. Si los datos de entrenamiento reflejan prejuicios o desigualdades existentes en la sociedad, el algoritmo aprenderá y replicará esos sesgos. Un ejemplo concreto es el uso de IA en la contratación laboral, donde algoritmos han discriminado a candidatos por razones de género o raza debido a que los datos históricos usados para entrenarlos ya contenían estos prejuicios.
Pensemos en un sistema de IA utilizado por una empresa para filtrar currículums. Si los datos históricos de la empresa muestran una preferencia por empleados de un determinado grupo demográfico, el algoritmo podría aprender a replicar esta preferencia, excluyendo automáticamente a candidatos cualificados que no pertenecen a ese grupo. Así, en lugar de promover la igualdad de oportunidades, la IA podría reforzar las disparidades existentes.
Privacidad, desempleo y dependencia tecnológica
La adopción masiva de la inteligencia artificial plantea serias cuestiones éticas y sociales. La privacidad es uno de los aspectos más críticos. Los algoritmos de IA requieren vastas cantidades de datos para funcionar de manera efectiva, lo que a menudo implica el uso de datos personales. ¿Hasta qué punto estamos dispuestos a sacrificar nuestra privacidad a cambio de la conveniencia que ofrece la IA?
Consideremos el uso de cámaras de seguridad equipadas con reconocimiento facial en espacios públicos. Si bien estas tecnologías mejoran la seguridad, también plantean el riesgo de una vigilancia masiva sin precedentes, donde cada movimiento de los ciudadanos es monitoreado y registrado. Esta capacidad para rastrear y analizar datos a nivel individual plantea la pregunta de quién controla esta información y cómo se utiliza.
Otro desafío crucial es el impacto de la IA en el empleo. A medida que las máquinas se vuelven más capaces de realizar tareas que antes requerían intervención humana, surge la preocupación sobre el desempleo tecnológico. Sectores como la manufactura, el transporte y el servicio al cliente ya han comenzado a experimentar una reducción en la demanda de mano de obra humana debido a la automatización. Aunque algunos argumentan que la IA también creará nuevos empleos, la transición podría no ser equitativa, dejando a muchas personas sin las habilidades necesarias para competir en un mercado laboral cada vez más digitalizado.
Finalmente, la dependencia tecnológica es un riesgo que no debe ser subestimado. A medida que nos volvemos más dependientes de sistemas automatizados para tomar decisiones, corremos el riesgo de perder habilidades críticas. Imaginemos un mundo donde los médicos confían ciegamente en diagnósticos generados por IA, sin cuestionar los resultados. Si el sistema comete un error, las consecuencias podrían ser desastrosas. Por tanto, es esencial encontrar un equilibrio donde la IA actúe como una herramienta complementaria, en lugar de un reemplazo para el juicio humano.
Regulación y gobernanza de la IA: avances y desafíos
El avance rápido de la inteligencia artificial dejó a los reguladores luchando por ponerse al día. La IA es una tecnología global, pero las leyes y regulaciones que la gobiernan son locales y varían significativamente de un país a otro. Esto crea un panorama fragmentado donde las empresas tecnológicas pueden operar en zonas grises legales, sin un marco claro que defina la responsabilidad y los límites éticos.
Un ejemplo de esto es la regulación del uso de IA en vehículos autónomos. Mientras que en algunos países se han establecido normativas estrictas para garantizar la seguridad, en otros la legislación es casi inexistente, lo que permite que empresas prueben tecnologías aún no suficientemente maduras en entornos públicos. Esto no solo pone en riesgo la seguridad de los ciudadanos, sino que también plantea cuestiones sobre la responsabilidad en caso de accidentes. ¿Quién es responsable cuando un coche autónomo comete un error: el fabricante, el desarrollador del software o el propietario del vehículo?
Además, la falta de un marco regulatorio internacional para la IA también dificulta la creación de estándares éticos globales. Si bien algunos países, como la Unión Europea, están a la vanguardia en la creación de regulaciones éticas para la IA, estas normativas no tienen validez fuera de sus fronteras. Esto permite que tecnologías que pueden estar prohibidas en un país, sean desarrolladas y utilizadas en otro, lo que genera un desbalance en la protección de derechos humanos a nivel global.
Ciberseguridad y riesgos de manipulación
Finalmente, uno de los riesgos más preocupantes asociados con la inteligencia artificial es el de la ciberseguridad. Los sistemas de IA son tan seguros como los datos que los alimentan y los algoritmos que los construyen. Si estos sistemas son manipulados, los resultados pueden ser catastróficos.
Un ejemplo preocupante es el uso de IA en la manipulación de información. Los deepfakes, que son videos generados por IA donde se manipula la imagen y la voz de una persona para que parezca que está diciendo o haciendo algo que en realidad no ha hecho, son un claro ejemplo de los peligros de la IA en manos equivocadas. Estos videos son cada vez más realistas y se utilizan para desinformar, engañar y manipular la opinión pública. En un entorno donde la desinformación puede influir en elecciones, decisiones económicas y relaciones internacionales, la capacidad de generar y distribuir deepfakes representa un riesgo significativo para la estabilidad global.
Además, los ataques cibernéticos que utilizan IA para identificar vulnerabilidades en sistemas informáticos también están en aumento. A medida que las empresas y gobiernos adoptan sistemas más avanzados de IA, los cibercriminales también están utilizando IA para perfeccionar sus ataques, creando un ciclo de mejora continua en las técnicas de hacking. Este tipo de amenazas requiere de una respuesta igualmente sofisticada en términos de ciberseguridad, que incluya el uso de IA para anticipar y mitigar posibles ataques.
Navegando en aguas turbulentas
La inteligencia artificial ofrece innumerables oportunidades para mejorar nuestras vidas, pero también trae consigo una serie de riesgos y desafíos que no podemos ignorar. Desde los sesgos en los algoritmos hasta los problemas éticos, la regulación y los riesgos de ciberseguridad, es evidente que navegamos en aguas turbulentas. Es central que tanto los desarrolladores como los reguladores trabajen juntos para garantizar que la IA se utilice de manera ética y segura, protegiendo siempre el bienestar humano.
¿En qué invertir dentro del nuevo régimen de regularización de activos?
Implicancias macroeconómicas
Las atractivas condiciones que ofrece el gobierno nos llevan a ser optimistas acerca del éxito del blanqueo. Dado que se trata de stocks no registrados, es muy difícil estimar con precisión cuánto ingresará al blanqueo. El consenso estima un blanqueo de entre USD 30.000 M y USD 40.000 M.
A pesar de que esperamos que sea exitoso, consideramos que las expectativas generadas sobre el impacto del blanqueo en la economía argentina son algo exageradas. Las condiciones del blanqueo son tan flexibles que limitan su traslado efectivo a la economía real.
En términos de reservas netas y recaudación, el gobierno ofrece la posibilidad de evitar pagar multas a cambio de invertir en activos financieros hasta diciembre de 2025. Esto reducirá significativamente la base imponible para la multa, que además es coparticipable, por lo que al gobierno nacional le quedará tan solo el 42%. Con un blanqueo optimista de USD 50.000 M, estimamos que al gobierno nacional le ingresaría entre USD 1.320 M y USD 1.656 M (entre 0,22% y 0,28% del PIB) en concepto de multas y adelantos de bienes personales. Estos montos no son lo suficientemente significativos como para ofrecer una solución de largo plazo. A modo ilustrativo, es prácticamente el monto que el Tesoro dejará de recaudar por la reducción de la alícuota del impuesto PAIS. En esta misma dirección, no llegarían a cubrir ni un tercio de los vencimientos en dólares por USD 6.900 M que tiene el Tesoro con bonistas privados.

