Los mercados mostraron un repunte el día de ayer...
Los mercados mostraron un repunte el día de ayer, ante la expectativa de que la variante Ómicron provoque daños económicos más leves de lo esperado. En este contexto, el S&P marcó una suba de 1,7%, mientras que el Nasdaq trepó un 2,2%, logrando así recuperar el valor perdido durante la rueda del lunes.
Los principales ganadores de la rueda fueron Nike (6,3%) y Micron (10,8%), luego de la presentación de sus resultados trimestrales, que superaron las expectativas del mercado. A excepción del sector de utilidades (-0,2%), todos los sectores cerraron el día con resultados positivos, encabezados por el energético (3%) y el financiero (2%). Ambos se vieron impulsados por una mejora en las perspectivas de crecimiento futuras, además del aumento del precio del petróleo (4,1%) para el caso del sector energético. Esta calma a su vez llevó a un aumento en las tasas de Treasuries de 5 pb, hasta ubicarse en 1,48%.
En el marco local, el día de ayer se dio a conocer la tasa de desempleo correspondiente al 3Q21, que resultó del 8,2%. Este valor resultó mucho menor a las expectativas del mercado, de 9,4%, y al resultado del trimestre previo, de 9,6%, logrando así la menor tasa de desempleo desde el año 2019.
A su vez, se dieron a conocer los datos de la balanza de pagos del tercer trimestre del año, donde se destacó una cuenta corriente superavitaria de USD 3.287 M t/t -vs el superávit de USD 1.177 M que presentó en el mismo período del año anterior-. Este dato se explicó por el ingreso neto en la balanza de bienes y servicios de USD 5.743 M, favorecido por el salto de las exportaciones agrícolas, y el ingreso secundario de USD 335 M, mitigado por el déficit del ingreso primario de USD 2.791M. La cuenta financiera cerró con egresos de USD 2.296 M y, dentro de esta última, las reservas internacionales mostraron un aumento de USD 452 M.
Bajo este escenario, el Merval cerró al alza con una suba de 2,7% en moneda local y de 1,8% en USD, mientras que el riesgo país se mantuvo casi sin variaciones, en 1.743 puntos.
Los futuros norteamericanos inician el día a la baja, con una caída de 0,2% para el S&P y de para 0,3% el Nasdaq, luego de que la Organización Mundial de la Salud solicitara que se cancelen las reuniones navideñas para no propagar la nueva cepa.
Esto, sumado a las nuevas restricciones en Europa, llevó a una sacudida en los mercados, que retrocedieron levemente luego del resultado positivo que presentaron el día de ayer. Mientras que las tasas de Treasuries se mantienen casi sin variación, en 1,48%, el dólar se debilita, y hace retroceder al índice DXY en 0,1%, hasta alcanzar los 96,38 puntos.
Las bolsas asiáticas inician el día al alza, promediando subas de 0,3%, a excepción de China, que retrocede un 0,1%. Por el lado europeo, las bolsas también empiezan el día en verde, al promediar un alza de 0,1%, a excepción de Italia, que retrocede un 0,1%.
La industria petrolera se encuentra en declive: ¿oportunidad en el corto y mediano plazo?
Si bien el ascenso de las energías renovables genera un futuro poco alentador para las compañías de combustibles fósiles, en el corto plazo los desbalances entre oferta y demanda permiten proyectar un mercado ajustado, caracterizado por precios del crudo con presión para mantenerse en valores elevados.
Lo anterior es consecuencia del futuro incierto, que se traduce en reducidos incentivos a hundir capital de largo plazo para mantener el bombeo de crudo creciendo al mismo ritmo que la demanda. Según el último informe de la OPEP, la demanda de petróleo terminará el cuarto trimestre del año en 99,5 millones de barriles diarios, superando en 0,7 millones de barriles diarios a la oferta global.
Para 2022, se espera que la demanda continúe recuperándose, hasta promediar 100,6 millones de barriles diarios, superando el consumo previo a la pandemia. La respuesta de la oferta genera incertidumbre, ya que las nuevas perforaciones responden con lentitud a las subas de precios.
Bajo este contexto, el petróleo había alcanzado en noviembre los USD 85 por barril WTI, marcando valores no vistos desde el año 2014. No obstante, los desbalances entre oferta y demanda dejaron de dominar el sentimiento inversor una vez que fue descubierta la nueva variante de Coronavirus, llamada Ómicron. El ascenso de esta variante disparó una caída de 26%, hasta USD 63 por barril.
A medida que las inoculaciones de Pfizer-BioNTech y Moderna comenzaron a mostrarse efectivas frente a la nueva variante, la incertidumbre fue despejándose y el crudo recuperó parte de su valor. Sin embargo, volvió a ceder fuerte recientemente, ante el avance de los contagios y la imposición de medidas de prevención. La semana en curso comenzó con una baja hasta USD 68,7 por barril.
A pesar de lo anterior, el barril de crudo se encuentra 12% por encima de sus valores previos a la pandemia. Las petroleras, sin embargo, no acompañaron enteramente esta tendencia. Energy Select Sector ETF (XLE), que agrupa las petroleras norteamericanas, se encuentra apenas recuperado (-3,6%) de sus valores de comienzos de 2020. Las energéticas latinoamericanas están incluso más rezagadas: Petrobras acumula una baja de 19% y Vista de 37% en igual lapso.
A medida que avance la administración de las dosis de refuerzo y evolucione la reapertura pospandemia, la atención volverá a los desajustes del mercado petrolero, pujando por correcciones alcistas de precios.
Adicionalmente, dado que las compañías energéticas no recuperaron valor al ritmo del petróleo, sus valuaciones presentan descuentos atractivos y permiten mayor transitividad futura de toda suba en los precios del crudo. Las tasas de dividendos también se tornaron atractivas, especialmente en el caso de Petrobras, cuyo dividend yield 2021 supera el 15%.
Desde el mercado local, recomendamos Cedears de Vista Oil & Gas (VIST), Petrobras (PBR) y Exxon (XOM).
Ayer los bonos soberanos en dólares mostraron fuertes caídas...
Ayer los bonos soberanos en dólares mostraron fuertes caídas. Los de legislación local cayeron 1,5% en promedio, en tanto que las cotizaciones de los globales en la plaza de New York cayeron aún más, con bajas promedio superiores al 2%. El riesgo país llegó a los 1.749 puntos (+2,2%).
Esta vez el causante fue el contexto externo, aunque potenciado por el componente de high beta que presentan los activos argentinos. Todos los bonos de LATAM operaron en rojo tras la victoria de Gabriel Boric en Chile, mientras que los otros bonos de países emergentes más riesgosos también mostraron bajas, encabezadas por los de Turquía, que tuvieron caídas cercanas al 4%.
Recordamos que los bonos argentinos ya venían de mostrar caídas del 2% el viernes de la semana pasada, tras la no aprobación del presupuesto nacional.
Ayer los bonos CER operaron dispares, con los cortos cayendo, aunque con el tramo medio mostrando subas. Con respecto a estos bonos, vale remarcar que el tramo medio (sobre todo el TX23) quedó algo más interesante. El TX23 rinde ahora 2,8% por encima de la inflación (hace semanas llegó a rendir cercano a 0%).
Los dollar linked, que habían sido los activos más solicitados en octubre y noviembre, destacan por su baja operatoria. En lo que va de noviembre los fondos comunes de inversión del segmento muestran rescates netos por $7.000 M (octubre y noviembre habían tenido suscripciones récord). Además, el volumen promedio de los últimos 3 días del TV22 por pantalla es de $158 M, el más bajo en casi seis meses. Vemos también un buen punto de entrada en estos bonos.
El costo del canje MEP/CCL, que representa el costo de enviar dólares locales al exterior a través de bonos, cayó en el día de ayer a 3,4% (medido en el bono GD30), lo que representa el ratio más bajo en más de dos meses.
Debido al rechazo del presupuesto 2022, el ejecutivo perdió la posibilidad de prorrogar la alícuota incremental para los activos en el exterior. Esto repercute en que no estará presente el incentivo de pasar bienes en el exterior a la plaza local para evitar dicha alícuota incremental, lo que solía presionar a la baja el mencionado ratio durante los últimos días del año.
Según los medios, fuentes oficiales habrían confirmado la orden de pago por USD 1.900 M al FMI por el vencimiento de capital del miércoles. Esta semana también se darán a conocer los resultados de la auditoría sobre el programa de Stand By por USD 57.000 M, que se firmó en 2018.
Tras el parate de fin de año, las conversaciones con el Fondo se reanudarían formalmente la semana del 10 de enero. En ese entonces, ya habrá un nuevo director del Departamento del Hemisferio Occidental en el FMI: Ilan Goldfajn. El brasileño presenta un perfil ortodoxo, y será clave ver su participación en la negociación.
El Merval sigue sin encontrar una tendencia definida y se sitúa apenas por encima de los valores de finales de septiembre. De esta manera, sigue sosteniéndose a pesar de las caídas que mostraron los países de la región, aunque tampoco logra despegar.
Dentro del panel líder, encontramos dinámicas muy distintas. Por un lado, Cablevisión Holding y Aluar registran importantes subas, del 60,2% y 45% respectivamente, desde principios de octubre, mientras que Edenor y Banco BBVA lideran las bajas con 25,7% y 21,5% -respectivamente- para el mismo período.
Creemos que el Merval no tendrá grandes movimientos hasta tanto no se resuelvan cuestiones de fondo de la economía Argentina. Sin embargo, el bajo precio de ciertos activos con buenos fundamentos como Ternium Argentina, Pampa Energía, Mirgor y Vista Oil & Gas nos lleva a estar comprados de manera acorde al perfil de riesgo de cada inversor.
Según EcoJournal, Federico Bernal -interventor del Enargas- le propuso a TGN y TGS aumentos del 55% en el margen de transporte, luego de mantenerlos congelados durante 2020 y 2021. La idea principal se basa en implementar dicha tarifa a partir del 1° de marzo de 2022. En el caso de las empresas distribuidoras de gas (CGPA2, GBAN, METR, DGCU2), el aumento sería de un 31%, ya que habían tenido aumentos en 2021 del 24%.
Si bien no son oficiales dichos incrementos, creemos que la intención es darle mayor respiro a las empresas de servicios públicos locales, especialmente para que se mantengan ciertas inversiones esenciales. Sin embargo, las empresas no lograrán compensar sus resultados negativos, dado que los aumentos son insuficientes en relación a las subas de salarios y costos, con tarifas prácticamente congeladas desde 2019.
Preferimos no estar comprados en el sector, a excepción de Transportadora Gas del Sur. Esta compañía, a pesar de dicho inconveniente, tiene ganancias por su segmento no regulado de líquidos, que incluso está siendo beneficiado por la mayor oferta de gas y los precios internacionales elevados. Otro caso a destacar es el de Pampa Energía, que tiene participación en TGS y suma segmentos muy bien posicionados para la coyuntura local, como el gas -con el plan Gas.Ar-, energías renovables y contratos de energía con formato PPA.
Agrometal, una empresa líder dentro del segmento de sembradoras a nivel nacional, finaliza un muy buen año, con más de 500 equipos vendidos, un incremento de la dotación en 160 empleados e inversiones en la planta para ampliar la capacidad productiva. El sector fue muy beneficiado por el clima, los elevados precios internacionales de los commodities agrícolas, las restricciones a las importaciones, las líneas de créditos accesibles y un tipo de cambio paralelo que llevó al agricultor a invertir en maquinaria.
La empresa espera alcanzar en 2022 niveles elevados de ventas y concretar nuevos proyectos. Creemos que Agrometal -una empresa que tiene caja neta positiva y cotiza a sólo cuatro veces ganancias- está a un valor atractivo, aunque cabe destacar que su liquidez es acotada.
El gigante del software empresarial acordó la adquisición de Cerner por USD 28.300 M...
El gigante del software empresarial, valuado en USD 251.000 M, acordó la adquisición de Cerner, una compañía de registros médicos electrónicos. Pagará por la misma un total de USD 28.300 M en efectivo.
El acuerdo implica que Oracle accederá a una gran cantidad de datos del sector salud y mudará los servidores de la firma a su propia red de computación en la nube.
Oracle, el segundo mayor fabricante de software por ventas, sumará con Cerner más de USD 5.800 M en facturación anual y 23.000 empleados. El principal objetivo de la operación será impulsar el crecimiento y competitividad de su nube, cuya actividad no logró crecer al ritmo de líderes como AWS (Amazon) y Azure (Microsoft). Se proyecta que la industria de la salud consumirá USD 15.800 M en servicios de nube y software para el año 2023.
En una acción similar, Microsoft anunció a principios de 2021 la compra de Nuance Communications (inteligencia artificial orientada a la asistencia médica) por USD 19.600 M.
La cotización de Oracle (ORCL) cayó 11,2% en las últimas dos ruedas, castigada por los desafíos que la firma tiene por delante para que Cerner -por la cual pagará un premio de 20% sobre su valor de mercado- se transforme en un caso de éxito. A pesar de lo anterior, Oracle acumula un retorno de 43,8% en lo que va del año, apenas por debajo de Microsoft (45%) y muy por encima del rezagado Amazon (2,6%).