Tampoco esperamos un gran impacto en términos de reservas brutas y actividad. En el blanqueo de 2016, un 80% de los fondos se mantuvieron en cuentas offshore, algo que esperamos que se repita en 2024. Por lo tanto, estos fondos no aumentarán los depósitos locales ni se destinarán a dinamizar la actividad económica. Un caso algo distinto es el de las cuentas comitentes especiales, que, a pesar de no ingresar directamente al sistema bancario, podrían terminar derramándose sobre el resto del sistema.
Donde sí podría haber un gran impacto es en el mercado de capitales argentino. Esto dependerá principalmente del interés que generen las cuentas CERA (Comitente Especial de Regulación de Activos), que permiten evitar el pago de una multa del 5,0%. Con un blanqueo de USD 30.000 M, habría un flujo de USD 2.400 M al sistema financiero si 1 de cada 10 dólares blanqueados se destina a cuentas CERA. A modo de referencia, este monto representa un 7% del patrimonio total de los FCI argentinos (excluyendo money-market).
Por qué vemos atractivo en el blanqueo
Los beneficios del blanqueo ofrecen la suficiente protección y compensación contra el riesgo de que —como les ocurrió a quienes ingresaron en el blanqueo de 2016— en el futuro se cambien las reglas de juego o de que los activos argentinos sufran una importante caída:
Carteras blanqueo
Construimos dos carteras para quienes ingresan al blanqueo y están interesados en aprovechar las cuentas CERA. Ambas carteras son fundamentalmente conservadoras, compuestas por una selección de obligaciones negociables de alta calidad y con muy baja exposición al riesgo. Con estas características, las carteras priorizan mantener un bajo nivel de riesgo y una volatilidad reducida.

La cartera Mínimo Riesgo pone prioridad absoluta en la minimización de riesgos y la volatilidad para los inversores. La selección se enfoca exclusivamente en emisores de la más alta calidad: Arcor, Panamerican, Pampa Energía e YPF. La ON de YPF cuenta con una protección adicional debido a que está garantizada por las exportaciones de la empresa. Todos los créditos tienen vencimientos cercanos a 2026, con el objetivo de que la cartera se comporte de manera lo más similar posible a mantener liquidez. Por último, se sugiere destinar un 20% de las posiciones al BOPREAL Serie 2, que debido a su rápido flujo de pagos es una de las alternativas más conservadoras del mercado argentino. La Tasa Interna de Retorno promedio de la cartera es de 7,1%, mientras que su vencimiento promedio se ubica en junio de 2026.

Como alternativa moderada, sugerimos la cartera Opción Rendimiento. Este portafolio mantiene un bajo grado de exposición al riesgo mediante una selección de emisores de alta calidad crediticia. La cartera busca ofrecer un rendimiento superior a los dos dígitos. Para lograr esto, se toman posiciones en ONs con vencimiento posterior a 2026. En este mismo sentido, un 20% de la inversión se destina al BOPREAL 2026 del BCRA con el objetivo de mejorar la tasa esperada del portafolio. La Tasa Interna de Retorno promedio de la cartera es de 11,5%, mientras que su vencimiento promedio se ubica en febrero de 2029.

Noticias locales: el país hoy.
El Tesoro anunció las condiciones para la licitación del miércoles 14 de agosto, donde enfrenta vencimientos por $1,3 billones. En esta licitación, ofrecerá tres letras capitalizables a noviembre 2024, febrero 2025 y junio 2025 (esta última con una TEM mínima de 3,95%). Además, el menú incluye dos bonos ajustados por CER a diciembre 2026 y diciembre 2027. Finalmente, también se colocarán dos bonos dollar-linked, uno a diciembre 2025 y otro a junio 2026.
En el mercado cambiario, el BCRA registró compras netas por USD 35 M y lleva cinco ruedas de compras al hilo (la racha más larga desde principios de julio). En las ocho ruedas de agosto, la autoridad monetaria adiciona compras por USD 241M que comparan con compras por USD 184 M al mismo plazo en julio. Por otro lado, el stock de reservas internacionales aumentó en USD 81 M hasta los USD 27.473 M.
El dólar oficial aumentó diariamente en 17 centavos hasta $939,8. Esto significa un ritmo de devaluación mensualizado de 0,2%, que se desaceleró contra el ritmo de 6,9% del viernes. En los últimos cinco días hábiles la devaluación corrió a una TEM de 1,9%, igual ritmo de lo que va de agosto.
Los dólares financieros siguen operando a la baja. El MEP con AL30 cayó 1,1% hasta alcanzar los $1.284, en tanto que el CCL disminuyó 0,9% hasta $1.284. De esta manera, sus brechas con el dólar oficial se sitúan en 37%.
Durante la jornada de ayer, los contratos de futuro de dólar cayeron un 0,2%. La única suba diaria estuvo en el contrato de abril (+0,2%). Mientras que, las mayores caídas se registraron en los contratos de noviembre (-0,4%), diciembre (-0,3%) y enero (-0,3%). De este modo, la devaluación implícita se ubica en el 3,4% mensual promedio hasta junio del 2025.
Las curvas soberanas en pesos tuvieron una rueda mayormente positiva. Los bonos CER se incrementaron un 0,4%. En la curva de tasa fija, el TO26 cerró alcista en 0,3% mientras que las lecaps no experimentaron fluctuaciones. Por su parte, los duales registraron una ganancia de 0,1% y los DLK marcaron una suba de 0,6%.
Los bonos soberanos en hard-dollar ganaron 0,5%. Así, acumulan una caída de 1,2% en lo que va del mes y una ganancia de 31,4% en lo que va del año. De esta manera, las paridades promedian el 46,3% y el riesgo país aumentó 3 pb hasta los 1.560 pb. Por otro lado, los BOPREAL del BCRA subieron un 0,3% diario.
En cuanto a las acciones, el Merval marcó una caída de 0,6% en pesos y una suba de 0,7% medido en dólares CCL, cerrando la rueda en USD 1.223. Con esto, en lo que va del mes el Merval acumula una suba 6,3% en pesos y de 6,4% en dólares. En lo que refiere a la rueda de ayer, los tres papeles con mejor performance en pesos fueron Sociedad Comercial del Plata (+3,2%), IRSA (+1,6%) e YPF (+0,9%). En tanto que las mayores pérdidas fueron las de Aluar (-3,4%), Loma Negra (-3,4%) y Cresud (-2,9%).
Noticias globales: el mundo hoy.
En una semana en la que la atención estará centrada en la publicación del índice de inflación de julio, los mercados comenzaron sin grandes movimientos. El S&P 500 cerró sin variaciones, el Nasdaq ganó un 0,2%, mientras que el Dow Jones retrocedió un 0,3%. Los sectores inmobiliario y de servicios de comunicaciones lideraron las pérdidas de la sesión, mientras que los sectores de tecnología, energía y servicios públicos cerraron en terreno positivo. Entre las acciones destacadas, Nvidia subió un 4%, mientras que Qualcomm cayó un 1%, y JetBlue Airways se desplomó un 20,7% después de anunciar planes para pedir prestado USD 2.750 M, utilizando su programa de fidelización como garantía.
El rendimiento de los bonos del Tesoro de EE. UU. a 10 años se mantuvo estable en 3,95%, permaneciendo por encima de los mínimos de un año de 3,79% alcanzados a principios de mes. Este escenario se da mientras los operadores se preparan para una semana cargada de datos clave que podrían ser decisivos para evaluar la fortaleza de la economía estadounidense. Las probabilidades de un recorte de 50 pb por parte de la Fed se han reducido a casi el 50%, en comparación con el 85% de la semana pasada, cuando el temor a una posible recesión en EE.UU. había aumentado las expectativas de un recorte más agresivo.
En cuanto a los datos económicos del día, el déficit presupuestario del gobierno de EE.UU. en julio se amplió a USD 244 MM, frente al déficit de USD 220,7 MM registrado en el mismo mes del año anterior, aunque fue levemente inferior a lo que esperaba el mercado (USD 254,3 MM). Los ingresos aumentaron un 20% interanual, alcanzando USD 330 MM, aunque ajustados por los ingresos de impuestos diferidos, el aumento fue del 12% interanual. Mientras tanto, el gasto total subió un 16% interanual hasta USD 574 MM, liderado por un incremento de USD 72 MM en los desembolsos de Medicare. Los intereses de la deuda también aumentaron un 21% interanual, alcanzando los USD 81 MM, mientras que la tasa de interés promedio ponderada subió 49 puntos básicos hasta el 3,33%.
Durante los primeros 10 meses del año fiscal 2024, el déficit de EE.UU. cayó un 6% a USD 1.517 MM desde USD 1.614 MM en el mismo período del año fiscal 2023, gracias a que los ingresos crecieron un 11% interanual mientras que el gasto total lo hizo un 6% interanual. Es importante destacar que la mejora fue más significativa al considerar el resultado primario (que no incluye el pago de intereses), el cual se redujo en un 30%, dado que el gasto primario sólo aumentó un 2% interanual, lo que llevó a que el déficit primario pasara de USD 1.052 MM a USD 748,5 MM.
El precio del petróleo se disparó un 4,2%, cerrando en USD 80,1 por barril, marcando así cinco días consecutivos de subidas. Este incremento fue impulsado por la escalada del conflicto en Medio Oriente, que amenaza con restringir los suministros mundiales de crudo. El Pentágono ha intensificado su presencia militar en la región, ordenando el despliegue de un grupo de ataque con portaaviones y otras fuerzas adicionales en respuesta a una posible agresión iraní hacia Israel. Las tensiones aumentaron después de un ataque aéreo durante el fin de semana, y las fuerzas israelíes continuaron las operaciones cerca de la ciudad de Khan Younis, en el sur de Gaza, el lunes, empeorando el conflicto.
Por otro lado, la OPEP redujo su pronóstico de crecimiento de la demanda mundial de petróleo para 2024, bajando de 2,25 millones a 2,11 millones de barriles por día. Esta revisión se debe a datos más débiles y a una menor demanda de China. Además, la OPEP+ ha extendido sus recortes de producción hasta septiembre, con una eliminación gradual prevista a partir de octubre.
El precio de la soja cayó USD 6, cerrando la jornada en USD 371 por tonelada, marcando su nivel más bajo en casi cuatro años. Esta disminución se debe a una oferta abundante y una demanda relativamente baja. Se espera que la producción mundial para el período 2024/25 sea considerable, con Brasil proyectando una cosecha excepcionalmente grande que incrementará aún más la oferta global. Además, las condiciones climáticas mejoradas en los EE. UU., con lluvias que han mitigado la sequía anterior, están beneficiando los rendimientos de los cultivos.
Por otro lado, los datos recientes del USDA indican que, aunque las exportaciones son sustanciales, están por debajo del ritmo habitual, con las ventas de nuevas cosechas en su nivel más bajo en 20 años. La fuerte competencia de la soja brasileña y argentina, junto con las mayores compras de China de soja brasileña más barata, también están influyendo negativamente en los precios del mercado.
Desde mediados de julio, los mercados han dejado atrás las noticias de nuevos máximos históricos para mostrar cada vez más volatilidad y caídas generalizadas en las acciones, mientras que la renta fija va tomando cada vez más protagonismo ante la perspectiva del inicio de un ciclo de recorte de tasas. Los festejos por la baja de inflación que va convergiendo al objetivo de la Fed fueron opacados por los temores de una rápida desaceleración del nivel de actividad, incluso con riesgo de recesión. El pesimismo de los inversores aumentó la probabilidad de recortes de tasa más rápidos y profundos de lo que se esperaba hace unos meses, lo que se reflejó en los rendimientos de los bonos del Tesoro, que retrocedieron a los niveles más bajos del año y con una curva que parece normalizar el spread entre tasas cortas y largas. ¿Son razonables estos movimientos? Creemos que hubo una sobrerreacción del mercado ante los últimos datos de empleo. Seguimos viendo una economía que tiene un buen desempeño, con buen crecimiento, inflación desacelerando y un mercado laboral fuerte. Esto le pone cierto freno a las expectativas de una flexibilización rápida y fuerte de la política monetaria, obligando a la Fed a moverse con cautela para cumplir con su mandato dual de lograr estabilidad de precios y pleno empleo, más aún cuando se avecina la carrera por la presidencia. Creemos que hubo un punto de inflexión en los mercados luego de un muy buen primer semestre con valuaciones que quedaron con ratios muy exigentes, por lo que recomendamos una cartera defensiva en acciones, mientras que estimamos un buen panorama futuro para la renta fija, especialmente los bonos del Tesoro americano que se favorecerán de los recortes de tasas de interés y de su característica de refugio ante tiempos volátiles.
Aceleró el crecimiento y bajó la inflación. En el 2Q24, la economía estadounidense mostró un desempeño notable, con una aceleración del crecimiento económico y una desaceleración de la inflación, disipando las preocupaciones surgidas durante los primeros tres meses del año, cuando el PBI creció menos de lo esperado y la inflación se recalentó. En concreto, la primera estimación del PBI del 2Q24 registró un crecimiento del 2,8% t/t anualizado (saar), el doble de lo que había crecido en el 1Q24, superando en un 3% el nivel de un año atrás. Todos los componentes de la demanda mostraron un buen desempeño, pero la aceleración respecto al trimestre anterior se explicó principalmente por el consumo, que aumentó un 2,3% saar (frente al 1,5% en el 1Q24), contribuyendo con 1,6 pp al crecimiento total. También fue destacable la dinámica de la inversión, que creció un 8,4%, 4 pp más que en el trimestre anterior, impulsada por la inversión no residencial y la acumulación de inventarios, mientras que la inversión residencial retrocedió levemente tras un buen comienzo de año. Además del aumento en el crecimiento, los precios también ofrecieron buenas noticias, ya que los precios implícitos del PBI (que miden todos los precios de la economía) avanzaron un 2,3% t/t saar, desacelerando respecto al 3,1% registrado entre enero y marzo, y se ubicaron nuevamente en el canal de convergencia hacia el objetivo de política monetaria del 2% anual.