La firma de indumentaria deportiva presentó ayer, luego del cierre de mercado, sus resultados trimestrales. El mismo arriba tardíamente, dado que su cierre es al 30 de noviembre.
Neutralizando diferencias cambiarias, las ventas se mantuvieron sin cambios respecto a un año atrás, en USD 11.400 M. Los ingresos por comercio online subieron 12% interanual, apoyados principalmente en un crecimiento de 40% dentro de América del Norte -su mayor mercado-.
El margen bruto subió 280 puntos básicos, hasta 45,9% de la facturación, sugiriendo menores disrupciones por la pandemia y aliviando temores sobre la incidencia de los mayores costos de fletes navieros.
Como resultado de lo anterior, la ganancia del período se incrementó 6% interanual, hasta USD 1.340 M (USD 0,83 por acción). La cotización se disparó 4% en la operatoria post cierre del lunes, quedando la compañía con una valuación de 42,7x sus ganancias de los últimos 12 meses.
Los mercados norteamericanos iniciaron la semana a la baja...
Los mercados norteamericanos iniciaron la semana a la baja, con una caída de 1,1% para el S&P y de 1,2% para el Nasdaq.
Al aumento de contagios y a las medidas de la FED se sumó el rechazo por parte de Joe Manchin -senador clave para el gobierno- al proyecto de ley de Biden. Este proyecto económico implica un paquete de gastos de 1,75 MM de dólares en inversión doméstica, por lo que su rechazo fue visto no sólo como un problema político, sino también como un factor que desalentaría el crecimiento. Luego de esta declaración por parte del senador norteamericano, Goldman Sachs redujo las previsiones trimestrales del PIB de EE.UU para el 2022.
Ante este panorama, todos los sectores cerraron el día en rojo, encabezados por el sector financiero (2%) y el de materiales (1,9%), ambos afectados por la baja en las expectativas de crecimiento futuras. Esto también afectó al petróleo, que marcó una caída de 3,1%, alcanzando así una reducción del 10% en los últimos treinta días.
En el marco local, el Merval se vio afectado por el contexto internacional, al reducirse 1,6% en moneda local y 1,3% en USD, mientras que el riesgo país volvió a marcar un alza, hasta alcanzar los 1.749 puntos. El sector de utilidades fue el principal ganador de la rueda (2,45%), mientras que el de materiales fue el gran perdedor (-3,3%), con Ternium Argentina (-4,1%) y Holcim Argentina (-3,5%) encabezando las bajas.
Luego de una rueda que dejó ayer a los mercados globales en rojo, el día de hoy parece haber iniciado más optimista, luego de que Moderna declare que su dosis de refuerzo sería útil ante la variante Ómicron. Los futuros norteamericanos operan levemente alcistas esta mañana, registrando una suba de 0,7% para el S&P y de 0,8% para el Nasdaq.
El petróleo, por su parte, también logró repuntar, beneficiado por este escenario, marcando un alza de 1,5%. La tasa de Treasuries alcanza el 1,45%, al repuntar 2 pb en lo que va del día, mientras que el índice DXY ajusta levemente a la baja, hasta los 96,4 puntos.
Tanto las bolsas asiáticas como los índices europeos operan al alza esta mañana, encabezados por Japón (2,1%) y España (1%).
Durante el día de hoy se dará a conocer la tasa de desempleo del 3Q21 de Argentina. Las expectativas del mercado ubican al resultado en 9,4% -vs 9,4% del trimestre previo-. De consumarse dicho dato, marcaría el quinto trimestre consecutivo a la baja.
¿Cuáles son sus tendencias y oportunidades de inversión?
Entre los principales factores que motorizó la pandemia en términos organizacionales, destacó la necesidad de adaptarse velozmente a una modalidad remota, que supuso reorganizar el trabajo, el supply chain, los procesos de atención al cliente y las ventas. Pero la activación acelerada del modo virtual devino en muchos casos en problemas o fugas de ciberseguridad. Los datos son contundentes: más del 70% de los CSO en las empresas de la región latinoamericana considera que la cantidad de ransomwares -un tipo de malware o software malicioso que secuestra desde archivos específicos hasta equipos o dispositivos móviles enteros- recibidos aumentó en el último año. Y lo que es peor: más del 80% percibe que los altos mandos ejecutivos no ven la gravedad del problema.
Más del 70% de los CSO en las empresas de la región latinoamericana considera que la cantidad de ransomwares recibidos aumentó en el último año. Y lo que es peor: más del 80% percibe que los altos mandos ejecutivos no ven la gravedad del problema.
Durante la cuarentena, todos empezamos a pasar mucho más tiempo online que antes. Datos del World Economic Forum muestran que el consumo de Internet aumentó en un 20% para un hogar promedio entre marzo y mayo de 2020. Aunque esto puede parecer un aumento resultante de una mayor cantidad de dispositivos que generan tráfico en Internet, lo cierto es que hubo una disminución de casi el 50% en el número de nuevos dispositivos que aparecen en los hogares de los usuarios finales: en ese mismo periodo, la demanda de nuevos dispositivos había bajado considerablemente.
Las organizaciones tuvieron que adaptar rápidamente sus procesos comerciales a la nueva realidad “en casa”. Por lo general, priorizaron el hecho de sostener sus servicios del modo que sea por sobre la seguridad de los dispositivos; esto significa que las personas comenzaron a trabajar desde casa protegidas solamente por herramientas orientadas a consumidores (o no protegidas en absoluto). Asimismo, si bien el acceso remoto a recursos de las organizaciones -a través de VPNs- tradicionalmente implicaba políticas estrictas, la necesidad del momento llevó a la flexibilización de tales políticas creando riesgos de seguridad que comprometen indirectamente a las redes corporativas.
Si sumamos diversos entornos domésticos con políticas de seguridad flexibles, contraseñas de WiFi compartidas e infraestructura de redes construida rápidamente para garantizar la continuidad empresarial sin interrupciones, llegamos a un punto en el que una sola vulnerabilidad o un paso en falso en la configuración puede abrir la puerta al malware. Las nuevas oleadas de malwares más complejos, que utilizan dispositivos o usuarios como proxies para llegar a activos más valiosos en las redes corporativas, son algunas de las mayores amenazas potenciales en el mundo pospandémico. Y mientras enumeramos los problemas futuros, garantizar que las redes domésticas sean seguras y, al mismo tiempo, permanezcan segmentadas y transparentes para los usuarios es un desafío de suma importancia.
Garantizar que las redes domésticas sean seguras y, al mismo tiempo, permanezcan segmentadas y transparentes para los usuarios es un desafío de suma importancia.
La pandemia también ha puesto de relieve el riesgo de terceros actores. Los directores ejecutivos no solo se preocupan por proteger sus propias fronteras, sino también por comprender cómo podrían estar expuestos si dependen de terceros que, eventualmente, podrían experimentar una infracción cibernética. Pero, al mismo tiempo, existe una mayor necesidad de asociarse con terceros para permitir la transformación tecnológica y un futuro listo para la tecnología digital.
Así, los eventos del último año y medio han demostrado que debemos centrarnos en la seguridad operativa: si bien las políticas y los procedimientos son importantes, las organizaciones deben respaldarlos con controles de nivel técnico seguros. También necesitan desarrollar y fomentar una cultura de seguridad cibernética en la que todos los empleados desempeñen un papel en la protección de los activos clave de la organización.
Hay una primera misión para todo CSO, o responsable de ciberseguridad en organizaciones medianas y pequeñas, que es hacer de este tema una problemática de largo plazo. Transformar la mentalidad cortoplacista en torno a la ciberseguridad -que tanto abunda en los altos mandos de las empresas- es fundamental para obtener resultados serios y efectivos.
Para ello, anclar la seguridad cibernética y la privacidad como pilares de la estrategia de una empresa es un buen comienzo. Y no hay duda de que las agendas corporativas pospandémicas ayudarán con eso en la mayoría de las organizaciones: el problema está instalado, es real, y está en boca de todos en el mundo empresarial. Es solo cuestión de que los responsables en ciberseguridad hagan los movimientos justos.
Noticias y mercado: lo que pasó y lo que viene en el plano local e internacional.
Los mercados se vieron sacudidos por la expansión de los contagios de COVID-19 y, adicionalmente, por el endurecimiento de la política monetaria anunciado por varios bancos centrales, terminando la semana con resultados en rojo.
Concretamente, los contagios diarios se mantienen en alza y su contagiosidad se acelera cada vez más gracias a la nueva variable Ómicron, que está afectando a casi todos los países. Esto aumenta el temor de nuevas restricciones que puedan golpear la actividad económica. La volatilidad medida con el VIX aumentó más de 10% durante esta semana, superando así en 3 puntos el valor que promedió durante todo el año.
En cuanto a los datos económicos de EE.UU, el índice de precios del productor de noviembre superó largamente las expectativas del mercado, al marcar una suba de 0,8% m/m y de 9,6% i.a., en tanto que el IPP Core aumentó un 0,7% m/m y 7,7% i.a. Lo más importante pasó por el Comité Federal de Mercado Abierto de la FED que, si bien mantuvo las tasas de interés actuales en 0,25%, decidió duplicar la reducción de compra de bonos en USD 30.000 M al mes, planeando finalizar con el retiro de estímulos en marzo de 2022.
A su vez, proyectó un aumento en las tasas de interés a 0,9% durante el 2022, de 1,6% en 2023 y de 2,1% en 2024, para controlar la presión inflacionaria y mantenerla en torno al 2% anual. La entidad aclaró que estas proyecciones dependerán del mercado laboral ya que, cuando el mismo alcance el pleno empleo, entonces se podría adelantar el aumento de las tasas. En su comunicado también se destacó una corrección en las estimaciones de 2022: subió el PBI 4,0% i.a., bajó el desempleo a 3,5% y se elevó la proyección de inflación al 2,6% (y 2,7% la inflación core).
Esta decisión, sumada a la incertidumbre por la expansión de una nueva ola de COVID-19, llevó a los inversores a aumentar la demanda de activos menos riesgosos: la tasa de bonos a 10 años cayó 9 pb, hasta 1,4%, en tanto que la USD2Y se mantuvo en 0,63%, lo que llevó a una compresión en el spread de corto y largo plazo, asociado a las expectativas de desaceleración económica futura y aumentos en las tasas de la FED.
Por el lado de la renta variable, los mercados norteamericanos cerraron la semana con una baja de 1,9% para el S&P y de 2,9% para el Nasdaq, esta última ocasionada por la caída de 4% que marcó el sector tecnológico. De hecho, ante un contexto de aumento de tasas, las ganancias de las empresas growth se vuelven menos atractivas, por lo que los inversores migraron de este sector, dejando en rojo a empresas como Nvidia (8%), MSFT (5,5%) o AAPL (4,6%).
El principal ganador de la semana fue el sector salud (2,4%), impulsado por una mayor demanda de vacunas contra el COVID-19 para reforzar la inmunidad. Dentro de los perdedores, se encontraron tanto el consumo discrecional (4,3%) como el sector energético (5,1%). Este último se vio también afectado por la caída semanal de 2% que mostró el petróleo -hasta ubicarse en USD 70- ante la posibilidad de nuevos cierres que desaceleren la demanda (a pesar de esto, Goldman Sachs aún estima un consumo récord entre 2022 y 2023).
Este contexto de suba de tasas futuras fortaleció al dólar, que llevó al índice DXY a cerrar con un alza de 0,6%, hasta ubicarse en 96,7 puntos, muy cerca del máximo del año. La razón fue la caída del euro de 0,7%, a pesar de que el BCE decidió mantener las tasas pero aumentar la recompra de bonos, para así controlar la inflación del continente. Luego de esta noticia, el euro se apreció levemente frente al dólar, pero el mercado consideró que la FED tomó medidas más rigurosas a la hora de controlar la inflación, lo que terminó fortaleciendo al dólar por sobre el euro.
Por el lado Brasil, en octubre la actividad cayó 0,4% m/m -vs expectativas de 0,3%-, acumulando una caída interanual de 1,5%. Con este marco de fondo, sumado a la distribución de dividendos de Petrobras, el EWZ marcó una caída semanal de 2,4%, acumulando en el año una baja de 22,6%.
La semana seguirá marcada por la evolución de los contagios de COVID-19 y las medidas restrictivas que adopten los países, especialmente en Europa.
En cuanto a los índices económicos, se publicará el tercer y último dato del PBI del 3Q21 de EE.UU. También se dará a conocer la confianza al consumidor de diciembre, que podría indicar una señal positiva, ya que una mayor confianza contribuye a un aumento del consumo de los individuos (las expectativas se ubican en 110, vs 109,5 en el mes anterior).
La tensión política en el Congreso y el fracaso de la aprobación del presupuesto 2022 limitan las chances de un acuerdo rápido con el FMI y, a su vez, empeoran las perspectivas para el corto plazo, en un contexto en el que la inflación sigue muy elevada y el BCRA pierde reservas. Esto, sumado a la caída en los mercados globales, golpeó el mercado local, que terminó la semana en rojo.