El consumo resiste con menos ahorro. El buen desempeño del consumo privado se dio en un contexto en el que las familias ahorran menos. En junio pasado, los ingresos disponibles de las familias aumentaron un 0,2% m/m y un 3,6% i.a., impulsados por el alza en los ingresos por salarios, que crecieron un 0,4% m/m y un 4,7% i.a. Sin embargo, el gasto se incrementó un 0,3% m/m y un 5,2% i.a., lo que llevó a que la tasa de ahorro en el mes disminuyera al 3,4% de los ingresos, el nivel más bajo desde noviembre de 2022. Medido a valores constantes, el gasto se expandió un 0,2% m/m (equivalente a un 2,6% anualizado), reafirmando la recuperación que había comenzado en mayo, cuando creció un 0,4% m/m después de una caída del 0,1% m/m en abril, con un buen desempeño tanto en el consumo de bienes como en el de servicios.

Con más desinflación en el margen. Si bien el índice de precios implícitos subió al 2,3% saar en el 2Q24, la performance de la inflación fue aún mejor en el margen. En junio, todos los índices de precios se ubicaron en el canal de convergencia al objetivo de la Fed. Concretamente, el índice de precios implícitos del consumo (PCE), que difiere metodológicamente del IPC –no solo en la composición de la canasta, sino también en el método de desestacionalización–, subió un 0,1% m/m en junio (mientras que el IPC había registrado una caída del 0,1% m/m), acumulando un alza del 2,5% en los últimos doce meses (frente al 3,0% i.a. del IPC). Por su parte, el PCE Core aceleró a 0,2% m/m y 2,6% i.a. (comparado con el 3,3% i.a. del IPC Core). Excluyendo el componente de vivienda, el PCE Core subió un 0,2% m/m y 2,1% i.a. (mientras que el IPC Core sin vivienda mostró una caída del 0,1% m/m y un alza del 1,8% i.a.). De esta forma, a nivel general, el promedio de todos los índices de precios en junio subió un 0,8% m/m anualizado y un 1,8% en el promedio de los últimos tres meses.

Se enfría el mercado laboral pero mejora el poder de compra de los salarios. Los datos del mercado laboral de julio estuvieron por debajo de lo esperado. La creación de empleo no agrícola (NFP) fue de 114 mil, frente a las expectativas del mercado de 175 mil, y el dato de junio fue revisado a la baja a 179 mil. La caída fue más notable en el sector privado, que generó 97 mil nuevos puestos de trabajo, comparado con 136 mil en junio y 206 mil en mayo. Además, el empleo agrícola continuó disminuyendo, con una reducción de 47 mil empleos, lo que llevó el total de empleos creados en el mes a 67 mil. Dado que la Población Económicamente Activa (PEA) aumentó en 419 mil personas, el número de desempleados subió en 352 mil, lo que elevó la tasa de desempleo al 4,3%, el nivel más alto desde octubre de 2021. Sin embargo, a pesar de la moderación en la creación de empleos, la masa salarial real continuó en aumento, ya que los salarios subieron un 0,3% m/m y un 3,7% i.a., lo que sigue dando soporte al consumo de las familias.

La Fed parece más dovish. Por octava reunión consecutiva, la Fed mantuvo la tasa de los fondos federales en un máximo de 23 años, en el rango del 5,25%-5,50%. En el comunicado, las autoridades destacaron avances hacia el objetivo de inflación del 2% y señalaron que la actividad económica continuó expandiéndose a un ritmo sólido. Respecto al mercado laboral, mencionaron que la creación de empleo se ha moderado y la tasa de desempleo ha aumentado, aunque sigue siendo baja. Por primera vez desde el inicio de las subidas de tipos en 2022, el comunicado incluyó una mención explícita al doble mandato de la Fed. Durante la conferencia de prensa posterior, Powell adoptó un tono más dovish que en ocasiones anteriores, al sugerir que el primer recorte de tasas está sobre la mesa y podría ocurrir tan pronto como la próxima reunión, el 18 de septiembre, aunque sin comprometerse a un ritmo o cuantía específicos, aclarando que estos dependerán de los datos. La frase que más llamó la atención del mercado fue: "La economía se está acercando al punto en que será apropiado recortar. Una (primera) rebaja podría llegar tan pronto como septiembre". Esto generó optimismo entre los inversores.

Descompresión de tasas. Con la Fed adoptando un tono más dovish y un mercado laboral que muestra señales de enfriamiento, las expectativas de recorte de tasas se han consolidado. Ahora, la discusión se centra en cuán rápido y profundo será este ciclo de bajas. En la reunión de septiembre se anticipa un recorte de entre 50 y 25 pb, lo que marcaría el primer ajuste a la baja desde 2020. Este sería el inicio de una serie de recortes en las reuniones siguientes, con el mercado de futuros descontando una baja de 25 pb en noviembre, diciembre y enero, llevando la tasa de referencia de 5,5% a 4,25% en un lapso de cinco meses. En este contexto, los rendimientos de los bonos del Tesoro han mostrado volatilidad, pero con una tendencia claramente descendente que los ha llevado a los niveles más bajos del año. Esta caída ha sido más pronunciada en el tramo corto de la curva. En el último mes, la UST2Y ha bajado 40 pb hasta 4,05%, acumulando una disminución de 20 pb en lo que va del año. Por su parte, la UST10Y ha cedido 21 pb en el mes, ubicándose en 3,95%, aunque todavía ligeramente por encima del nivel de finales de 2023. Con esta performance, el spread entre las tasas cortas y largas se ha estrechado al nivel más bajo desde julio de 2022, una tendencia que probablemente continuará a medida que se normalice la pendiente de la curva de rendimientos.