Concretamente, la última semana cerró con el fracaso en la aprobación del presupuesto 2022 que había enviado el ministro Guzmán. Políticamente, marcó que el gobierno no fue capaz de generar consensos con las demás fuerzas políticas. En lo económico, muestra la falta de claridad del oficialismo para marcar un rumbo económico ordenado y le da más discrecionalidad al Poder Ejecutivo para manejar el gasto en 2022, utilizando el presupuesto de 2021 ajustado por inflación. Esto generó una mayor incertidumbre durante el último día de la semana pasada, dada la obligatoriedad del presupuesto para el acuerdo con el FMI, que se sumó a las limitaciones en las exportaciones de trigo y maíz que estableció el gobierno para abastecer el mercado interno.
Este escenario terminó afectando negativamente a todos los mercados durante el día viernes, llevando así a corregir en gran medida las subas de la semana. En cuanto a los datos económicos publicados, el IPC de noviembre marcó un alza de 2,5% m/m (51,2% i.a.), ubicándose por debajo del 3,2% que esperaba el mercado y 1 pp por debajo de los resultados de los dos meses previos. La desaceleración de la inflación se explicó por el menor dinamismo de los precios regulados, que subieron 1,0% en el mes -vs 2,4% m/m en septiembre y octubre-, y de los precios estacionales, que aumentaron apenas 0,8% m/m -vs 7,2% en los 2 meses previos-. Diferente fue el caso del IPC Core, que aceleró su marcha con un alza de 3,3% m/m y 56% i.a. Esto marca que la desaceleración del IPC es transitoria, y que el próximo mes volverá a la tendencia 3% -como mínimo- que venía marcando los meses previos.
Por otro lado, se dio a conocer el PBI del 3Q21, que subió 4,1% t/t y 11,9% i.a., acumulando un alza de 10,8% en lo que va del año 2021. En cuanto al mercado cambiario, de la mano de la mayor oferta de divisas del agro (liquidaron USD 682 M), el BCRA compró USD 16 M en la semana, que redujeron el rojo de las primeras dos semanas de diciembre a USD 368 M. Con esto, en un contexto en el que los depósitos en dólares se estabilizaron, las reservas internacionales cayeron en USD 64 M, cerrando la semana con un stock bruto de USD 41.117 M y USD 4.174 M de reservas netas.
Con respecto a la renta fija en pesos, los bonos dollar linked mostraron una caída que promedió el 0,5%, en tanto que los bonos CER ajustaron 2,0%, afectados por la desaceleración del IPC de noviembre. El dólar MEP, por su parte, cerró la semana con una suba del 1,1%, cerrando en $199, mientras que el CCL cayó 1,5%, hasta los $205,45. El riesgo país marcaba una baja durante los primeros días de la semana, hasta que el rechazo del presupuesto del 2022 elevó la incertidumbre y lo llevó a los 1.714 puntos.
Por el lado de la renta variable, el Merval terminó la semana con una caída de 2,9% en USD y de 2,6% en moneda local. Los sectores más castigados de la semana fueron el Real Estate (6,7%) y el energético (4,5%), este último también afectado por el contexto internacional. Dentro de los peores rendimientos semanales se ubicaron Cepu (-10%) y Grupo Supervielle (-11%). El sector de comunicaciones fue el único que cerró en verde, con una suba de 0,8% gracias a Cablevisión Holdings, que marcó un alza semanal de 10,6%.
El contexto local seguirá expectante ante los avances con el FMI, a pesar de que la entidad haya indicado que, de momento, no hay acuerdo. Esta semana se pagará la cuota al FMI, para la que se utilizarán casi USD 1.900 M de las reservas internacionales, poco menos de la mitad del nivel actual de reservas netas.
En cuanto a los datos económicos, lo más importante pasará por la publicación del resultado fiscal de noviembre, donde se espera un fuerte aumento del déficit primario, debido a la aceleración del gasto. Además, el jueves se presentará el EMAE de octubre, en el que se espera cierto estancamiento, debido a las mayores restricciones a las importaciones y el menor dinamismo de la inversión.
Por otra parte, se dará a conocer el balance de pagos y la tasa de desempleo del 3Q21, que se espera que muestre una mejora respecto al trimestre previo: el pronóstico del mercado ubica al desempleo en un 9,4% (vs 9,6% en el segundo trimestre).
A su vez, se dará a conocer la balanza comercial de noviembre, donde el mercado espera que se mantenga un elevado superávit, aunque menor al de los meses previos.
Análisis de instrumentos de renta fija y variable.
A continuación podrás descargar el informe semanal del mercado local, en el que analizamos los distintos instrumentos de renta fija con posibles escenarios de sensibilidad. Además, te mostramos los índices de mercados accionarios locales e internacionales, y finalmente el mercado de renta variable local.
Panorama global: lo que sucedió en el mundo.
La divisa de Turquía se depreció 18% a lo largo de la semana pasada. El salto cambiario se dio luego de que el Banco Central, ante presiones del presidente, decida bajar la tasa de interés 100 puntos básicos, hasta 14% anual. Se trata de la cuarta baja de tasas desde septiembre.
El presidente de Turquía, Recep T. Erdogan, se opone fervientemente a incrementar las tasas de interés, a pesar de la creciente presión inflacionaria, cuya última medición fue de 21,3% interanual (el mayor valor en 3 años). En los últimos 2 años, Erdogan expulsó a 3 presidentes del Banco Central.
De esta manera, el tipo de cambio acumula un salto de 70,7% desde inicios de noviembre, pasando desde 9,61 -libras por dólar- hasta 16,4.
El retiro de estímulos monetarios de la FED, y la eventual suba de tasas, impondrán presiones adicionales, no solo sobre Turquía, sino también sobre el resto de los países emergentes con macroeconomías frágiles.
Wall Street cerró la semana con pérdidas, marcadas por nuevos temores de expansión del COVID-19...
Wall Street cerró la semana con pérdidas, marcadas por nuevos temores de expansión del COVID-19 que, además, se sumaron a los efectos de las reuniones de los bancos centrales a lo largo de la última semana.
De esta manera, el índice S&P marcó una caída diaria de 1%, mientras que el Nasdaq hizo lo propio al 0,05%. Todos los sectores resultaron en negativo el día viernes, encabezados por el sector financiero (2,1%) y el energético (2%), este último provocado por la caída del petróleo, que alcanzó los USD 70 ante las nuevas restricciones que podrían llevar a una desaceleración en la demanda del commodity. Esto también llevó a una caída en la tasa de Treasuries, hasta cerrar en 1,39%, marcando así una disminución de 7 pb en los últimos 5 días.
En el marco local, el Merval cerró la semana con una leve suba de 0,3% en moneda local, pero marcó una caída de 2,9% en USD, impulsada por un alza en el CCL hasta los $205. Entre los líderes diarios estuvieron Cresud (3,9%) y Telecom Argentina (3,3%), mientras que los mayores perdedores fueron Grupo Supervielle (1,45%) y Laboratorios Richmond (1,35%).
Por otra parte, el rechazo del presupuesto para el año 2022 generó un nuevo temor en los inversores, lo que concluyó en una suba del riesgo país hasta los 1.721 puntos.
Los futuros norteamericanos inician la semana en rojo, con una caída de 1,3% para el S&P y de 1,5% para el Nasdaq. Lo propio ocurre para las bolsas asiáticas y europeas, que comienzan el día en negativo, encabezadas por Japón (2,1%) e Italia (2%).
La razón detrás de este desplome es el aumento de casos que está generando la nueva variante Ómicron, por lo que muchos especialistas consideran que podría alcanzarse una quinta ola. Dado este contexto, muchos países están volviendo a sus políticas restrictivas para intentar controlar la dispersión del virus, especialmente en Europa, ya que naciones como el Reino Unido vieron duplicados sus casos en los últimos 10 días (de 47.000 a 81.000 casos diarios). Esto concluye en un aumento en la incertidumbre, que hace migrar a los inversores hacia activos menos riesgosos.
Bajo este escenario, la tasa de Treasuries marca una caída de 2 pb esta mañana y se posiciona en 1,38%, mientras que el dólar se mantiene estable, con un DXY en los 96,55 puntos. Los futuros del petróleo también se ven afectados por el temor a nuevos cierres, al iniciar el día con una caída de 3,6%, hasta ubicarse en los USD 68.
La discrecionalidad en la gestión monetaria y financiera puede tener efectos no esperados...
- La discrecionalidad en la gestión monetaria y financiera puede tener efectos no esperados para la economía. Es esperable que, en un contexto de complejidad e inflación, la gestión política no se establezca con perspectiva relativamente discrecional.
- En un proceso inflacionario crónica la expansión monetaria genera un potencial riesgo sobre la dinámica inflacionaria. Si bien la reactivación económica puede impulsarse mediante la relajación monetaria, en este contexto no conforma una dinámica sustentable.
- Se presentan mayores tensiones sobre la política monetaria por la persistencia en dinámica inflacionaria mensual y por el nivel de incertidumbre que generan las regulaciones derivadas del contexto nacional.
- Un mayor nivel de incertidumbre derivado de decisiones discrecionales generan mayor complejidad en lugar de los efectos deseados. Así, las expectativas económicas no se coordinan alejando un potencial sendero de estabilización.
- Las modificaciones en las regulaciones financieras, tales como sobre la operación con tarjetas de crédito en el exterior, generaron mayor incertidumbre en el mercado y una disminución temporal de depósitos, esencialmente en moneda extranjera.
- En efecto, la salida de depósitos en dólares durante la última semana de noviembre ascendería a U$S 400 millones y durante el mes la disminución se registraría en U$S 800 millones.
- La asistencia al Tesoro Nacional en concepto de adelantos transitorios y utilidades durante noviembre se registró en $ 130.000 millones, acumulando $ 1,01 billones y representando el 50% del total del año 2020.
- El nivel de Reservas Internacionales brutas presentó una disminución de -3% respecto de octubre 2021 constituyéndose en el tercer mes consecutivo en disminución.
- Las Reservas brutas presentan un saldo de U$S 41.530 millones en cierre de noviembre lo cual representa una pérdida de U$S 1.287 millones lo cual se constituye en el mayor del año.
- Durante noviembre el Banco Central sostiene el nivel de tasa de interés de política en 38% y no se espera un aumento ante las derivaciones del rebrote del virus. Mientras que la tasa de referencia efectiva anual es de 45,44%.
- Con el objetivo de contraer la cantidad de dinero para digerir los excesos monetarios, el Banco Central sigue constituyendo deuda con el sector bancario (LELIQ) la cual ascienden a $ 2,16 billones, nivel superior respecto al promedio del año, $ 1,6 billones.
- El tipo de cambio minorista continúa con variaciones diarias mínimas en el segmento formal en el intento de acompañar las variaciones del mercado informal. En efecto, la depreciación nominal acumulada enero-noviembre es 18%.
- Las presiones en la cotización del mercado cambiario informal continúan y siguen influenciadas por el ciclo político y la incertidumbre sobre la dinámica inflacionaria del resto del año.
- En efecto, desde septiembre emergieron mayores presiones sobre la cotización del mercado cambiario informal convergiendo en los $/U$S 201,5, lo cual representa una brecha de 89% respecto a la cotización oficial.
- El riesgo país medido por el EMBI+Arg aún se establece en un nivel alto respecto a la región llegando a 1914 p.b. durante el cierre de noviembre. Se espera mayor volatilidad durante el tercer trimestre dado el panorama político nacional y las condiciones macrofinancieras de nuestro país.
- El desempeño de la gestión monetaria estuvo evidentemente dominado por el accionar del sector político nacional en su objetivo expansivo. En consecuencia, se presentan mayores tensiones sobre la política monetaria por la persistencia en dinámica inflacionaria mensual y por el nivel de incertidumbre que generan las regulaciones que se derivan del contexto nacional.
- Concretamente, un mayor nivel de incertidumbre derivado de decisiones discrecionales generan mayor complejidad en lugar de los efectos esperados. Por lo tanto, las expectativas económicas no se coordinan alejando un potencial sendero de estabilización.
- En ese sentido, la asistencia del Banco Central durante el mes de noviembre 2021 registró $130.000 millones, acumulado $1,01 billones. Este monto representa 50% del total del año 2020 ($2,01 billones), monto elevado al compararlo con un año principalmente de confinamiento y de políticas vinculadas con la asistencia de ingresos.
- Las modificaciones discrecionales en las regulaciones financieras, tales como para la operación con tarjetas en el exterior, generaron mayor incertidumbre en el mercado y una salida temporal de depósitos principalmente de moneda extranjera.
- Las Reservas Internacionales brutas registran un saldo de U$S 41.530 millones en cierre de noviembre lo cual representa una pérdida de U$S 1.287 millones lo cual se constituye en el mayor del año.
- En efecto, la salida de depósitos en dólares durante la última semana de noviembre ascendería a los U$S 400 millones y, durante el mes, la disminución se registraría en U$S 800 millones.
- Las reservas internacionales netas totalizarían U$S 5.900 millones en el cierre de noviembre. Esto se traduce en una disminución sustancial luego del aumento registrado durante agosto debido a la recepción de los DEG del FMI de U$S 4.319 millones que se contabilizaron como aumento bruto de reservas. Asimismo, la estimación del nivel neto se corresponde con el descuento de asignaciones por derechos especiales de giro del FMI, las obligaciones monetarias con otras entidades (swaps) y los depósitos por encajes en moneda extranjeras de entidades financieras.