La tensión en Japón. Mientras que los principales bancos centrales del mundo comenzaron a bajar las tasas de interés de referencia –especialmente en EE. UU., donde se espera que la Fed lo haga el próximo mes– Japón ha tomado un rumbo diferente, convirtiéndose en un nuevo factor de riesgo para la economía global. La reciente decisión del Banco de Japón (BoJ) de aumentar la tasa de referencia en 10 pb hasta 0,25% –tras haberla subido ya en marzo– representa un cambio significativo en la política monetaria del país, que ahora prioriza la lucha contra la inflación a pesar de un desempeño económico débil. Durante las últimas tres décadas, Japón implementó políticas fiscales y monetarias altamente expansivas para contrarrestar el estancamiento económico y los riesgos de deflación. Sin embargo, en los últimos años, la inflación "despertó", superando el 3% i.a. y manteniéndose por encima del objetivo del 2% del BoJ. Esta reciente alza en las tasas sorprendió al mercado, complicando la práctica común del carry trade con yenes, donde los inversionistas aprovechaban las bajas tasas de interés niponas para financiar inversiones en otros activos financieros. Según el Ministerio de Finanzas de Japón, los préstamos a inversionistas extranjeros aumentaron de USD 460 billones a USD 1,8 trillones entre 2020 y 2023. La decisión del BoJ interrumpió la tendencia de depreciación del yen y creó tensiones en los mercados financieros globales. Aunque estas tensiones se moderaron con las declaraciones del vicepresidente del BoJ, quien señaló que no prevén más aumentos de tasas en un entorno de mercados financieros volátiles, el hecho de que la inflación supere la meta sigue presionando por más ajustes, lo que representa un riesgo latente para los inversores.

Volatilidad y caída de los mercados. Desde que alcanzó máximos a mediados de julio, el S&P 500 comenzó a corregir a la baja, mostrando una elevada volatilidad con jornadas de fuertes caídas y otras de importantes subas. Durante las primeras dos semanas de corrección, la caída se concentró en los sectores tecnológicos y growth, con inversores rotando hacia sectores cíclicos y value. Sin embargo, la persistencia de la volatilidad terminó golpeando a todos los sectores, aunque los defensivos como utilities y consumo tuvieron un desempeño relativo superior. La corrección fue de casi 8 pp, lo que redujo la ganancia acumulada en lo que va del año a 9%. En contraste, la renta fija mostró un comportamiento diferente, ya que todos los índices se beneficiaron del retroceso de las tasas, subiendo casi un 1% en promedio en el último mes. Los bonos del Tesoro fueron los de mejor desempeño, registrando una ganancia del 1,2%, impulsados principalmente por los bonos largos que subieron un 1,6%, mientras que los cortos ganaron un 0,6%. A pesar de los temores que genera un escenario de mayor volatilidad, seguimos considerando un escenario de soft landing y que la Fed comience a bajar las tasas de interés en septiembre, aunque de manera mucho más gradual que lo que anticipa el mercado. Por lo tanto, sigue siendo un buen momento para sumar posiciones en renta fija después de tres años de ajuste, mientras que para las acciones, nos inclinamos por los sectores defensivos ante el escenario de incertidumbre que se avecina.

*Los datos utilizados en el presente informe tienen fecha de cierre 12 de agosto de 2024.
Llega el momento que el marcado espera hace 4 años, ¿y ahora?
En las últimas dos semanas, en un contexto de alta volatilidad en los mercados, las preocupaciones sobre la evolución del nivel de actividad –con temores de recesión incluidos– dispararon las expectativas del mercado en cuanto a un ciclo de recorte de tasas más rápido y profundo de lo previsto hace un mes. Si bien estas expectativas se moderaron con el correr de las ruedas, lo cierto es que es casi un hecho que en septiembre la Fed reducirá la tasa de referencia entre 25 pb y 50 pb. Este sería el primero de una serie de recortes en las reuniones subsiguientes, en las que el mercado de futuros de tasas descuenta un recorte de 25 puntos (0,25%) en cada una de las reuniones de noviembre, diciembre y enero, lo cual llevaría la tasa de referencia desde 5,5% hasta 4,25% en tan solo cinco meses. Los recortes incluso continuarían más allá de enero, siempre y cuando la inflación mantenga su marcha descendente hacia el objetivo del 2% anual.

En línea con el accionar de la Fed, la tasa de los bonos del Tesoro de EE. UU. ha experimentado cinco años de distorsiones, migrando desde valores excepcionalmente bajos durante la pandemia (2020-2021) a tasas extremadamente altas durante el brote inflacionario post-pandemia (2022-2024). Del mismo modo, se espera que la tasa de estos bonos experimente presión bajista una vez que la Fed comience a recortar su tasa de referencia.
Suponiendo que la Fed tenga éxito en llevar la inflación cerca del 2% anual y el mercado laboral no experimente mayores disrupciones, la curva de bonos del Tesoro de EE. UU. debería aproximarse progresivamente a sus valores previos a la pandemia. Recordemos que hasta diciembre de 2019, la tasa de referencia de la Fed se ubicaba en 1,75%, mientras que la inflación se mantenía en 2,2% anual, la economía crecía al 2,5% anual y la desocupación se situaba en 3,6%, con una mayor participación de la población económicamente activa. Si el mercado busca regresar a los mismos niveles de tasa real –casi cero–, las tasas deberían comprimir a niveles de entre 1,5% y 3% a lo largo de toda la curva.


a principal implicancia de una normalización del mercado de bonos será una ganancia de capital para sus tenedores. Ahora bien, mientras que la compresión de tasas probablemente sea mayor en los bonos cortos, que responden de manera más directa a la política de la Fed, son los bonos largos los que presentan un mayor potencial de ganancias, ya que su prolongado plazo al vencimiento los hace más sensibles a movimientos de tasas. A modo de ejemplo, un bono del Tesoro con un año al vencimiento que comprime su tasa 200 puntos básicos (desde 4,5% a 2,5%) presenta una suba de precio de solamente 2%. Por otro lado, un bono a 30 años que comprime su tasa 100 puntos básicos (desde 4,2% a 3,2%) presenta una ganancia del 20%.