- El Banco Central sigue su gestión principalmente a través de los agregados monetarios y manteniendo sin variaciones las tasas de interés mínimas de plazo fijo y las de política monetaria en aras de no afectar el proceso de normalización de la actividad económica.
- Desde la estrategia de contraer la cantidad de dinero para digerir los excesos monetarios, el Banco Central sigue constituyendo pasivos con el sector bancario (LELIQ) devengando intereses. En ese sentido, los pasivos con los bancos en el cierre de noviembre se establecen en $ 2,16 billones, nivel superior respecto al promedio del año, $ 1,6 billones.
- El total de LELIQ en la última semana de noviembre representó un aumento de 90% respecto del inicio del año. Esto se traduce en una variación del pasivo del Banco Central de $ 1.025.172 millones.
- La depreciación nominal promedio noviembre se establece en 0,1%, nivel similar del año y menor a la dinámica mensual de los demás precios de la economía. Concretamente, el mercado minorista en el cierre de noviembre evidenció una depreciación de 18% respecto de principios de año, con una cotización promedio de cierre en $ 106,50 aunque luego del impuesto País y la nueva retención, la cotización efectiva resulta en $ 175,7.
- Si bien hasta agosto el mercado informal presentó cierta estabilidad, la cotización en este mercado está influenciada por el ciclo político y la incertidumbre sobre el rumbo inflacionario, todo lo cual genera una nueva fase de volatilidad en la cotización. En ese sentido, se produjo una reversión de tensiones desde septiembre estableciendo una cotización mayor, arribando a los $/U$S 201,50 hacia el final noviembre desde los $/U$S 197,50 de octubre.
- El nivel de tasa de política monetaria hacia el inicio de noviembre se sostiene en 38% situándose en un promedio similar al del año 2020. Las expectativas en relación a aumento del nivel de tasa ciertamente se desactivan dada la perspectiva económica del gobierno y la recuperación económica que no resulta en el nivel esperado.
- El riesgo soberano medido por el EMBI+Arg cierra noviembre en 1914 p.b. Esto nota un aumento respecto de fines de octubre cuando el índice se situó en los 1712 p.b. No obstante, se esperaría mayor volatilidad del índice durante el tercer trimestre del año dado el alto nivel de incertidumbre de mercado que generan factores como el panorama político nacional y el desarrollo macrofinanciero de nuestro país.
La balanza comercial se sostiene con superávit desde el inicio del año...
- La balanza comercial se sostiene con superávit desde el inicio del año. La recuperación del saldo exportable es positivo para una economía con una marcada necesidad de liquidez externa.
- El tipo de cambio real evidenció una disminución promedio mensual de 2,3% en el inicio de diciembre de 2021 (base 2010=1). Mientras que respecto del promedio del año 2020 se registró una apreciación de 12,6%.
- Ante la ascendencia de la dinámica inflacionaria en Estados Unidos, la FED estaría evaluando abandonar su política monetaria expansiva iniciada tras la crisis sanitaria mediante compras mensuales de activos financieros.
- Concretamente, el impulso monetario de las economías en respuesta al shock sanitario tiene efectos sobre la dinámica inflacionaria lo cual demandará recalibrar la estrategia de la autoridad monetaria de Estados Unidos.
- El inicio de esa gestión de política denominada tapering tiene potenciales efectos para las economías emergentes dada el abandono de la relajación monetaria lo que potencialmente se traduciría en un aumento relativo del costo del crédito.
- El crecimiento de Brasil ingresa en fase de recesión tras registrar caídas de -0,4% y -0,1% en el segundo y tercer trimestre del año. Los efectos potenciales serán una reducción en el intercambio comercial, principalmente para nuestro país.
- El intercambio comercial del período enero-octubre de 2021 se incrementó 43,3% en relación con igual período del año anterior, alcanzando un valor de U$S 116.342 millones en un contexto de precios de exportables relativamente favorables.
- El saldo de la balanza comercial el período enero-octubre de 2021 fue superavitario en U$S 13.940 millones representando un aumento de 11,5% (U$S 1.433 millones) respecto del mismo período del año pasado.
- El nivel acumulado de exportaciones en los nueve diez del año es U$S 65.141 millones representando un crecimiento de 39,1% respecto al año 2020 y un continuo proceso de ascenso desde el inicio del año.
- Mientras que el desempeño de las exportaciones de octubre 2021 registró U$S 6.848 millones, alejándose del buen desempeño que se había registrado en el período julio-septiembre de este año con un promedio de U$S 7.460 millones.
--Las estimaciones de mercado resultan en un saldo comercial positivo para este año de U$S 14.550 millones. Asimismo, el nivel de exportaciones se estima en U$S 75.721 millones, mientras que las importaciones se situarían en U$S 61.171 millones.
- El nivel del tipo de cambio real (TCR) promedio en la primera semana de diciembre registra una depreciación respecto de noviembre de 2021 de 2,3% (diciembre 2010=1).
- El tipo de cambio real (TCR) se ubica 18% por debajo del promedio histórico enero 1959-diciembre 2021, es decir, en promedio histórico, el nivel actual también registra una apreciación real.
- En consecuencia, se plantea la necesidad de una corrección en términos cambiarios al observar que el tipo de cambio real se encuentra en un nivel apreciado respecto del período analizado.
- Ante un ascenso de la dinámica inflacionaria en Estados Unidos, la FED estaría evaluando abandonar hacia el inicio de 2022 su política expansiva iniciada tras la crisis sanitaria mediante compras de activos financieros y el sostenimiento de la tasa de interés de referencia en un rango entre 0% y 0,25%.
- En ese sentido, el impulso monetario de las economías en respuesta al shock sanitario tiene efectos sobre la dinámica inflacionaria lo cual demandará recalibrar la estrategia de la autoridad monetaria de Estados Unidos a los fines de estabilizar la dinámica afectando, a su vez, relativamente al desempeño de la economía mundial.
- Esa potencial gestión de política denominada tapering tiene potenciales efectos para las economías emergentes dada el abandono de la relajación monetaria de la FED lo que se traduciría en un aumento relativo del costo del crédito internacional tras abandonar el rango bajo de la tasa de interés de referencia.
- El crecimiento de Brasil ingresa en fase de recesión tras registrar caídas de -0,4% y -0,1% en el segundo y tercer trimestre del año. Siendo que es el principal socio comercial de nuestro país representando entre el 14% y 18% de las exportaciones totales en los últimos 6 años, ante una recesión los potenciales efectos hacia nuestro país naturalmente se darán a través del comercio.
- Esto en un contexto de necesidad de dólares en nuestro país, se observa que en el primer semestre de este año las compras desde Brasil estuvieron en el límite inferior del rango promedio mencionado (14%) registrándose U$S 4.949 millones.
- El intercambio comercial (exportaciones más importaciones) correspondiente a los primeros diez meses del año evidenció un crecimiento de 43,3% alcanzando un valor de U$S 116.342 millones. Este desempeño nuevamente se deriva de un relativo aumento de nivel de precios de los exportables y la recuperación del comercio internacional que se traduce también en un aumento interanual de las importaciones. Ciertamente, se constituyen en factores favorables para el comercio exterior argentino, sobre la posición financiera y para administrar el mercado cambiario.
- Durante ese período las exportaciones alcanzaron U$S 65.141 millones y las importaciones, U$S 51.201 millones. En comparación al mismo período del año 2020, las exportaciones acumularon un aumento de 39,1% (U$S 18.302 millones) debido principalmente al aumento en 26% de los precios. Por el lado de las importaciones, durante ese período se registró un aumento interanual de 49,1% (U$S 16.868 millones) por suba en cantidades de 31,4% y un aumento de precios de 13,4%.
- La balanza comercial del período enero-octubre 2021 registró un superávit de U$S 13.940 millones lo cual representa un aumento de 11,5% (U$S 1.433 millones) respecto al mismo período de 2020. Se destaca que luego de que el segundo semestre de 2020 se haya tornado en una fase descendente, el saldo comercial de este año sostiene un mejor desempeño mensual, siendo sustancial para la oferta de divisas.
- Nuevamente notamos que si bien el aumento de los precios de bienes exportables es un factor favorable para la economía argentina, se presentan desafíos derivados de un contexto de mayor incertidumbre vinculado con las tensiones políticas, la recesión e inflación.
- Tomando solo el mes de octubre de 2021, las exportaciones aumentaron 46,5% respecto a igual mes de 2020 (U$S 2.174 millones), debido principalmente al aumento de los precios de 28% y las cantidades aumentaron 13,6%. A su vez, las importaciones aumentaron 31% en forma interanual (U$S 1.243 millones) y en menor nivel que el mes precedente, lo cual se explica por la suba en las cantidades de 11,1% y en los precios de 17,9%.
- Las estimaciones de mercado suponen un balance de comercio externo positivo para este año de U$S 14.550 millones que representaría una suba de 16,1% respecto al año 2020. Ciertamente la proyección de la balanza comercial es mayor respecto de la proyección del mes anterior donde se habían registrado en los U$S 14.358 millones.
- Mientras que se proyecta un nivel de exportaciones en U$S 75.721 millones, las importaciones serían de U$S 61.171 millones. Esto representaría un crecimiento interanual de 38% de las exportaciones y, a su vez, un crecimiento interanual de 44,4% en las importaciones.
- El tipo de cambio promedio mensual mayorista del Banco Central durante la primera semana de diciembre sostiene la tendencia de leve depreciación. Mientras que el promedio de cierre del mes de noviembre fue $ 100,3 el promedio mensual en lo transcurrido de diciembre se sitúa en $ 101,07, es decir, un nivel de depreciación de 0,8%. Ciertamente, un menor nivel de variación respecto al registrado durante el primer trimestre del año. No obstante, la comparación interanual respecto de diciembre de 2020 registra una depreciación nominal de 22,3%.
- El fuerte aumento de la demanda de dólares en el mercado informal genera una brecha cambiaria respecto a la cotización formal en torno al 90%. Esto se deriva principalmente de las tensiones políticas tras las elecciones legislativas, la descoordinación del espacio político de gobierno y el nivel de incertidumbre respecto a las variables nominales de la economía, como la dinámica de precios de corto plazo.
- En ese marco, la cotización oficial sigue situándose por debajo de la informal sosteniendo un nivel de brecha del 89%. Pues, la cotización de cierre en el mercado informal durante la primera semana de diciembre fue $/U$S 201,5 y del tipo de cambio oficial promedio minorista de $/U$S 106,5.
- El nivel del TCR del inicio del mes de diciembre, estimación para el comercio y la competitividad, se encuentra en un nivel menor respecto del promedio del año 2020, notando una apreciación de 12,6%. Esto debido a la ligera variación del tipo de cambio nominal y una elevada variación mensual del nivel de precios de la economía, es decir, que la variación de precios claramente deteriora a la ganancia de competitividad de la depreciación de la moneda nacional.
- A su vez, si se observa el promedio histórico de la cotización oficial del período enero 1959-diciembre 2021 (base diciembre 2010), se ubica un 18% por debajo de ese promedio, es decir, un nivel de TCR con una apreciación en perspectiva histórica.
- Por lo tanto, se presenta la necesidad de una corrección del tipo de cambio real a los efectos de evitar una mayor apreciación lo cual se traduciría en un encarecimiento de los bienes y servicios de la economía nacional respecto a la oferta internacional. Esta gestión de política debería generarse a través de una mayor pero controlada depreciación nominal de la moneda y evitando un mayor impulso inflacionario mediante coordinación de expectativas mediante un instrumento para ese objetivo.
- Nuevamente destacamos que un mejor nivel de precios de los bienes exportables agropecuarios, es un factor sustancial para el desempeño del intercambio comercial sector externo aunque será necesario un nivel inflacionario mensual descendente para sostener cierto espacio de depreciación real de la moneda. La continuidad del resultado comercial externo y, por ende, el canal sustentable de generación de divisas, se torna un factor importante para el programa de estabilización macroeconómica en una economía con tradición de demanda de dólares ante aumento de incertidumbre y recesión.
- Si en lugar de utilizar el valor promedio mensual del tipo de cambio del mercado mayorista, consideramos el valor de cierre del 3 de diciembre de 2021 de $ 101,15, el TCR bilateral evidenciaría una apreciación similar respecto al promedio de 2020 de 12,6% y también se ubicaría por debajo del promedio de la serie histórica enero 1959-diciembre 2021. Es decir, se registraría una apreciación real similar respecto a la serie histórica de 18%.
- El dólar de “equilibrio” estimado por el IAE-Austral (valor del dólar según el TCR promedio del período diciembre 2010-diciembre 2021) en la cotización formal efectiva del mercado minorista sería de $/US$ 177,7. Por lo tanto, el tipo de cambio actual estaría por debajo de ese valor en 1,1% y dependiente de la inflación futura.
La política fiscal sostiene su expansión, aún con las limitaciones de recursos del sector público...
- La política fiscal sostiene su expansión, aún con las limitaciones de recursos del sector público. Se evidencia un menor margen de recursos y la necesidad de limitar la expansión monetaria, a los efectos de evitar mayor fragilidad.
- Las negociaciones con el FMI parecen intensificarse a pesar de las complejidades que plantea la política. La necesidad de un acuerdo se traduce en condiciones iniciales para establecer un programa de estabilización en un marco de inflación sostenida.