El atractivo de los bonos del Tesoro a largo plazo es aún mayor si se considera su posición como reserva de valor en tiempos de crisis. Esto se debe a que, en caso de turbulencias de mercado que incrementen los riesgos de una recesión, la Fed se vería forzada a recortar tasas de manera más agresiva, generando mayores ganancias de capital para los tenedores de estos bonos.
En conclusión, la baja de tasas por parte de la Fed abre una ventana de oportunidades significativa en el mercado de bonos del Tesoro estadounidense, especialmente en aquellos de largo plazo. No obstante, es importante aclarar que el ciclo de baja de tasas podría verse comprometido en caso de que la inflación muestre resistencia a la baja, ya sea por una política fiscal más expansiva con subas de aranceles a las importaciones en un eventual segundo mandato de Trump, un mercado laboral sobrecalentado que presione sobre los salarios, o un aumento en los precios de los commodities ante un incremento del riesgo geopolítico global.
Análisis de instrumentos de renta fija y variable.
A continuación podrás descargar el informe semanal del mercado local, en el que analizamos los distintos instrumentos de renta fija con posibles escenarios de sensibilidad. Además, mostramos los índices de mercados accionarios locales e internacionales, y finalmente el mercado de renta variable local.
Descargar informe al 09/08/2024
Los contratos futuros de Rofex perdieron un 1,9% la semana pasada...
Los contratos futuros de Rofex perdieron un 1,9% la semana pasada. Las principales bajas estuvieron en los contratos largos a 2025: abril (-2,4%), mayo (-3,0%) y junio (-3,1%). Esta semana seguirá siendo determinante la dinámica de las reservas y las expectativas de modificación de régimen cambiario.
El contrato de agosto cotiza en $958 y marca una devaluación directa de 2,0% y mensualizada de 2,7%; casi un punto por encima del crawling peg de 2,0% que mantiene el Tesoro desde diciembre. Para los cuatro meses que quedan de 2024, los precios reflejan que el crawling peg correría en niveles en torno al 3,8%: 3,4% en septiembre ($991), 3,5% en octubre ($1.026), 4,0% en noviembre ($1.067) y 4,3% en diciembre ($1.113). Finalmente, los precios señalan una devaluación de 3,2% promedio para el primer semestre del 2025.
Así, la curva de tasas (TNA) comprimió por la caída generalizada en los contratos. Agosto rinde TNA 32%, septiembre TNA 38% y octubre TNA 40%. A partir de ahí, los rendimientos aumentan gradualmente hasta alcanzar un máximo de TNA 52% en marzo del 2025.
El volumen operado tuvo una fuerte caída. En los últimos cinco días hábiles se comerciaron 1,1 millones de contratos. El viernes 9 de agosto el interés abierto cerró en USD 2.252 M, un aumento de 8% m/m y una caída de 45% i.a.