- La gestión fiscal evidencia una dominancia sobre el gasto dado el objetivo de matizar la fuerte caída de los ingresos de algunos sectores de la población luego de la crisis del año anterior.
- En economías de inflación persistente y sin acceso al crédito externo, la expansión fiscal sin recursos genuinos se puede traducir en mayor fragilidad para la economía del sector público y potenciales crisis de liquidez.
- El gasto corriente fiscal registró un aumento interanual en octubre por encima de la inflación en 31%, pues el crecimiento de las erogaciones nominales fue 83% y donde los subsidios energéticos representaron 17% del total.
- La autoridad monetaria sigue siendo principalmente el ente de financiamiento de la política fiscal aún en una fase de mayor riesgo inflacionario y ante la necesidad de un programa de estabilización.
- En efecto, la gestión económica converge hacia una política fiscal expansiva prolongando el período de inflación futura e incertidumbre de mercado. En consecuencia, una mayor necesidad de instrumentos de gestión, por ahora ausentes.
- En ese sentido, el resultado primario de octubre registró un déficit de $209.169 millones y un déficit financiero de $277.094 millones con intereses de deuda de $67.926 millones.
- Consecuentemente, durante los primeros diez meses del año se acumula un déficit primario de $776.645 millones (1,8% del PIB) y un déficit financiero de $1.337.799 millones (3,1% del PIB), luego de excluir los ingresos extraordinarios correspondientes a los DEG.
- Las negociaciones en relación a un acuerdo con el FMI se reactivan con la reunión de los equipos técnicos con el objetivo de comenzar a coordinar factores técnicos para un potencial acuerdo y suavizar los vencimientos del año próximo en torno a los U$S 19.000 millones.
- La necesidad de un programa de estabilización de la economía en términos de crecimiento e inflación no es menor ante la escasez de recursos fiscales, un alto nivel de gasto y la incapacidad de acceso al mercado de crédito. A su vez, estimamos que será una condición determinante para un acuerdo con el FMI.
- La recaudación impositiva de noviembre de 2021 totalizó $1.034.964 millones lo cual se tradujo en un crecimiento de 59,5% respecto de noviembre de 2020. El aumento nominal interanual de la recaudación se sostiene por encima del aumento de precios.
- El incremento interanual de la recaudación de noviembre se vincula con cierta recuperación de la actividad económica, el mejor desempeño de los tributos al comercio exterior y la recuperación en seguridad social.
- En ese sentido, durante noviembre los tributos de comercio exterior mostraron un crecimiento de 84% interanual derivado de cierto mejor nivel temporal de precios internacionales, aunque menor al mes anterior.
- El poder adquisitivo intermensual de la recaudación tributaria evidenciaría una contracción de 1,5% ante la inflación mensual de noviembre en torno al 3%, lo cual se materializa en una menor capacidad de gestión fiscal efectiva.
- Las elecciones de medio término establecieron un programa económico circunscrito esencialmente a una política de ingresos hacia los sectores más afectados por la crisis la cual está siendo financiada por emisión monetaria en una economía con inflación crónica.
- En economías de inflación persistente y sin acceso al crédito externo, la expansión fiscal sin recursos genuinos se puede traducir en mayor fragilidad para la economía del sector público y potenciales crisis de liquidez. Por este motivo, es determinante arribar a un acuerdo con acreedores y establecer un programa de crecimiento con menor inflación.
- El gasto público corriente registró un aumento interanual en octubre por encima de la inflación en 31%, pues el crecimiento de las erogaciones nominales fue 83%. En ese desempeño las asignaciones familiares y los subsidios económicos crecieron sustancialmente respecto al mismo mes de 2020 en 121,2% y 131,8%, respectivamente.
- El resultado primario de octubre registró un déficit primario de $209.169 millones y un déficit financiero de $277.094 millones. Mientras que los intereses en concepto de deuda pública se ubicaron en los $67.926 millones.
- Consecuentemente, durante los primeros diez meses del año se acumula un déficit primario de $776.645 millones (1,8% del PIB) y un déficit financiero de $1.337.799 millones (3,1% del PIB), luego de excluir los ingresos extraordinarios correspondientes a los DEG recibidos del FMI.
- En ese marco, la autoridad monetaria continúa siendo la principal fuente de financiamiento de la política fiscal aún en una fase de mayor riesgo inflacionario y ante la necesidad de un programa de estabilización.
- Las negociaciones con el FMI se reanudan durante la semana de diciembre a los efectos del entendimiento técnico y suavizar los vencimientos de U$S 19.000 millones para el año próximo. A su vez, estimamos que será necesario que el acuerdo se establezca en base a un programa de estabilización para la economía nacional, esencialmente en materia de inflación y crecimiento para generar recursos de repago.
- Insistimos en que la necesidad de una economía que se estabilice en términos de crecimiento e inflación no es menor ante la escasez de recursos fiscales, un alto nivel de gasto y la incapacidad de acceso al mercado de crédito.
- La recaudación impositiva de noviembre totalizó $1.034.964 millones representando un aumento nominal de 59,5% respecto al mismo mes de 2020. Se destaca que el mes de comparación, noviembre de 2020, fue de mayores restricciones sobre la actividad y, en tanto, menor recaudación. Si se ajusta por la inflación de ese mismo período, la recaudación evidencia catorce meses consecutivos de variación real positiva, es decir, se conforma una recuperación real del poder adquisitivo respecto del año anterior.
- En concreto, respecto de noviembre 2020 y en términos reales, se destaca un mejor desempeño de la recaudación del orden de 2%, es decir, se produjo un aumento nominal mayor de los ingresos tributarios por encima de la tasa de inflación.
- Mientras que en la comparación intermensual, la recaudación tributaria de noviembre aumentó 1,6% respecto de octubre, notando una contracción real de los ingresos tributarios. No obstante, se observa una mejora de los recursos vinculados con la actividad económica dado el aumento intermensual en el IVA en 5,2% y los tributos asociados a la Seguridad Social en 4,6% que registraron una aceleración con respecto al mes anterior por segunda vez consecutiva.
- Específicamente, el poder adquisitivo intermensual de la recaudación tributaria evidenciaría una contracción de 1,5% ante la inflación mensual de noviembre en torno al 3%, lo cual se materializa en una menor capacidad de gestión fiscal efectiva.
El desempeño de la actividad se sostiene en una fase de recuperación...
- El desempeño de la actividad se sostiene en una fase de recuperación, aunque impulsado por la expansión fiscal. El desafío de gestión es minimizar el nivel de incertidumbre y descoordinación generados principalmente por la política.
- Las proyecciones de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) para este año indican un proceso de recuperación respecto a la caída del año anterior. Si bien se espera una recuperación de 9,5% para este año, continúa siendo de menor nivel respecto a la retracción del año 2020.
- La actividad económica continúa en fase de recuperación tras la gran contracción del año precedente, pero inmersa en un contexto de fuerte expansión fiscal que deberá ser limitada hacia el año próximo.
- Hacia el año entrante uno de los desafíos para los hacedores de política estará vinculado con la desaceleración del impulso del gasto público y la estabilización económica en términos de inflación, a los efectos de evitar una nueva contracción de la actividad.
- Se reitera la necesidad de un programa de estabilización macroeconómico con metas de corto y mediano plazo dado que las tensiones cambiarias e inflacionarias pueden converger a un nivel mayor con inestabilidad.
- La descoordinación de expectativas acerca del sendero de la economía se sostiene, conformando un espacio de dificultades para la estabilización macroeconómica, más aun en un contexto de inflación crónica.
- El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central proyecta una recuperación de la actividad aunque dependiente de la coyuntura política. Se estima un crecimiento de 9,5% anual para este año, de 2,6% y 2% para los años 2022 y 2023.
- Las estimaciones del Producto Interno Bruto (PIB) para el tercer y cuarto trimestre de 2021 registran serían de 3,9% y 1,2%, respectivamente. Ciertamente, constituyen un mejor desempeño respecto a las estimaciones previas.
- El último dato sobre actividad derivado del estimador mensual de actividad económica (EMAE) que corresponde al noveno mes del año registró una variación interanual de 11,6%. Mientras que en el indicador desestacionalizado se observó un aumento de 1,2% respecto al mes anterior.
- La utilización de la capacidad instalada en la industria durante el noveno mes del año se ubicó en 66,7%, nivel superior al del mismo mes de 2020 en el que se registró un 60,8% y similar al desempeño de septiembre 2017.
- Respecto a la demanda del sector de la construcción, la cantidad total de las escrituras de compraventa de inmuebles en CABA durante los primeros diez meses del año registró un crecimiento de 71,4% respecto al mismo período de 2020.
- En relación al consumo, las ventas totales en centros de compras de septiembre a precios constantes respecto al mismo mes de 2019, previo a la pandemia, se contrajeron -22,3%. Mientras que en supermercados y mayoristas se evidenció un crecimiento de 4%.
- De acuerdo a la CAME, la producción de PYMES Industriales creció 14,2% durante octubre 2021 respecto a igual mes del año 2020. Por otro lado, en la comparación intermensual la dinámica industrial muestra un aumento de 5,8%.
- La CAME informó que las ventas minoristas pymes a precios constantes registraron una disminución mensual de -2,9% en noviembre y una expansión de 8,9% frente al mismo mes del año 2020.
- La actividad económica continúa en fase de recuperación tras la gran contracción del año precedente. En esa dinámica, el efecto de la política fiscal expansiva se reducirá cuando se desactive el elevado nivel de gasto público lo cual deriva en la necesidad de sostener el crecimiento en forma genuina, principalmente desde el sector privado.
- Hacia el próximo año el desafío para los hacedores de política está vinculado con la desaceleración del impulso del gasto público y la estabilización de la economía en términos de inflación para evitar una nueva contracción de la actividad.
- Nuevamente destacamos la necesidad de un programa de estabilización macroeconómico con metas de corto y mediano plazo dado que las tensiones cambiarias e inflacionarias pueden converger a un nivel mayor con inestabilidad.
- La descoordinación de expectativas acerca del sendero de la economía se sostiene, conformando un espacio de dificultades para la estabilización macroeconómica y la dinámica inflacionaria, generando distorsiones de precios en determinados bienes y servicios.
- En las estimaciones del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que realiza el Banco Central se informa una mejor proyección de crecimiento económico respecto a la edición anterior. El crecimiento sería de 9,5% para el año 2021, 2,6% en el año 2022 y 2% en 2023. Ciertamente un mejor panorama respecto a las proyecciones del mes anterior, aunque esto dependerá efectivamente de la coordinación de la política económica y el espacio de gestión para el cumplimento de esos objetivos.
- Durante septiembre el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró un crecimiento de 11,6% respecto al mismo mes de 2020. A su vez, el indicador desestacionalizado observó un aumento de 1,2% respecto al mes anterior, mientras que el indicador tendencia-ciclo registró una incipiente variación de 0,6%.
- En el desagregado del EMAE, la mayor recuperación interanual se registra nuevamente en los rubros Servicios Sociales y Comunitarios (66,9%) y Hoteles y Restaurantes (59,1%) y Construcción (27%), dada la mayor apertura de actividades respecto a la fase de confinamiento de septiembre 2020.
- La utilización de la capacidad instalada en la industria durante el noveno mes del año se ubicó en 66,7%, nivel superior al del mismo mes de 2020, en el que se registró un 60,8%. A su vez, el desempeño presenta una dinámica favorable respecto al mes anterior y se establece en un nivel similar al de septiembre 2017.
- Los sectores que presentan niveles de utilización de la capacidad instalada superiores al promedio fueron similares al del mes precedente. Concretamente, industrias metálicas básicas (83,8%), productos minerales no metálicos (79,1%), papel y cartón (78,5%), refinación del petróleo (75,8%), y productos alimenticios y bebidas (68,5%).
- Respecto a la demanda del sector de la construcción, la cantidad total de escrituras de compraventa de inmuebles en CABA durante octubre evidenció una suba de 1,8% respecto del nivel de octubre de 2020. Mientras que en la comparación con septiembre de 2021, los actos bajaron 8,5%. A su vez, la expansión interanual acumulada en el período enero-octubre fue 71,4%.
- La producción de PYMES Industriales creció 14,2% durante octubre 2021 respecto a igual mes del año 2020, sosteniendo un desempeño positivo desde enero 2021 y dada la comparación respecto a un mes de baja sustancial derivado del confinamiento. Por otro lado, en la comparación intermensual la dinámica industrial muestra un aumento de 5,8%.
- De acuerdo a la CAME, si bien la recuperación industrial PYME se sostiene, se iniciaría un proceso de recuperación respecto del nivel del año 2019. En concreto, en el acumulado de los primeros diez meses del año la industria PYME se presentó un alza de 23,3% frente a iguales meses de 2020 y un aumento incipiente de 1,4% frente al período enero-octubre de 2019.
- Por el lado del consumo masivo, las ventas totales en centros de compras, a nivel nacional, de septiembre (precios constantes) respecto al mismo mes de 2019, previo a la pandemia, se contrajeron -22,3%, menor nivel de caída desde el observado en febrero 2021-febrero 2019 (-25,5%). Mientras que en supermercados y para ese mismo período, se evidenció una expansión de 4%.
- De acuerdo con el relevamiento de la CAME sobre las ventas minoristas del segmento PYME, durante noviembre se registró una expansión interanual de 8,9% a precios constantes y una expansión de 2,8% en relación a igual mes del año 2019. Mientras que respecto de octubre 2021 se registró una disminución de -2,9%. A su vez, durante los once meses del año las ventas acumulan un alza de 12,7% frente a iguales meses de 2020 aunque se mantienen 8,5% debajo del mismo periodo de 2019, evidenciando el distanciando respecto al nivel anterior a la crisis.
La inflación mensual minorista de noviembre se registraría en 3,1%, acumulando 46% en el año...
- La inflación mensual minorista de noviembre se registraría en 3,1%, acumulando 46% en el año. La dinámica mensual se sostiene frente a un contexto económico signado por la dominancia de la política fiscal.
- Las proyecciones de inflación se sostienen en niveles mayores respecto al mes anterior. El relevamiento de expectativas de mercado (REM) del Banco Central proyecta un crecimiento anual mayor del nivel de precios de 51,1% durante este año.
- El control de una inflación crónica demanda mayores instrumentos de política económica que el control de precios, más aún en una economía con desequilibrios monetarios tras la abrupta expansión.
- Las inflaciones de dos dígitos, consideradas medias y relativamente altas, son complejas de gestionar ante la ausencia de medidas integrales que tengan un ancla, medidas ortodoxas como la contracción y siendo posible algún elemento heterodoxo como una política de ingresos hacia los sectores más vulnerables.
- Si no establecen anclas nominales, los desalineamientos inflacionarios respecto al objetivo de estabilización serán distantes y pueden seguir en una dinámica como la actual.
- Las expectativas de mercado se sostienen en un nivel alto de inflación dada la incertidumbre de mercado y la fuerte emisión monetaria. Estimamos que esta dinámica de precios se sostendrá hasta fin de año y, al menos, el primer trimestre del año 2022.
- Las proyecciones del comportamiento de precios son nuevamente mayores respecto del mes previo y para los próximos tres años. Para este año se registraría una inflación de 51,1%, en el año 2022 se situaría en 51,8% y hacia el año 2023 se proyecta 42,2% anual.
- Nuevamente destacamos que la evolución inflacionaria seguirá siendo la principal complejidad para la política económica dada la dinámica mensual que no se desacelera y, a su vez, un contexto de elevada incertidumbre de mercado y mayor necesidad de financiamiento fiscal.
- El nivel general del Índice de Precios al Consumidor (IPC) registraría en noviembre una variación mensual de 3,1% y, en términos interanuales, un aumento de 57%. Las proyecciones de mercado establecen que el nivel promedio de variación mensual será mayor durante el resto del año, diferencia notoria respecto a las proyecciones previas.
- Durante los primeros once meses del año el aumento acumulado de precios sería de 46%, mientras que en el mismo período del año 2020 fue 30,9% y en el año 2019 fue 48,3%. El desempeño futuro estará determinado por la dinámica monetaria y el nivel de presión cambiaria.
- El Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) registró un crecimiento interanual de 56,4% en octubre de 2021 sosteniéndose un nivel mensual relativamente alto desde octubre de 2020.
- El nivel general del Índice de Costo de la Construcción (ICC) en el Gran Buenos Aires de octubre 2021 registra un aumento intermensual de 3,9%, ciertamente una mayor dinámica respecto al mes anterior.
- La gestión sobre una inflación crónica demanda mayores instrumentos de política económica que los que se están observan actualmente. Ciertamente, el control de precios es un elemento de muy corto alcance y eficacia que no tendrá resultados de largo plazo si no se opta por mayores instrumentos como la tasa de interés y estabilizar la volatilidad de los tipos de cambio.
- Ante un régimen de tipo de cambio múltiple, mercado con varias cotizaciones, es determinante la convergencia a la estabilidad de todos los mercados cambiarios dado que las presiones en uno, como el tipo informal, deterioran expectativas de precios.
- Si no se establecen instrumentos de estabilización, los desalineamientos inflacionarios respecto al objetivo de desinflación serán distantes y pueden sostenerse en una dinámica como la actual.
- Las inflaciones de dos dígitos, consideradas medias y relativamente altas, son complejas de gestionar ante la ausencia de medidas integrales que al menos tengan un ancla, medidas ortodoxas como la contracción monetaria mediante el ajuste de tasa de interés y siendo posible algún elemento heterodoxo como una política de ingresos hacia los sectores más vulnerables. Todos estos elementos deben ser anunciados y acordados en un gran espectro político.
- La inflación del mes de noviembre de 2021 registraría un aumento mensual de 3,1%. Nuevamente, el ritmo inflacionario mensual se situaría en un nivel alto para el objetivo necesario de desinflar las expectativas en toda la estructura de precios de la economía y tras una caída inédita del PIB en el año 2020.
- El crecimiento del IPC acumularía 46% en el período enero-noviembre 2021. Esa dinámica sería similar al del período anterior a la pandemia, es decir, al acumulado durante los primeros once meses del año 2019 donde la inflación registró 48,3%.
- Nuevamente destacamos que economías con procesos inflacionarios de períodos prolongados deben gestionar ajustes de precios con sobrerreacciones que adicionan impulsos inerciales sobre la dinámica general de precios.
- Desde esos aspectos, las expectativas inflacionarias de los agentes siguen sosteniéndose en un nivel alto de inflación mensual frente a la incertidumbre del mercado. En efecto, estimamos que se sostendrá hasta fin de año y, al menos, el primer trimestre del año 2022. En efecto, las proyecciones inflacionarias informadas por el Banco Central se ajustaron a la suba
- En ese sentido, las proyecciones informadas en el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), realizado por el Banco Central, estiman que la inflación minorista de diciembre sería 3,4%, nivel promedio mayor de lo transcurrido del año. A su vez, la inflación anual para el año 2021 se proyecta en 51,1%, 0,7 puntos porcentuales por encima de la proyección anterior. Mientras que para el año 2022, la proyección es 51,8%, representando 2,6 puntos porcentuales de aumento respecto a lo informado por el REM de noviembre.
- Las proyecciones para el primer trimestre de 2022 registran un nivel mensual ascendente de la dinámica de precios. Concretamente, en el período enero-marzo 2022, el promedio de aumento de precios minoristas se situaría en 4%, nivel similar al registrado en el mismo período de este año, el cual fue 4,1%.
- Debemos notar que las estimaciones de mercado registran un crecimiento mayor de precios lo cual no es un aspecto favorable ante el objetivo de sustentar la dinámica macroeconómica. En efecto, ante un mayor desalineamiento de expectativas respecto de una gestión desinflacionario, se presenta mayor complejidad y necesidad de instrumentos para estabilizar esa coyuntura. Efectivamente esto es un escenario potencial para la economía argentina.
- La dinámica mensual del Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) durante octubre registró un nivel similar respecto del mes anterior. Concretamente, el aumento fue del orden de 2,8% respecto de septiembre 2021. Mientras que la dinámica del nivel mayorista general respecto al mismo mes del año anterior registró un crecimiento de 56,4%.
- La variación intermensual del IPIM se explica como consecuencia de la suba intermensual de 2,9% en los productos nacionales, donde el factor manufacturas y energía eléctrica presentó un crecimiento de 2,9%. Mientras que los precios de los productos importados ascendieron 2,3% mensual.
- El Índice del Costo de la Construcción (ICC) en el Gran Buenos Aires correspondiente al mes de octubre de 2021 registra un crecimiento de 3,9% respecto de septiembre de 2021. Esto nota nuevamente una dinámica mayor al aumento intermensual del mes precedente, en el cual se había registrado una expansión de 3% en septiembre respecto de agosto. El crecimiento se conforma del alza de 3,5% en Materiales, Mano de Obra en 4,4% y 3,6% en Gastos Generales.
- Las consecuencias socioeconómicas de la inflación crónica que se traduce en pérdida de poder adquisitivo de los agentes económicos donde principalmente se ajusta el poder adquisitivo de los salarios. En simultáneo, los costos sociales se materializan en la contracción del consumo y menor cantidad de personas que acceden a la canasta alimentaria.
- En ese sentido, una medida parcial de ese ajuste puede notarse si se observa que en el período enero-septiembre del año 2021 el crecimiento acumulado de los ingresos totales de los asalariados fue 38,3%, mientras que la inflación acumulada de ese mismo período fue 37%.
El informe de la EPH del 1er. semestre 2021 arrojó un Índice de Pobreza (IP) de 31,2% de hogares...
El informe de la EPH del primer semestre 2021 arrojó un Índice de Pobreza (IP) de 31,2% de hogares y 40,6% de personas (11,7 millones pobres) y un Índice de Indigencia (II) de 8,2% de hogares y 10,7% de personas (3,1 millones indigentes).
Las comparaciones que siguen se refieren siempre a personas.
Los valores más altos se dan en NEA (IP 45,4%) y NOA (IP 44,7%).
Situación más crítica: ciudad de Concordia IP 56,1% e II 15,8%.
Otros aglomerados por encima del 50% de IP, son: Gran Resistencia (51,9%); Gran Santa Fe (50,5%) y Santiago del Estero–La Banda (50,2%). Los valores más bajos: CABA con 13,9 de IP y 2,2 de II.
Los aglomerados de menos de 500.000 habitantes tienen un IP algo superior a los de más de 500.000, pero un II 2,8pp menor.
Comparando con el semestre anterior, el IP cae 1,4pp. En CABA y Partidos de GBA cae 5,1pp. En el interior el IP aumentó 2,9pp. Los mayores incrementos de IP se dan en Formosa aumentó (11pp). Santiago del Estero–La Banda (10,8pp), Gran Santa Fe (10,7pp), Gran Catamarca (10,3pp) y Gran La Plata (9,8pp).
En los aglomerados de más de 500.000 hab., el IP se redujo 2,3pp. En los de menos de 500.000 habitantes se incrementó 2,8pp.
Respecto del II ha mostrado un mayor incremento en los aglomerados del interior (2,4pp). Si bien este incremento se ha dado en la mayor parte de los aglomerados, llama la atención la situación de Formosa que teniendo el II más bajo en el 2do semestre 2020 (3,8%) pasa a tener, en el 1er semestre 2021, uno de los valores más altos (15%) lo que significó el mayor aumento de este indicador (11,2pp).
Otros distritos con elevados valores de II son Gran Resistencia (16,9%) y Concordia (15,8%).
Los aglomerados de más de 500.000 habitantes disminuyeron levemente su II (-0,1pp). Los menores de 500.000, aumentaron 1,6pp.
Casi el 60% de los pobres tiene menos de 30 años.
El IP es mayor en las bandas etarias más bajas: 54,3 (0-14 años) y 13,8 (65 y más).
Para el segmento de niños, niñas y adolescentes (NNyA), el IP aumenta con la edad dentro de ese segmento, alcanzando los mayores valores para el grupo etario mayor (12-17 años) con un IP de 39,4%.
Respecto de la distribución del ingreso, en el 2do trimestre 2021 el decil 10 participa 20 veces más que el decil 1 en los ingresos. Este indicador mostró una mejora respecto del 1er. trimestre del mismo año en el que el valor fue 23. Esta mejora se observa también en el coeficiente de Gini que, de un trimestre a otro pasó de 0,445 a 0,434.
Todo lo dicho hasta aquí se refiere al criterio de medición de la pobreza en “términos monetarios”.
Para medir la pobreza multidimensional, el criterio de las NBI fue reemplazado por el método integrado de medición de pobreza (MIP) que combina la pobreza monetaria y la pobreza estructural.
Un hogar es considerado con pobreza multidimensional cuando presenta 2 o más carencias de diferentes dimensiones, tales como hacinamiento y rezago escolar por ejemplo. La pobreza multidimensional decrece por tramos de edades desde un 58,8% (0-3 años) hasta un 25,1% (65 años y más).
De esta forma, combinando ambos indicadores, el monetario (LP) con el multidimensional no monetario (IPM), puede segmentarse a la población en 4 categorías.
El último informe de SIEMPRO correspondiente al 1er. semestre de 2020, da los siguientes resultados:
Considerando que los valores de LP en el 1er. sem. 2021 (31,2) han sido prácticamente iguales a los del 1er. sem. 2020 (30,4) y la “escasa movilidad” que puede presentar el IPM de un año a otro es que, con poco margen de error, podríamos considerar vigentes los valores que se muestran en el cuadro, del que surgen los segmentos:
Para terminar, cabe señalar que la pobreza de la Argentina es más de tipo urbana. De modo que cualquier estrategia que apunte a su superación debería orientarse hacia los centros urbanos más que hacia zonas rurales.
Pronósticos de economistas no oficialistas: ninguno plantea que la macro no "explotará"...
En los últimos días hubo cierto debate en las redes sociales sobre los pronósticos apocalípticos de los economistas no oficialistas: ninguno plantea un escenario en el que la macro no “explote”; las diferencias se plantean sólo en cuanto a cómo y cuándo va a ser la explosión, de qué manera se van a sincerar el tipo de cambio y las tarifas (si gradualmente o con un “rodrigazo”), si es con acuerdo con el FMI o sin acuerdo, etc.