Noticias y mercado: lo que pasó y lo que viene en el plano internacional.
Los mercados financieros globales tuvieron otra semana agitada. Sin indicadores económicos relevantes y sin sorpresas en cuanto a los balances de las empresas, los inversores quedaron atrapados entre la coyuntura de Japón, los temores de una recesión en EE. UU. y la consecuente decisión de la Fed respecto al recorte de tasas de interés. Lo que comenzó con un lunes negro fue seguido por una recuperación gradual a medida que los mercados digerían la sobrerreacción inicial a los datos de empleo de julio. Las acciones cerraron la semana prácticamente sin cambios, mientras que la renta fija devolvió parte de las ganancias obtenidas al inicio del mes. También contribuyeron a esta recuperación las declaraciones del vicepresidente del BoJ, quien señaló que no volverían a subir la tasa en tiempos de volatilidad en los mercados. Ya prácticamente no hay dudas de que en septiembre la Fed iniciará el ciclo de recorte de tasas, y ahora el debate se centra en cuán fuerte será la baja y cuán rápido avanzará el proceso. Nuestra visión sigue siendo que, dada la fortaleza que muestra la economía estadounidense, con prácticamente pleno empleo y la inflación aún por encima del objetivo del 2%, la Fed no tiene prisa en realizar recortes agresivos, más aún en tiempos electorales y con la expectativa de que una eventual presidencia de Trump sea más inflacionaria. Por lo tanto, creemos que seguirán una estrategia de recortes gradual. Comienza una semana clave para contener las expectativas, ya que se publicarán los datos de inflación y actividad de julio, que darán forma al escenario planteado y podrían tranquilizar a los inversores tras una de las semanas más volátiles de los últimos años.
Del pánico y la sobrerreacción, al alivio y recuperación. Tal como comentamos en el informe anterior, los inversores hicieron una lectura muy pesimista de algunos indicadores económicos de EE. UU. –como el ISM manufacturero y el aumento del desempleo en julio– lo que impulsó las expectativas de recesión y una respuesta rápida de la Fed bajando la tasa de interés. Desde el inicio, esta reacción nos pareció exagerada, considerando la fortaleza que aún muestra la economía, más allá de la moderación en algunos indicadores. Una lectura más detallada de los datos de empleo de julio muestra que el mercado laboral sigue sólido y que la desaceleración en el ritmo de crecimiento del empleo es compensada por el mejor desempeño del poder adquisitivo de los salarios, lo que sostiene la masa salarial, un aspecto clave para mantener la dinámica del consumo. Con una semana “liviana” en cuanto a la publicación de indicadores económicos, el mercado se apoyó en la evolución de las peticiones iniciales de desempleo, que vinieron por debajo de lo esperado, restando dramatismo a la coyuntura. También fue mejor de lo esperado la expansión del crédito. Además, la actualización del Nowcast de la Fed de Atlanta para el 3Q24 proyecta que el PBI se expandirá un 2,9% t/t, manteniendo el ritmo de crecimiento del 2Q24 y alejando no solo el escenario de hard landing sino también el de soft landing. Al igual que la Fed, seguimos siendo dependientes de los datos y, por ahora, nada sugiere que la economía experimentará un trimestre recesivo.
La curva de tasas busca su destino. Una de las características observadas en el último año, durante el cual la Fed mantuvo la tasa de referencia sin cambios, es que el mercado tiende a sobrerreaccionar ante cualquier dato que indique una moderación en el crecimiento, anticipando recortes de tasas agresivos. Esto se ha vuelto particularmente evidente en las últimas dos semanas. Con buenos datos de inflación y el aumento de la tasa de desocupación, los inversores interpretaron el comunicado de Powell como una señal de un ciclo de recorte de tasas más agresivo, especialmente si la economía se deteriora. Así, las expectativas comenzaron a prever recortes más profundos y frecuentes –llegando a anticipar tres recortes consecutivos de 50 pb e incluso un recorte de emergencia–. Sin embargo, a medida que avanzó la semana, estas expectativas se moderaron, y ahora prevalece la probabilidad de un recorte de 25 pb en la reunión del próximo 18 de septiembre. Este comportamiento se reflejó en los rendimientos de los bonos del Tesoro, que, tras desplomarse en los primeros días de agosto –la UST10Y llegó a ubicarse por debajo del 3,7%–, recuperaron terreno en la última semana, aunque siguen en los niveles más bajos del año. En concreto, la UST2Y subió 18 pb en la semana y cerró en 4,05% –acumulando en el mes una baja de 57 pb y en el año de 20 pb–, mientras que la UST10Y subió 15 pb hasta 3,94% –acumulando en el mes una baja de 25 pb y en el año un aumento de 8 pb–.
Acciones volátiles y bonos en baja. Con este marco de fondo, los mercados tuvieron una semana agitada y el índice VIX lo reflejó al haber tocado a principios de semana los 60 pb, el nivel más alto desde la pandemia, aunque luego se estabilizó y cerró más cerca de los 20 pb. Dentro de una tendencia de caídas generalizadas, el S&P 500 cerró la semana neutral, gracias a que el repunte de las acciones de sectores defensivos como utilities y consumo estable más que compensaron las bajas en los sectores tecnológicos y cíclicos. En el caso de la renta fija, si bien se benefician del escenario de recorte de tasas que espera el mercado, en la última semana fueron golpeados por la recuperación de los rendimientos de los bonos del Tesoro, lo que resultó en una caída del 0,8% –solo escaparon a la tendencia general los corporativos High Yield que subieron 0,3%–. Con este resultado, en lo que va de agosto el S&P acumula una caída de 3,2%, mientras que los bonos suben 0,4%.
Se va terminando la temporada de balance. En la última semana se publicaron los reportes trimestrales del 2Q24 de otras 71 compañías, entre las que se destacaron Berkshire Hathaway (neutral), Eli Lilly (positivo), Disney (neutral), Airbnb (negativo), CVS (negativo) y Uber (positivo). Con estas presentaciones, el 91% de las compañías que componen el S&P 500 ya han presentado sus reportes del 2Q24. Hasta ahora, se han superado las estimaciones tanto en ingresos como en beneficios, con todos los sectores mostrando una sorpresa positiva en beneficios. Las ventas aumentaron 5,0% i.a., con solo los sectores de consumo básico y materiales reportando caídas, mientras que los beneficios subieron un 9,3% i.a., destacándose los sectores de consumo discrecional, salud, servicios públicos, financiero y tecnología por sus importantes tasas de crecimiento, y solo tres sectores reportaron caídas.
Lo que viene. La semana que comienza será crucial debido a la publicación de indicadores económicos clave. En primer lugar, se espera el IPC de julio, donde se anticipa un ligero repunte en la inflación minorista, aunque sin comprometer la tendencia de desaceleración anual observada. Además, las ventas minoristas de julio son otro dato importante, con expectativas de un aumento que también se espera para la producción industrial. También es relevante el índice de confianza del consumidor elaborado por la Universidad de Michigan, que ofrecerá una visión sobre el sentimiento económico general. En el ámbito corporativo, la temporada de balances está llegando a su fin, destacándose la publicación de resultados de Walmart entre las empresas más importantes.
Noticias y mercado: lo que pasó y lo que viene en el plano local.
La tensión entre las reservas internacionales y la brecha cambiaria persiste. Aunque el BCRA logró comprar divisas en la última semana, el contexto general indica una mayor demanda de dólares y una menor liquidación de exportaciones, lo cual complica la acumulación de reservas. A esto se suma la reciente caída en los precios de las materias primas agrícolas, que agrava el panorama externo. Por el momento, el gobierno no ha esterilizado los dólares comprados entre abril y junio, lo que ha aliviado parcialmente la presión sobre las reservas, mientras que la brecha cambiaria ha mostrado una leve tendencia a la baja. Sin embargo, con un saldo comercial que probablemente se torne más negativo y sin la entrada de financiamiento externo, la estrategia del gobierno se centra en un blanqueo "exitoso" que pueda suavizar el trade off entre reservas y brecha. En este marco y con un contexto global volátil, los activos financieros locales han tenido una semana positiva, con un alza en los bonos soberanos y una notable recuperación del Merval, mientras que en la curva de pesos destacaron los bonos ajustables por inflación, impulsados por el dato de inflación de CABA, mayor al esperado, lo que ha generado dudas sobre el próximo dato que publicará el INDEC, que el mercado –alimentado por las declaraciones del gobierno– espera el número más bajo del año.
Salida lenta y heterogénea. Los indicadores de actividad reflejan que la economía tocó fondo en marzo y ha mostrado una recuperación lenta y desigual desde entonces. En la última semana se publicaron los datos de actividad industrial y construcción de junio. La industria registró una caída de 1,6% m/m y 20,1% i.a., con descensos en todos los sectores, acumulando una contracción de 16,1% i.a. en la primera mitad del año. Los sectores que más influyeron en la caída fueron Industrias Metálicas (-31,2% i.a.), Alimentos y Bebidas (-8,0% i.a.) y Maquinaria y Equipo (-33,1% i.a.). En cuanto a la construcción, esta creció un 2,7% m/m, aunque se encuentra 35,2% por debajo de su nivel de un año atrás, lo que se refleja en una caída del 18,1% i.a. en los puestos de trabajo registrados. La recuperación en la construcción parece haberse acelerado en julio, como indica el índice Construya, que mostró un crecimiento desestacionalizado del 12,1% m/m respecto a junio.
Las reservas internacionales volvieron a caer. Sin el “comodín” del aumento de encajes en moneda extranjera que se da a principios de cada mes, las reservas internacionales cayeron en USD 178 M y cerraron la semana con un stock bruto de USD 27.392 M mientras que las netas quedaron con un saldo negativo de casi USD 3.600 M, que se extiende a USD 5.500 M al considerar los vencimientos corrientes de los BOPREAL. La baja de la semana fue determinada por los pagos netos de deuda a organismos internacionales –el ingreso de USD 640 M del BID fue más que compensado por los pagos al FMI por USD 785 M– y otras operaciones mientras que las intervenciones del BCRA en el mercado cambiario tuvieron un saldo de compras netas por USD 63 M - en las siete ruedas de agosto acumuló compras netas por USD 206 M, mejorando respecto a junio y julio cuando había comprado USD 59 M y USD 134 M, respectivamente-. La mejora en el margen de la compra de divisas se apoyó en el repunte de la liquidación del agro que compensó el aumento en la demanda neta de otros sectores.
Brecha a la baja. Los dólares financieros operaron a la baja y con una intervención mínima del BCRA. A pesar de las subas registradas el lunes debido a la tumultuosa jornada en los mercados internacionales, el CCL con GD30 acumuló una caída del 1,6% durante la semana, cerrando el viernes en $1.297, mientras que el MEP bajó un 2,3% y finalizó en $1.291. Como resultado, la brecha con el tipo de cambio oficial se ubicó entre el 37% y el 39%, alcanzando su nivel más bajo desde finales de mayo. Además, el canje CCL/MEP se mantuvo en terreno levemente negativo, con un premio en el mercado por girar dólares al exterior. Los volúmenes negociados de AL30D reflejan una intervención muy limitada del BCRA, con un promedio semanal de USD 165 M diarios frente a los USD 203 M de la semana anterior.
Mejoran las expectativas del mercado. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA mostró que las expectativas de inflación continúan a la baja: para julio se espera un aumento del IPC del 3,9% m/m (vs 4,8% previo). Durante el resto del año, la inflación se mantendría en este nivel, con un promedio de 3,8% m/m (vs 4,5% previo), lo que llevaría a un cierre anual de 127% i.a. (vs 138% previo). En 2025, la inflación mensual promedio caería a 2,9% m/m y el año finalizaría en 41,3% i.a. (vs 3,3% y 48,0% previo). A pesar de la desaceleración en los precios, la tasa de interés BADLAR se mantendría en sus niveles actuales, cerrando 2024 en torno al 38% –vs 34% previo–. En cuanto al tipo de cambio, las expectativas de devaluación se ajustaron a la baja: la devaluación promedio en diciembre sería del 3,1%, cerrando el año en $1.088 (vs $1.174 previo); mientras que la devaluación en 2025 se mantuvo en 3,4% m/m. Finalmente, las proyecciones sobre la actividad económica siguen apuntando a una contracción del 3,7% i.a. en 2024, con una recuperación del 3,2% en 2025.
El IPC de CABA sorprende al alza. A la espera del IPC Nacional de julio que publicará el INDEC el miércoles, el dato de inflación de la Ciudad de Buenos Aires sorprendió al alza, marcando un aumento de 5,1% m/m, superando tanto el valor previo de 4,8% m/m. Aunque existe una diferencia metodológica entre el IPC CABA y el IPC Nacional debido a la mayor incidencia de los servicios en la capital, si se aplicara la ponderación del INDEC con la variación de los precios en la ciudad, se registraría un alza de 4,7% m/m, similar a la de junio, lo que contradiría la promesa del gobierno de que la suba de julio sería la más baja del año –el BCRA espera una suba de 3,7% m/m–. Con este comportamiento, la inflación acumulada en CABA en lo que va del año alcanza el 96%, con un avance interanual del 265%. Los servicios mostraron un incremento de 6,3% m/m, mientras que los bienes subieron un 3,4% m/m. La inflación núcleo se situó en 4,6% m/m, frente al 4,1% m/m de junio, y los estacionales lideraron con un alza del 11,0% m/m. Las mayores subas se registraron en Restaurantes y Hoteles (9,3%), Recreación y Cultura (7,6%), y Salud (7,3%). Por otro lado, las menores subas fueron en Prendas de Vestir y Calzado (0,8%), Equipamiento y Mantenimiento del Hogar (1,0%), y Transporte (3,6%).
Se recuperan los CER. El dato de inflación de CABA le dio impulso a los bonos CER, que lideraron la semana con una suba promedio de 2,1% (con incrementos de hasta 3,9%). En segundo lugar quedó la deuda a tasa fija, donde las Lecaps ganaron 0,8% semanal, mientras que el TO26 subió 2,7%. Por su parte, los duales subieron 0,3%, mientras que los bonos dollar-linked operaron con importantes bajas, cayendo un 3,0% en la semana. La dinámica en los futuros de Rofex fue muy similar, con una pérdida semanal del 1,9%. A pesar de haber recuperado terreno, el diferencial de tasas entre CER y tasa fija sigue reflejando un sendero de fuerte desaceleración: 3,2% en julio y agosto, ritmo que caería a 0,8% en septiembre/octubre, con una inflación proyectada del 115% para 2024. En cuanto a 2025, se proyecta una inflación mensual promedio de 2,3%, acumulando un 31% anual. A través de un ejercicio similar con los bonos dollar-linked, se obtiene un sendero de devaluación de 3,2% m/m hasta septiembre (vs. 3,1% Rofex); 5,3% hasta marzo 2025 (vs. 4,0% Rofex); y 3,1% promedio hasta junio 2025 (vs. 2,4% Rofex).
Lenta mejora de los bonos soberanos. Presionados por la mala performance de las reservas internacionales, pero sostenidos por la mejora de las cuentas públicas, los bonos hard-dollar del Tesoro subieron 2,1% en la semana, logrando atravesar con éxito el contexto de alta volatilidad global. Las caídas de 1,6% con las que abrieron el lunes ya habían sido recuperadas para el miércoles. Así, los bonos argentinos sobresalieron en comparación con los de países similares, que no lograron recuperarse de las caídas del lunes y acumularon un retorno negativo promedio de 0,4% en la semana. Con esto, el riesgo país argentino cerró la semana en 1.560 pb y las paridades promedian el 46%. Por otro lado, los BOPREAL del BCRA siguieron perdiendo terreno frente a sus pares del Tesoro y obtuvieron un resultado neutro en la semana. La renta fija provincial registró subas de 0,5%, mientras que los créditos corporativos se mantuvieron neutros.
Fuerte recuperación de las acciones. Gran semana para las acciones argentinas, que ganaron un 10,2% en pesos y un 12,0% en dólares CCL. El índice Merval cerró el viernes pasado en USD 1.288 y acumula en el último mes una suba de 5,2% en pesos y de 6,6% en USD CCL. En el panel líder, los papeles con mejor performance fueron Supervielle (+17,4%), Pampa Energía (+17,1%) y Galicia (+16,8%). Por otro lado, las mayores caídas correspondieron a Sociedad Comercial del Plata (-5,0%), BYMA (-3,7%) y Aluar (-1,8%). Los ADRs, por su parte, ganaron en promedio un 7,5% semanal en dólares. Las principales subas fueron las de Galicia (+23,0%), Supervielle (+15,9%) y Pampa Energía (+14,2%).
Lo que viene. Las miradas de la semana estarán puestas en la dinámica de las reservas internacionales y en la publicación del IPC Nacional, que el INDEC dará a conocer el miércoles. Tanto el REM como el BCRA esperan que la inflación se ubique entre el 3,9% m/m y el 3,7% m/m. Ese mismo día, el Tesoro llevará a cabo su primera licitación del mes (cuyos términos se anunciarán hoy, lunes 12 de agosto), en la que enfrentará vencimientos por $1.260 M, principalmente debido a la lecap S16G4.