La pregunta que se hacen algunos es, entonces, si no estarán dejando de ver la posibilidad de que al gobierno le vaya bien, y la macroeconomía no explote, sino más bien que mejore: con crecimiento económico (ya alcanzados en 2021 los niveles prepandemia), una inflación relativamente estable en la magnitud actual, un acuerdo con el FMI para refinanciar los pagos a ese organismo, rollover del resto de la deuda en pesos y dólares, reservas en lenta recuperación, pobreza y desempleo en proceso de leve baja, etc.
¿Es posible un escenario así? Alguno podría decir que sí, sobre todo teniendo en cuenta la ya demostrada capacidad de los gobiernos k de postergar los problemas para que nunca les exploten en sus manos, y de contar con viento de cola (buenos precios internacionales de commodities y clima han logrado récord de exportaciones agroindustriales). La mayoría, por el contrario, dirá que no: los procesos que generarán la explosión ya no se pueden detener; por lo tanto, es inevitable algún tipo de cataclismo o ajuste violento de las variables distorsionadas. Estos últimos se apoyarán en la historia económica argentina para mostrar que siempre, siempre, el costo de los atrasos tarifarios y cambiarios, así como el excesivo déficit fiscal, termina pagándose con correcciones violentas y, en algunos casos, con hiperinflaciones, no planeadas ni administradas por el gobierno de turno (ver gráfico).
En realidad, ambas posturas son compatibles, si las planteamos de otra manera: en realidad, lo que algunos definen como que “le vaya bien al gobierno” no es una situación en la que se consigan buenos resultados económicos como fruto de aplicar medidas correctas y probadas en otras latitudes, que se saben efectivas a largo plazo (promoción de la iniciativa privada y las inversiones, menor presión tributaria para los actores de la economía formal, modernización de la legislación laboral, incentivos correctos para el consumo y la producción de energía, equilibrio en las cuentas fiscales, etc.).
En este caso, para que “le vaya bien al gobierno” alcanzaría con que no haya un estallido social, ni una hiperinflación, ni un colapso del sistema financiero. Nada más. No pidamos mercado único y libre de cambios, ni baja de impuestos y gastos, ni menor nivel de regulación del Estado. Sólo que no haya caos: le perdonaremos una inflación como ningún otro país tiene, salvo Venezuela, así como cualquier número de tipos de cambios distintos, y controles de exportaciones, importaciones, precios, etc. Eso sí, que haya “platita” en la calle para mover el consumo y el turismo interno, para que a muchas empresas y cuentapropistas les vaya bien, tomen más personal; y así, de a poquito, sube el PBI, aumenta la recaudación en términos reales, topeteamos un poquito el gasto y baja el déficit fiscal en porcentaje del PBI, baja algo la pobreza y el desempleo. Con este esquema, se cumpliría el escenario no previsto por casi ningún economista, no sólo evitándose la explosión macro sino además aumentando mucho las chances de que el Frente de Todos gane nuevamente la presidencia y la provincia de Buenos Aires en 2023.
Desde ya que no llamaríamos a esto una “economía sana”, ni parece que sea un modelo sostenible a largo plazo, como para salir del subdesarrollo y de verdad solucionar el problema de la pobreza. Para eso haría falta hacer una convicción ideológica y una voluntad de hacer correcciones (que afectarían en el corto plazo la capacidad de consumo de la clase media y baja y, en cambio, generarían incentivos para fomentar el ahorro y la inversión) que jamás hará un gobierno K. Esa sería tarea de Juntos por el Cambio, o de los liberales, si llegaran a ganar en el 2023. Ahí sí que levantaremos la vara, y les pediremos baja de impuestos, aumentos de jubilaciones, déficit cero, libre dólar y todo lo demás, sin retenciones y sin aumentar mucho las tarifas. La vara suiza será implacable, desde la profesión económica hasta los grupos de medios “concentrados”.
Tienen razón, entonces, ambas posturas del debate: hay muchas chances de que al gobierno actual le vaya relativamente bien (vara latinoamericana populista), sin colapso hasta el 2023; pero también es muy factible (casi inevitable) que haya una explosión, lo que pasa es que sucederá en el próximo gobierno, que con bastante probabilidad sea de la coalición alternativa (vara suiza). Y así, más tarde o temprano, se vuelve al período del populismo económico y político. El loop interminable en el que estamos hace 70 años.
Dicen que un optimista es un pesimista al que le faltan datos. Pero cabe una lectura optimista: tal vez, alguna vez, el costo político de hacer las correcciones necesarias no sea incompatible con ganar elecciones. Para lograr eso haría falta no sólo idoneidad política y técnica, sino también saber comunicar muy bien (sobre todo al diagnosticar la gravedad de la situación), no dar falsas expectativas (segundos semestres) y luego acompañar cada medida y etapa del proceso de cambio con las explicaciones y paliativos necesarios. Como Churchill convenció a los británicos de que iban a ganar la guerra, pero con sangre, sudor y lágrimas. ¿Será posible que nuestro mejor escenario sea parecido al de un país inmerso en la más terrible de las guerras?
2021 resultó ser el año de la recuperación para el empleo en Argentina...
Al igual que en la economía y en el ámbito sanitario, 2021 resultó ser el año de la recuperación para el empleo en Argentina. Pero atención: el cambio de tendencia tuvo casi todo de rebote y casi nada de solución. Se impone entonces distinguir y desmenuzar los números en cuestión para entender.
La última tasa de desocupación vigente del INDEC del segundo trimestre 2021 de 9,6% a nivel nacional mejora en 163.000 trabajadores vs la anterior del mismo período 2020 de 13,1%. Sin embargo, los ocupados demandantes de empleo empeoran de 11,6% a 17,0% en el mismo período y la subocupación de 9,6% a 12,4%. Sendos grupos de trabajadores formales reflejan pues que la calidad del empleo (en términos de tiempo realmente ocupado) ha caído. Fenómeno que también se confirma en este cuadro:

Tomando como base la era prepandemia de diciembre 2019, continúa cayendo el empleo privado asalariado (a priori el de mejor calidad) y los autónomos y crecen el empleo público y los programas sociales. La peor combinación. Y como si esto fuera poco, los salarios continúan su derrumbe: según datos de Invecq a septiembre 2021 la caída del salario promedio en pesos constantes alcanzó el 20% (cuarto año de pérdida consecutiva desde 2017). La explicación más llana y directa de porque cada día, cada trabajador se siente un poco más pobre que el día anterior.
Sin dudas el covid19 le espetó al mundo del trabajo una serie de cambios fundacionales. Un conjunto de tendencias que le movieron el piso a las bases del mercado laboral y que -no menor- aún se encuentran en proceso de asentamiento y consolidación:
¿Qué esperar del mercado laboral en el inminente 2022? Como siempre, nuestro país ofrece algunas (pocas) certezas y una inmensa mayoría de dudas. Dentro del primer grupo, e increíblemente a pesar de todo, es una realidad que resiste la tremenda oportunidad que Argentina tiene en el campo de las tecnologías de la información y su aplicación a través de productos o servicios a sectores como el financiero, la agro-industria, la salud, la logística o la educación. Un sector de genuina generación de empleos de calidad y exportación de dólares que confirma en sus unicornios el potencial y el talento del entrepreneurship rioplatense.
Del otro lado de la moneda, los eternos interrogantes de casi siempre y algunos nuevos:
El futuro por definición es incierto, en Argentina aún más. La decadencia laboral local es ya crónica, estructural e independiente de cualquier ideología política. Un mercado del trabajo debilitado y empantanado entre la informalidad, prohibiciones, regulaciones arcaicas y altos costos exige de cirugía mayor cómo única y posible salida. Una revisión que deberá, por un lado, revisar desde su génesis nuestro pobre sistema educativo, tanto en su contenido como en sus formas. Y, por el otro, entender, proyectar y abrazar el futuro del trabajo, con sus nuevas carreras, roles y tipos de relaciones empleado-empresa. Solución que inevitablemente deberá ser de largo plazo y articulando visiones e interés del sector privado y gobierno, ejercicio poco común en nuestra historia.
Creemos oportuno recordar algunas características sobre lo ocurrido desde una visión crítica...
Históricamente nuestro país ha tenido memorables crisis económicas, que han sido el resultado de políticas en un principio correctas, o bien, medidas que transitaron hacia caminos insostenibles, pero que en sus inicios se las observaba sin alarmas.
Desde los inicios de la globalización financiera, los países de América Latina han soportado un contexto poco favorable en materia de financiamiento y comercio. La internacionalización del capital y la apertura financiera experimentados desde principios de los `80 ciertamente se generó en un contexto de dudoso acondicionamiento de la estructura productiva del país, es decir, las modificaciones de la estructura macroeconómica indujeron mutaciones estructurales tal como argumentaban Fanelli y Frenkel (1994). En efecto, cualquiera sea la tipificación de ese o esos desbarajustes, el contexto macroeconómico es per se importante debido a que posee entidad causal suficiente como para condicionar las decisiones individuales de los agentes de todo el complejo económico. Así, la modificación del perfil productivo durante los últimos diez años del siglo XX, dio origen a un cambio radical en las relaciones económicas domésticas y con el exterior.
No hay dudas del sesgo de permanencia de la descoordinación de la política económica en los períodos anteriores a los hechos críticos. Estas condiciones llevaban inevitablemente a un escenario desfavorable para los contratos tanto de corto y largo plazo. El incumplimiento directo e indirecto de obligaciones contractuales es uno de los factores mediante los cuales se infiere un marco institucional deficitario más amplio aún que el de inicio. Una configuración que se retroalimentaría con el paso del tiempo y que se plantea como un hecho estilizado.
Luego de un período de crecimiento de la producción (1991-1994) pero con dificultades debido a la crisis mexicana y su transmisión denominado Efecto Tequila hacia finales de 1994, en 1998 se comenzó a transitar por una senda de desaceleración y posterior recesión económica. A partir de ese año la Argentina soportó una serie de eventos desafortunados que la trasladaron, junto con las políticas desacertadas, hacia una senda de fuerte inestabilidad. Principalmente, la moneda doméstica comenzó a apreciarse respecto de sus principales socios de comercio, esto indujo una pérdida de competitividad respecto al comercio con sus consecuencias sobre la cuenta corriente del Balance de Pagos y el aumento en la restricción de financiamiento externo. A su vez, se produjo una gran reducción en los términos de intercambio.
El sistema de tipo de cambio rígido se había transformado en un cepo sobre la gestión de política monetaria. Luego de años en funcionamiento, la economía había perdido competitividad principalmente por la apreciación real del tipo de cambio: precios de los factores altos y poco flexibles, en un contexto donde los socios comerciales habían depreciado sus monedas.
Finalmente, el descalce de deudas privadas era importante. Las hojas de balance de los bancos, principal fuente de financiamiento, estaban caracterizadas por préstamos otorgados en dólares frente a los ingresos de los deudores en moneda nacional.
La combinación de las desventajas del régimen bimonetario que colapsó en 2002 junto con los fenómenos intrínsecos de las crisis de confianza en los sistemas monetarios, respaldados arduamente en la experiencia latinoamericana de los `80 generaron un ciclo de contracción económica, salida de capitales y disrupción financiero que proveyó una arquitectura en el sistema de préstamos poco favorable para las necesidades del despegue posterior.
Este proceso que impulsó la incertidumbre de todos los agentes de la economía, puede sentar sus bases en varios hechos estilizados y características propias de Argentina:
A estos aspectos se agregan las principales características del sistema financiero de la década de 1990: una etapa de cambios en la cual existió un creciente rol en el sistema de pagos, índices de liquidez y solvencia razonables, exigencias de regulación prudencial, ingresos de nuevas entidades y aumento de la participación extranjera sobre lo cual se argumentaba que imprimía un rasgo de mayor oferta tanto de intermediación bancaria, ahorro bancario e inversión que suponía un mayor desarrollo en la oferta y demanda de crédito. En términos generales, si se toma el porcentaje del crédito como participación del PIB, el sistema parece haber llegado a su máximo en el año 1998 (23% del PIB) para luego entrar en el camino de contracción y derrumbe en 2001.
El contexto de incertidumbre iniciado hacia finales de la década de 1990 junto con el comienzo de un sendero de contracción del PIB doméstico, desencadenaron un proceso negativo del agregado de inversión. En efecto, tanto la dinámica de la inversión bruta (IBIF) como del IPAP (Índice de Precio de los Activos Productivos), indicador que anticipa entre uno y dos trimestres la evolución de la IBIF (Inversión Bruta Interna Fija) que elabora el IAE-Universidad Austral, eran contractivas. Esto contribuyó a que el crecimiento de la producción enfrente mayores dificultades ante el intento de estabilizar la economía.

Apoyando la naturaleza procíclica del sistema financiero internacional, los componentes de inversión extranjera del balance de pagos también mostraron un comportamiento similar al que ocurría en la economía doméstica. Los préstamos del Fondo Monetario Internacional y las reservas internacionales se contrajeron a lo que se agregó rebajas en las notas crediticias de la deuda soberana.
Mientras que desde la instauración del régimen de Convertibilidad o Caja de Conversión (Williamson, 1995) en Abril de 1991, el sistema monetario y la economía en su conjunto habían logrado superar varios shocks exógenos: el efecto "Tequila" en 1995, la crisis Asiática en 1997, el default de Rusia en 1998 y la devaluación de la moneda de nuestro principal socio comercial, Brasil en 1999; el impacto consecuente de la crisis política en nuestro país del año 2000 impulsó y potenció la crisis del año posterior. Una vez más hay evidencia de que la dinámica monetaria depende no solo en una dinámica equilibrada de los fundamentales macroeconómicos sino de la confianza de los agentes sobre la misma.
Desde el lado monetario también se observaron dinámicas contractivas. A lo largo de 2001 las condiciones macroeconómicas y políticas generaron una creciente incertidumbre implementando un papel muy importante en la configuración y explosión de la crisis.
Como en distintas ocasiones, la cadena de pagos y la monetización de la economía se vieron seriamente afectadas. La vigorización en la caída de depósitos fue acompañada por problemas de liquidez en el sistema bancario. El sistema financiero había sobrellevado las condiciones desfavorables mediante los instrumentos disponibles: cancelación de préstamos, liquidación de encajes y asistencia del Banco Central pero a finales de Noviembre de 2001 el comportamiento de los actores del sistema hizo que la caída de depósitos se profundice aún más y se transforme en sistémica.
Las decisiones que se desprendieron de la dinámica monetaria, llevaron a las autoridades a imponer restricciones transitorias para el retiro de dinero en efectivo de los bancos y para las transferencias al exterior, medida denominada Corralito con sus posteriores extensiones en 2002. Las medidas de política económica alteraron seriamente las reglas de juego agregando claros problemas de coordinación e información asimétrica que se replicaron, atenuando masivamente las expectativas de los agentes de todos los estratos sociales.
Durante el año 2001 se produjo un traspaso de fondos desde los depósitos a plazo hacia las cajas de ahorro y cuentas corrientes como resultado de la incertidumbre generalizada, es decir, una modificación de carteras hacia horizontes de tiempo más cortos, uno de los hechos estilizados mencionados. Otra de las principales consecuencias y de gran similitud en la historia de nuestro país, fue que los individuos se posicionaron en forma más líquida y pasaron a considerar al dólar billete como principal fuente de atesoramiento de riqueza. A la falta de liquidez y pérdida en la calidad de las carteras de activos bancarios, se le sumó la fuerte caída de las reservas internacionales del sistema en U$S 4.170 millones, principalmente durante el mes de noviembre de 2001.
En efecto, la evolución económica en su conjunto del último bienio 1998-2000, marcó el final del ciclo de crecimiento de los noventa y el comienzo de una progresiva caída en el nivel de actividad, tendencia que luego se profundizaría en el año de la crisis.
Todos estos hechos repercutieron sobre el posterior funcionamiento del sistema bancario doméstico y de la posición argentina en el mercado internacional. Respecto al sistema bancario, las dinámicas y la configuración que se fueron generando en el comportamiento de los agentes hacia el corto y largo plazo las cuales proyectaron las interrelaciones posteriores en todos los mercados aún en una recuperación fenomenal de todos los agregados económicos, incluidos los monetarios.
El costo de una ruptura generalizada de los contratos es bastante obvio, por lo que no vale la pena profundizar en este terreno. Sí señalar que ese costo será mayor cuando mayor la cantidad y el monto de esos contratos. Fue evidente que la dolarización de los instrumentos financieros sostuvo limitaciones afectando la situación patrimonial de los agentes con la depreciación real del peso argentino.
El desenlace, conocido por todos, se materializó en fuertes protestas sociales de finales de Diciembre de 2001 con sus conocidas medidas y graves consecuencias.
Las crisis son eventos particulares pero, en muchos casos, similares. Indudablemente están marcadas por las características particulares de cada nación, las condiciones iniciales de las economías, el contexto internacional y las medidas de política que se gestionan las cuales están influenciadas, a su vez, por las demandas sociales y por procesos políticos contractuales.
El caso argentino es tristemente aleccionador aunque muchos aspectos del aprendizaje todavía estén bajo el velo del escepticismo. No es posible adoptar un régimen cambiario fijo en el largo plazo sin evitar tener capacidad de endeudamiento en moneda doméstica ni mecanismo que diversifiquen el riesgo doméstico. Eliminar la incertidumbre cambiaria pocos años después de eventos de hiperinflación parecía un desafío cumplido. No obstante, los comportamientos endémicos de la economía no se deshacen en poco tiempo. Sin dudas, los hechos descritos nos invitan a repensarlos en la contemporaneidad no por ser críticos sino por su similitud.
Destacamos que los daños no solo estuvieron presentes en la dinámica de la economía sino que, como principal consecuencia, socavaron la confianza de los agentes hacia el funcionamiento del sistema económico en general y cambiario en particular. No es casualidad que actualmente el precio del dólar estadounidense sea una de las principales variables de observación de los agentes económicos. En este sentido, estas consecuencias están emergidas en la realidad de varias décadas del último cuarto del siglo XX, comienzos del corriente y en la coyuntura actual.
Al parecer el espíritu reiterativo de las lecciones de la historia no es tomado en cuenta para la conformación de los prospectos cognitivos de los encargados de la política económica y de los interesados en los escenarios que se sostienen. Seguramente estos últimos serán beneficiados en el corto plazo, pero el desarrollo de las riquezas debería ser sustentable en la realidad y no en una ficción creada desde una realidad de pocos días. Algo de esto sucedió para que a partir del año 2010 la crisis esté nuevamente entre nosotros.
En este sentido y desde una mirada propositiva desde la problemática actual, traemos el recuerdo de uno los mentores fundamentales que tuvo la ciencia económica, John Maynard Keynes (1883-1946) proponía en su artículo "Sugerencias Positivas para la Futura Regulación del Dinero" (1923) en Ensayos de Persuasión (1972): ``Un plan sólido y constructivo debe proporcionar:
I. Un método para regular la oferta monetaria y crediticia, con objeto de mantener, tanto como sea posible, la estabilidad del nivel de precios interiores; y
II. Un método para regular la oferta de moneda extranjera, para evitar las fluctuaciones puramente temporales causadas por influencias estacionales o de otra clase y no por una perturbación permanente de la relación entre el nivel de precios interiores y el de precios exteriores.
Finalizaremos estas notas con una especie de confesión que, a nuestro parecer, establece un marco de temporalidad respecto al desarrollo precedente. El gran escritor y novelista, Carlos Fuentes (1928-2012), en una entrevista para una revista especializada confesó que: "…leía El Quijote cada año porque en el calendario de la lectura del libro es siempre otro. De modo que leer es una forma de rehacer el tiempo y escribir es siempre otro…". Rehacer el tiempo para la economía argentina debería ser aprender las lecciones de la historia.
Se cumplen veinte años de la crisis de la Convertibilidad, que se constituyó como uno de los grandes eventos disruptivos de nuestro país. Creemos oportuno recordar algunas características sobre lo ocurrido desde una visión crítica y constructiva, más aún luego de la crisis sanitaria y económica del año pasado.
La economía argentina no está en una crisis terminal...
La economía argentina no está en una crisis terminal, sino que está dando vueltas sin poder salir en una rotonda de estancamiento desde 2012. La avenida, algo más modesta, o la autopista para salir del laberinto, se espera para el 2023 si pierde el kirchnerismo que, como dice Macri, secuestró al peronismo.
Gran desafío, porque Juntos fracasó en su gestión económica y va a tener al peronismo enfrente que suele ser poco cooperativo cuando está en la oposición. Recordemos los sindicatos contra Illia, Duhalde contra de la Rúa, la década de Alfonsín con 14 paros generales y las piedras del Congreso para Cambiemos.
Estamos en un mundo que va relativamente bien, Estados Unidos va a frenar la inflación con la clásica política monetaria contractiva. Biden quiere relanzar la democracia que está herida en Occidente. Va a liderar el mundo en 15 años un país sospechoso en lo institucional porque todavía no aceptó la división de poderes de Montesquieu, está en el siglo XVII. China con su partido único comunista, un modelo autoritario lejano a la sociedad abierta será el nuevo motor del capitalismo.
Europa despide a Merkel, figura especial en un desierto de estadistas como es el mundo actual. En lo referente a lo sanitario, el Covid puede potencialmente hacer daño en vidas, salud mental y en la economía, no está el partido cerrado. Puede haber escenarios difíciles a nivel mundial. El virus nos desafía en el tercer año, sigue la guerra. La vacunación con tercera dosis es la herramienta para moderar la recesión, es la principal política de estado del mundo moderno.
La región floja de papeles en los últimos doce años, es la peor del mundo en crecimiento y siempre fue la peor en distribución, por eso tanto populismo en Latam para tratar de impulsar la equidad. La política regional está jugando por izquierda y por derecha. En enero el WEF va a mostrar los índices de competitividad de los países de la región que habitualmente son muy mediocres con la excepción de Chile. Si gana la izquierda en Chile puede descender y dejar su modelo productivo exitoso pero claramente perfeccionable porque la sociedad lo cuestionó fuerte en las urnas en la primera vuelta y en la reforma constitucional.
Argentina debe llegar al 2023 que mientras tanto no pasará nada importante, nada de rumbo valioso, lo clave es evitar una crisis que empuje 10 puntos más la pobreza, la cual ya está en el 45 %. En esto es clave que se reinvente el Presidente que hasta hoy está superado y sin estrategia clara, la Vicepresidente debe pensar en el bien común y no en evitar la cárcel de sus hijos, Manzur, que es un peronista de centro con cierto poder, puede traer cordura y sentido común al oficialismo, Guzmán que después de 13 viajes con Georgieva todavía no escribió en una página el esbozo de un plan parece no acertar en su enorme vocación de ser famoso por lograr la sustentabilidad de la deuda, su gran objetivo. El plan plurianual es un esquema que pinta voluntarista con un ministro en quien nadie cree por su falta de consistencia.
Considero que el acuerdo con el Fondo puede ser 6 puntos si obliga a ponerse a dieta con 2 puntos de déficit fiscal. Puede ser 3 puntos si se lo ve como letra muerta o la demagogia bolivariana lo rechaza. Recordemos que cumplimos solo 2 de 26 planes desde 1956 y que el 80% de los argentinos cuestiona al Fondo.
La inflación la veo personalmente en 75 % en el 2022 y puede trepar más si la devaluación inevitable en el próximo semestre se descontrola. Los bancos están sólidos, los dólares están allí pero las Reservas, en la práctica en cero, pueden repercutir en cuestiones extrañas que hemos escuchado estos días asociadas al evento final que precipitó el derrumbe del 1 a 1, el corralito.
La actividad en 9% este año suena alta, no es la sensación térmica para un consumo frio y un salario real bajísimo. Sin inversión, que es pésima y refleja el elevado riesgo país que es desconfianza, nadie espera crecimiento salvo el Ejecutivo. Si el poder Ejecutivo pone en su agenda de gestión al poder y a la cúpula empresaria para que vuelva lentamente, la confianza tiene chance de revertir la elección en 2023. Fue la decisión audaz de Menem para no perder el poder tras el fracaso dramático de la economía de Alfonsín, traicionando los genes del peronismo histórico y adaptando el Programa liberal de Alsogaray que era la moda después del muro en todo el mundo.
Cristina para mantenerse en el poder debe acercarse a la visión de Espert. Es muy improbable dada la influencia soviética del gobernador de Buenos Aires. Puede ayudar la soja al nivel de actividad pero no se espera un boom. En cuanto a sectores, el litio es marginal, no mueve el amperímetro, la cordillera tiene recursos pero no se van a sacar los próximos años, va para muy largo quizás 20 años, emular a Chile. Vaca muerta funciona a media máquina y exige mucha inversión.
El Fondo no creo esté nervioso por no arreglar con el país 40.000 millones no es plata para ellos. Para Argentina es importante porque si no arregla se sale más del mapa del capitalismo moderno. Va lenta la negociación. Creo va a salir pero no espero mucho, no será un punto de inflexión. El 23 puede ser para Juntos. Complican las internas del Pro y de la UCR pero la política es agonal y el conflicto es su esencia.
El FMI reclamará un déficit fiscal más bajo, ahora es cercano a 3, esto va ayudar a contener la inflación si se mantiene por muchos años. Seguramente buscará un sistema más normal en lo cambiario, quizás un doble mercado, el clásico de Argentina empleando el comercial y el financiero. Con este cepo Argentina no es viable aunque es difícil que lo anulen por el pánico a perder dólares. La tasa de interés debe ser consistente con la inflación y la devaluación, para cerrar la brecha hay que contener la base monetaria. Las tarifas deben sincerarse, retrasarlas es un típico error histórico del peronismo, un clásico en su modo de ver la política que en 1975 terminó en el Rodrigazo.
La dolarización no está en la agenda, es una solución de esquina para contener la inflación que la lógica nos dice no se va fácil en los próximos 20 años, lo esperable es más de dos dígitos hacia 2040, es enfermedad crónica de la política (la economía puede hacer muy poco).
El empleo formal no va a crecer si no llega la reforma laboral y el crecimiento sostenido. La pobreza puede ceder con un crecimiento de 4 % e inflación cerca de 10 %. Una agenda desafiante y un entorno difícil para las empresas y bienvenida la esperanza en el cambio de administración. Paciencia hasta entonces y a ponerse el casco.